martes, 13 de agosto de 2019


LA SANTA INQUISICIÓN DE LAS REDES SOCIALES.

Una buena amiga subió a Instagram la foto de un sapo, feo y repulsivo como mandan los cánones de la naturaleza para este tipo de batracios. Abajo, en el campo donde se escriben los comentarios, anotó ¡No huyas mi príncipe!
Por seguir la broma se me ocurrió escribir; “Bésame si tienes valor” y oh sorpresa, emergió un texto que decía literalmente:

Acción bloqueada. Esta acción se ha bloqueado. Vuelve a intentarlo más tarde. Restringimos determinado contenido y ciertas acciones para proteger a nuestra comunidad. Avísanos si crees que hemos cometido un error.”

Me quedé perplejo, pendejo. El caso es que no sé por dónde tomármelo y me surgieron algunas dudas. ¿A caso es ofensivo que un sapo rete a una princesa a que le dé un beso? Todo ello, desde el juego con las palabras y eso de las licencias literarias, evidentemente.
Lo mismo, por estar los sapos virtuales en peligro de extinción, hay que protegerlos del contacto directo con los seres humanos, en particular con los labios de una princesa. O quizá el problema sea la princesa en sí misma, producto del heteropatriarcado. Lo mismo si fueran dos príncipes, el beso estaría mejor visto, o al menos no censurable, aunque sería igualmente repulsivo, porque hay que tener tragaderas para besar a un sapo.
Me surgen unas cuantas cuestiones más, pero no es plan de alargar el asunto. A lo que voy es que estamos llegando a unos absurdos inconmensurables. Se censuran juegos de palabras o expresiones, pero se permiten otros desmanes, todo en base a idearios políticos y grupos de poder que pretenden monopolizar la justicia social para manipularla a su antojo, manejando a las masas, empleando entre otras, la herramienta de las redes sociales, la máquina de manipulación social más siniestra y peligrosa jamás creada por el ser humano.



domingo, 7 de julio de 2019


EL SERRALLO

Ocasionalmente Lobita y yo nos pasamos por el Serrallo, sito en la popular plaza del Mentidero, en Cádiz. Dicho así, la cosa puede prestarse a confusión, a poco que se sepa qué es un serrallo. Digamos que casualmente podría dar lugar a un tema de conversación muy de mentidero, esto es, del qué dirán, mira esos dos dónde se meten, hay que ver qué poca vergüenza María, y que lo digas Manué.
Habrá a quien serrallo le suene a serrín, y deduzca que si decimos que vamos al serrallo, piense en una carpintería o en una serrería… Irán a encargar un tablón pensará. De hecho yo desconocía el significado de la palabra, y si lo conozco ahora es porque me picó la curiosidad, un bicho que anida en mí desde que nací. Pero quien conozca las acepciones del término, podría pensar, estos dos  se van de cortesanas, de putas hablando en castizo, porque palacio turco no se conoce en el lugar.
Y es que resulta que serrallo (del turco saray, y del italiano seraglio) es una palabra que se utiliza generalmente para denominar a los palacios de los sultanes otomanos, muy dados a los harenes y a la poligamia. De hecho, el serrallo era la zona donde residían las concubinas de los sultanes.
Pero en Cádiz no se conoce palacio otomano alguno, por tanto, no hay posibilidad de encontrar un harén con su serrallo propiamente dicho, siendo harén la primera acepción que encontramos en el diccionario, de la palabra serrallo. Así que, por descarte, debemos recurrir a la segunda acepción, más común y extendida, vinculada a la profesión más antigua del mundo:
Serrallo (2º acepción, masculino) Sitio donde se comenten graves desórdenes obscenos.
¡Madrepariós! Juro por los muertos del corsario Paco Drake, que cuando vamos al Serrallo, es para tomarnos una cervecita con alguna tapa, porque aquello es eso, un bar de tapas, no una casa de citas. No sé a santo de qué se les ocurrió llamar Serrallo al bar, máxime cuando aquello no tiene pinta de palacio otomano, y aunque en principio no tiene pinta de burdel, podría serlo a poco que se le coloquen algunas luces rojas y unas cortinas de tonos lascivos.
La próxima vez que vayamos tengo que preguntar a los camareros si saben qué es un serrallo, porque tengo mis dudas de que conozcan su significado. Me da que cuando lo sepan, con la guasa que tienen mis paisanos, se va a liar en la barra la marimorena. Lo mismo salgo revoleado por la puerta, o quizá me salgan con eso de tómate otra servesita, cabesa, invita la casa, que aunque Lobita me llame "ese señor de Cuenca" algo sé de los míos.

sábado, 6 de julio de 2019


EL CUCURUCHO DE LOS COJONES.

Algunas veces, cuando paseamos por la tarde por el casco antiguo de Cádiz, solemos comprar un helado en Los Italianos de la calle Ancha. Yo suelo decantarme por el topolino, una bola de helado de nata, de las de toda la vida, cubierta de una fina capa de chocolate, todo muy aerodinámico y de fácil lamido, sin que tengas que pringarte entero. Además contiene la cantidad justa de helado para que te sacie sin llegar a la jartura (Hartura para los castellanohablantes).
El caso es que ayer decidimos tomarnos el helado en la zona del paseo marítimo ya entrada la noche, en una heladería de marca renombrada, aunque prefiero Los Italianos. Pedimos un cucurucho, el más pequeño. Nos llevó un rato decidirnos para elegir entre notable variedad, resultándome incómoda tanta sobre estimulación y tanta mezcla extraña de colores y sabores. Al final me decanté por la misma composición del topolino, nata con láminas de chocolate, solo que en este caso era en plan de tropezones.

Insistí en lo del más pequeño, confiado en que me iban a servir una bola de las de toda la vida, pero la chica tiró de paleta y empezó a untar manteca a granel, metiéndola en el barquillo a presión, casi al límite de su resistencia estructural. Después expandió la cabeza del helado hacia arriba y hacia los lados a modo de antorcha de la estatua de la libertad, adquiriendo el “helado pequeño” unas dimensiones que indicaban todo lo contrario.

Como Lobita tardaba en decidirse, la chica que nos atendía me sirvió a mí primero. Después procedió con el de Lobita y empezaron los problemas con mi cucurucho. Dentro del local hacía algo de calor pese a que era una heladería, y los bordes de la antorcha que me sirvió la chica, empezaban a colapsar. Una vez acabó con el helado de Lobita, procedí a pagar, pero la espera del cambio se prolongó un poco, pues había cola en la máquina registradora. El helado empezaba a escurrir por los bordes alarmantemente y me puse a dar lamidos de desesperación mientras sujetaba la cartera con la otra mano. Por fin me dio el cambio, y con la mano libre lo metí en la cartera a la vez que daba lametones a la puñetera catarata de helado.

Fuera soplaba poniente fresco y Lobita optó por sentarse en una silla dentro de la terraza porque tenía frío, pero yo me decanté por salir fuera con la esperanza de que con el fresco, se demorara el derretimiento del casquete polar. Pero nada, aquello chorreaba para su puñetera madre.
Me senté en un banco del paseo y me abrí de piernas para evitar que el goteo del helado cayese sobre mis partes nobles poniendo el suelo perdido. Empecé a atacarlo con la cucharilla como si estuviera escarbando una trinchera en pleno tiroteo, pero no daba a bastos. El aspecto del helado pasó de ser de pelo revuelto a lo afro, a pelo lacio, por eso de que estaba derritiéndose, diría que el puñetero cucurucho lloraba de pena, como Bambi cuando mataron a su madre.

El barquillo apenas se veía y empezaba a humedecerse comprometiendo su consistencia. Aquello no era un helado, era un sauce llorón. Qué angustia comerse aquello a toda pastilla, el helado pequeño de la historia interminable. Qué pringoteo, qué manera de palear a contrarreloj con la cucharita, cuando lo que necesitaba era un bulldozer para contener aquella avalancha, madrepariós. Además me salía el helado por las orejas, y los puñeteros tropezones de chocolate que daban el punto al helado, no acababan de emerger, estaban en lo más profundo de aquella sima.

Al final acabé pringado hasta tal extremo, que tuve que bajar a la playa a lavarme las manos y el hocico en una fuente pública. Tiré medio barquillo porque aquello era ya cartón mojado, y acabé con un empacho de helado de los chungos, sin haberlo disfrutado para nada, puñetero cucurucho de los cojones que me ha quitado las ganas de helado para todo el verano.
Y Lobita como si nada.  



jueves, 27 de junio de 2019


AMNESIA ANTERÓGRADA.

Me ha sorprendido la celeridad con la que el PSOE ha exigido a Otegi y sus secuaces de Bildu, un arrepentimiento sincero por las atrocidades cometidas por ETA en el pasado reciente. Sobre todo después de ver el lamentable espectáculo dado por ese animal sin escrúpulos, nada menos que en la televisión pública, haciendo declaraciones tan cínicas como “lo siento de corazón si hemos generado más dolor a las víctimas del que TENÍAMOS DERECHO A HACER”... Hijo de perra cruzada con hiena con el corazón podrido.
¡Ah no! Que para lo que se dio prisa el PSOE fue para intentar sacar a la momia, del Valle de los Caídos. Tanta prisa se dieron, que tropezaron, la momia aún sigue allí y nunca un muerto estuvo tan presente. ¿Me pillan el chiste?
Va a ser que la memoria histórica del PSOE es muy limitada, parecida a la pérdida de memoria de quienes padecen amnesia anterógrada. Es decir, se acuerdan de lo que pasó en el 36 aunque no estuviesen allí, pero no se acuerdan de lo que pasó anteayer a pesar de fueron testigos directos, tanto, que tienen a las víctimas, incluso del propio PSOE, clamando al cielo delante de sus narices. ¿Habrase visto tamaña ignominia?  
También  tienen cortita la memoria ecológica, y a Pedrito me remito, vaya si la tienen limitada. A colación de la inauguración del tren para pudientes, nos larga en Granada un discurso en plan maternal, por eso de que es muy feminista, esto es; niño que te doy una colleja solidaria como seas malo machirulo y no cumplas con los preceptos ecológicos interplanetarios, que si el calentamiento global y el compromiso adquirido, que si el Ártico se va por el desagüe y los pingüinos están pidiendo asilo en el Oceanográfico de Valencia, que si la invasión de la carabela portuguesa en las playas de Vinarós, etcétera.
Pero después de descorrer la cortinita que oculta la placa que reza, “Semos cojonudos, habemus AVE”, a Sánchez se le pasa el apretón ecológico, o pierde la memoria, y tira de Falcon y de helicóptero para regresar a la Moncloa, no sea que Pablito se impaciente, que está frenético el pobre por pillar cacho de sillón a pesar de ser el último de la fila. El calentamiento global y los patosos pingüinos pueden esperar ante los intereses de Estado, te lo juro por Snoopy.
Pues nada, no me cansaré de decirlo, seguid votando malditos bastardos, probablemente en breve, otra vez. ¿Habrase visto tomadura de pelo más grande en alguna otra parte?


martes, 18 de junio de 2019


LÁGRIMAS DE COCODRILO

Me ha conmovido verla llorar –modo sarcasmo activado- cuando le preguntaron sobre los insultos que tuvo que soportar por parte de los independentistas, democráticos, tolerantes y pacíficos ellos. Me refiero a Colau.
Cuando el entrevistador le preguntó qué pasó por su cabeza al verse insultada a grito limpio por la jauría indepe que la rodeaba, dijo entre sollozos que pensó en sus hijos. Cuan sensible es esa mujer, sobre todo cuando la afectada es ella.
No mostró la misma sensibilidad cuando esa misma jauría hostigó a los integrantes de otros partidos políticos por defender otras ideas dentro del marco de la legalidad vigente, o a los jueces por hacer cumplir la ley, o cuando acosaron a los miembros de las fuerzas de seguridad y a sus familias, incluidos niños y niñas.
Dicen que donde las dan las toman, y Colau ha tomado su dosis, pero lejos de mostrarse digna, ha pretendido congraciarse con sus vilipendiadores colgando de nuevo un lazo amarillo, poniendo una vez más el ayuntamiento al servicio de los ideales de una parte de la población, en detrimento de la otra mitad que se limita a cumplir con la ley y reclama los derechos que le otorga la Constitución.
Si quienes la vilipendiaron hubieran sido integrantes o simpatizantes de partidos políticos que no son de su agrado, o simplemente gente cabreada por tanta tomadura de pelo, no habría dudado en calificarlos de fascistas y de machistas.   
Ay Colau, qué poco me conmueven esas lágrimas de cocodrilo.




EL PELUCHE

Nos detuvimos en un semáforo y Lobita me dijo, mira a estribor. Apoyados en el muro del puerto de Cádiz, allá por Canalejas, un chico y una chica de veinte y pocos. El chaval hablaba por teléfono, sujetándolo con la mano diestra. Con el brazo izquierdo sujetaba un peluche más grande que él, una especie de unicornio de color rosa con mechones lilas hasta donde pude observar.
La chica, sentada sobre una rodilla del chico, se empleaba a fondo en hacerle carantoñas… No, al chico no, al peluche. Diríase que el peluche era un ser vivo a juzgar por los mimos que estaba recibiendo. Para mí que constituían un triángulo interespecie, sujetos a la dinámica del poli amor, en el que el unicornio era el macho Alfa, o la hembra Beta, vete a saber.
¡¡Tuuuuuuuttt!! ¡¡Tuuuuuuuttt!!! El semáforo se puso en verde y el de atrás tenía poca paciencia, pero tuve que asumir mi cuajo y hacerle una señal de disculpa con la mano. Cuando eché un vistazo al retrovisor, vi la cara de idiota que se me quedó después de contemplar la escena del unicornio. Me hizo perder la noción del tiempo y del lugar en el que me encontraba. Nos vamos al carajo.


lunes, 17 de junio de 2019


REACCIÓN 5G Vs TECNOLOGÍA 4G

Caminaba con Lobita por el malecón del castillo de San Sebastián a esto de la caída del sol, que es lo suyo. Delante nuestra, una pareja de jóvenes de la era digital, que ya habíamos visto en otro lugar selfieándose a destajo con ayuda de un palo telescópico, extrajeron del referido palo selfie tres diminutas patitas que se desplegaban a modo de trípode, colocándolo en mitad del paseo con la intención de sumar otro selfie a su extenso repertorio.
Al contemplar la escena, antes incluso de que la chica se sentara en el murete del malecón para posar junto a su compañero, mi cerebro entró en acción a velocidad 5G. En menos de lo que suena un cuesco una vez realizada la presión intraabdominal, mis neuronas hicieron los cálculos;

Dimensiones de las patas que constituyen el trípode, unos 12 cm. Radio de la circunferencia de apoyo, 7 cm. Altura del mástil desde el vértice del trípode hasta la base del soporte del móvil, 80cm. Altura total contando con el dispositivo 4G, 107cm. Superficie del móvil,84 cm cuadrados. Peso aproximado, 155 gramos. Orientación de la superficie del móvil, NNW. Dirección del viento, NW. Velocidad del viento, unos 12 nudos. Resultado; soporte altamente inestable. 80% de probabilidades de que se caiga.
Apenas se sentó la chica, el dispositivo 4G empezó a cimbrear. Le dije a Lobita, el móvil se va a caer. Un par de segundos después se precipitó de plano contra el pavimento adoquinado y los dos jóvenes pusieron cara de estupefacción, que de haberla captado la cámara del dispositivo 4G, habría sido de lo más trending Instagram que te rilas.
La abrumada pareja recogió el móvil del suelo y evaluó los daños con la preocupación marcada en el semblante, preocupación mezclada con sonrojo por lo ridículo de la situación. Por suerte, resistió el impacto. Al pasar junto a ellos no me pude contener;
-¿Pero cómo se os ocurre usar ese trípode de mierda para haceros un autorretrato?– Risas de ambos, aunque posiblemente estuviesen cagándose en mis castas para sus adentros.
Acto seguido me ofrecí para dispararles la foto que pretendían hacerse con el 4G, ofrecimiento que aceptaron. Encuadré de manera que la pareja quedase en el tercio derecho de la imagen, para que en los otros dos tercios se viese la costa de Cádiz, destacando el pirulí y la luna llena que asomaba por levante. Quedaron encantados y agradecidos, eran personas simpáticas aunque con un poco de cuajo.
La conclusión que extraje de la anécdota, es que quienes no nacimos con la tecnología digital, tuvimos que arreglárnoslas para discurrir por nosotros mismos, lo que benefició nuestra capacidad para sacar conclusiones con relativa rapidez ante situaciones que darán lugar a un resultado obvio. Pero muchas de estas criaturas que nacieron de la mano de la tecnología digital, parece que en algunos aspectos se han abandonado a ellas, dejando que sus capacidades y decisiones dependan de la generación del dispositivo móvil que tengan en sus manos, a estas alturas de 4G y en breve, de 5G.
Pero a menos que el móvil les hable con antelación para decirles, oye, que si me colocas en este trípode de mierda con el viento que hace, me voy a caer al suelo por razones obvias, seguirán cometiendo torpezas de este tipo, que en el menor de los casos les supondrá un incremento del gasto al tener que cambiar la pantalla del móvil, o comprar uno nuevo. A partir de ahí, sumemos no saber orientarse en una ciudad, utilizar el móvil en lugares inadecuados incluso con riesgo de la propia vida y de la de los demás, dependencia enfermiza del aparatito que los lleva a entrada en pánico si se descogorcia, etc.




viernes, 14 de junio de 2019


CUERPOS APILADOS COMO ATUNES

Cuerpos humanos inertes en una playa del sur, apilados ordenadamente para la estiba, como si fuesen atunes. En la distancia, casi imperceptible a causa de la bruma arenosa y líquida generada por el viento de levante, paseaba ajeno al drama un hombre con su perro.
No había nadie más en aquella playa, solo el hombre con su perro, los cuerpos inertes y mi presencia, testigo mudo e invisible en aquel paisaje costero de dunas y océano revuelto, paisaje exento de edificios, de barcos o de cualquier otro elemento creado por el hombre.
Fue un sueño, pero ha sido tan real que tengo mis dudas, aunque es evidente que estos escenarios de muerte se han producido muchas veces, y se seguirán produciendo. Mi subconsciente solo se ha valido de esa evidencia y ha ordenado la escena, entre macabra y poética. Porque aquello parecía un cuadro, una fotografía en blanco y negro algo sobre expuesta, en la que la vida y la muerte compartían espacio armónicamente.
No tomo medicación afortunadamente, pero el día que la tenga que tomar, alucinaré en colores.




¿A caso no queda claro que se reparten el poder? Trocean vuestros votos a tirones, como en una trifulca de hienas. Seguid votando malditos bastardos.

jueves, 13 de junio de 2019


PECECILLOS DE PLATA.

La lepisma saccharina, popularmente conocida como pececillo de plata, es un insecto que me resulta entrañable por su relación con los libros. Los imagino correteando entre relatos de ficción, relatos históricos, biografías, poemas, mapamundis, manuales técnicos, comics… mientras se alimentan del almidón que contienen los encolados y el papel viejo de los libros. Hoy descubrí uno enrome, como de un metro y medio sin exagerar, agazapado bajo el tomo II del diccionario de la RAE, el de la H-Z donde se encuentra la L de lepisma y la P de pez. Lo que deben saber esos insectos.
También habitan los cuadros, así que deduzco que les debe gustar el arte pictórico, y ahora que lo pienso, encuentro sentido al hecho de que un pececillo de plata se oculte en una rendija del tabique de la bañera a pesar de que no hay cuadros ni libros, aunque sí silicona para alimentarse. Seguramente esperará expectante, la aparición de la maja desnuda que cada jornada se acicala, coqueta y pulcra ella, ante el espejo.
Pero la lepisma de la bañera huye despavorida cuando irrumpo yo, sobre todo cuando mi irrupción va pareja a una alerta química por CH4, y es que resulta que mi llamada de la naturaleza suele ser de lo más volátil. En esos casos incluso huye despavorida la maja desnuda, y a veces tienen que cortar el tráfico aéreo hacia la base de Rota, por acumulación de metano en la zona. Sajeraos que son la maja, el pececillo de plata y los de la base aeronaval, que declaran un NBQ por menos que suena un cuesco.
Pero volviendo a los pececillos de plata, los veo y les respeto su espacio a pesar de lo feos que son. Puede que devoren los libros, pero lo hacen de forma sostenible y con estilo. Les dan un preciso toque de envejecido que los hace más interesantes, pues aunque el olor y el tacto de un libro nuevo también tienen su cosa, me atrae más el ligero aroma a moho de los viejos,  y el tacto ligeramente áspero de las hojas amarillentas. Estoy seguro de que algo tienen que ver los pececillos plateados en ese proceso de cura, pues los libros son como los buenos vinos, ganan con el paso del tiempo.



   

martes, 11 de junio de 2019


DESPLUME A 5G

Pasó en Atlanta en 2018 y este año le ha tocado a Baltimore, cuidad del Estado de Maryland (Pamplona). Unos ciberdelincuentes han inoculado un virus informático cifrador de sistemas, que controla todo aquello que depende de la Red, que es bastante, y han pedido un rescate en billetes coins de esos. El caso es que tienen a los baltimoreños, o como sea el gentilicio, trincados por los lereles cibernéticos, y no pueden realizar gestiones por correo electrónico o abonar las facturas como no sea de forma presencial, y tienen bloqueados los datos relativos a la gestión de la ciudad, los cuales podrían perderse definitivamente si no ceden al chantaje, que no es moco de pavo.
Lo mismo que hacen esto, los puñeteros hackers pueden irrumpir en los sistemas que gestionan el suministro de agua o de electricidad, o la gestión de los hospitales, o el control de las vías ferroviarias, o del control de tráfico de una ciudad importante… o de las entidades financieras.
Esto es, allá que voy con mi dinero de plástico a sacar pasta y me dice el cajero que tururú, que se ha caído el sistema, que no hay nada en papel que certifique que tengo pasta en la entidad, y que hasta que no se aclare el tema con los esparce virus, no sueltan un euro. Como yo, millones de personas, unos en los cajeros, otros intentando pagar la cuenta con sus Smartpollas…  Oiga que esto no furula y no puede llevarse la compra, es que no tengo nada para cenar, pues lo siento mucho, cagu en el Mercadona que lo quemo to, tumultos en la calle, el circo montado, estado de sitio y demás.
Pues dentro de poco lo mismo, pero a 5G, es decir, que nos pueden desplumar, dejarnos en pelotas en un plis plás, sin pasta, sin agua, sin luz y sin dientes en cuestión de milisegundos.
Llegado a este tema, el 5G, aprovecho para comunicar a mis amistades y familiares con dispositivos 4G o 5G, que se abstengan en lo posible de enviarme cosas al teléfono, porque sigo empelando un 3G de mierda que no da para mucho y se peta con cualquier GIF, emoticono última generación, o foto de alta resolución. Para que lo entiendan, es como si pretendiesen aterrizar con un Jumbo 747 en el aeródromo de Trebujena, o atracar el Queen Mary 2 en el puerto de Conil. Gracias.

lunes, 10 de junio de 2019


CARRIL PERRO.

Debo ser de los pocos gilipollas que utilizan el carril bici cuando circulo en bici, pero a veces me siento confuso. Hoy he tenido uno de esos días.
La primera confusión la tuve por una cuestión de colores. En Cádiz o en El Puerto, el carril bici está pintado de verde, pero en Puerto Real, por la zona de la Universidad, está pintado de rojo. El carril verde, que discurre paralelo al carril rojo, está destinado a los peatones, pero la duda la solventé con la señalética que lleva impresa el carril bici, aunque eso no quita que la gente circule por donde le sale de los lereles, lo que implica tener que pasar de un carril a otro cada dos por tres y al final ya no sabes por qué carril estás circulando.
Otra confusión la tuve al cruzarme con un tipo que también circulaba en bici en sentido contrario. Iba justo por el centro del carril en rumbo de colisión conmigo, y si no me aparto del puto carril, se hubiera pegado de morros conmigo a pesar de que yo iba pegado a mí derecha. En un primer instante me dije, lo mismo es un carril bici de sentido único y voy contra mano, pero cuando vi la cara que tenía el gilipollas, algo así como la de Steve Urkel pero en blanco, comprendí que se trataba de un problema de circulación de las neuronas del sujeto, y que a buen seguro, de haber colisionado conmigo, habría dicho aquello de ¿He sido yo?
Pero la confusión más llamativa la tuve en el paseo marítimo de Puerto Real en su tramo occidental. Allí el carril bici, de un par de metros de anchura, ni es verde ni es rojo, solo está delimitado por unas líneas discontinuas amarillas, trazadas sobre un acerado de unos 10 metros de ancho que permite discurrir sin problemas a transeúntes y ciclistas… al menos en teoría.
El paseo en cuestión estaba prácticamente vacío, apenas cuatro personas y otro ciclista aparte de mí, que dejé atrás. En estas observé que una mujer de mediana edad y de cierta estatura, caminaba por fuera del carril bici en sentido contrario al mío. Hasta ahí, bien. El problema era que llevaba un perro sujeto por una correa extensible, le había dado como cinco metros de carrete al perro, y éste circulaba justo por el centro del carril bici, abarcando la tipa y el perro más de la mitad del paseo. Pensé, ya recogerá carrete, pero cuando le vi el careto a la tipa, mirándome con cara de mala hostia como si yo fuese un violador en serie, tuve claro que no iba a ceder un ápice y realicé una maniobra de evasión para abandonar el carril, evitar el atropello, y una posible discusión, que tal y como están las cosas, para nada me convenía. No era plan de vérmelas con una animalista empoderada o algo por el estilo.
Más adelante me encontré a un tipo que charlaba con otro, ambos fuera del carril bici, pero el primero tenía un perro, también sujeto por una correa kilométrica, que estaba sentado en mitad del carril. El dueño del perro tampoco hizo ademán de apartar al perro porque conversaba animosamente con la otra persona, y como no tenía ojos en la espalda, no me vio venir, aunque también tengo mis dudas de que se hubiese apartado.
Con todo, una sombra de duda  me embargó ¿Será un carril perro y voy jodiendo la marrana con la puta bicicleta? El caso es que ya no sé a qué atenerme, creo que voy a buscar tutoriales sobre el uso de los carriles bici, porque visto lo visto, se me antoja complejo. Quizá el problema esté en que me empeño en hacer las cosas bien y procuro cumplir con las normas, y me temo que eso no es factible en el país de porque yo lo valgo, y mucho menos en el sur del sur de ese país.


APP PARA EL CONTROL DE LOS HUEVOS.

No salgo de mi asombro una y otra vez. Metido en faena con las labores domésticas, escuché por la radio que han sacado un artilugio inteligente para controlar los huevos en la nevera. El cacharro, dotado de unas luces led y no sé qué, se coloca en la huevera, y con un código de colores con distintas intensidades y frecuencias de parpadeo, avisa de qué huevos están a punto de caducar y cuales son más frescos. Además está conectado a una APP que, estés donde estés, te va avisando del estado de los huevos.
Un suponer; estás en plena escalada del monte Urriellu por su pared más chunga, y de buenas a primeras salta una alarma, bip, bip, bip, que te avisa de que el huevo colocado en la cuarta posición de la fila del fondo, está a punto de caducar… muy práctico. Eso sí, para que el cacharro funcione, cada vez que se repongan los huevos, hay que meterlos en la base de datos de la APP con el fin de que siga la trazabilidad de los mismos.
No sé cómo nos las habremos arreglado antes para controlar la frescura de los huevos, quizá colocando los antiguos más a mano, y los más frescos detrás, y en caso de duda, recurrir al truco del vaso de agua y la flotabilidad del huevo. Pa habernos matao.






NOS VAMOS AL CARAJO

Acabaron rematando el telediario con una noticia que hizo que la taza del café casi se me cayera encima de los huevos. Hablaron de los “humans puppies”, un colectivo de colgados que se disfraza de perros y se comporta como tales, con olisqueamiento de sieso incluido. El caso es que el fenómeno social se está extendiendo, hasta el punto de que algunos ya reclaman que sean considerados como seres transespecie.
Está claro, nos vamos al carajo, con este panorama, sería un alivio que los dos científicos que pronostican el fin de la humanidad para el 2050 tuvieran razón.


ENTRE GASOLINERAS Y TANGAS

En Euskadi la policía capturó a una peligrosa banda de atracadores, de estos que destrozan locales y gasolineras sin miramiento alguno, y tal como los entregaron a la justicia, el juez de turno los puso en libertad.
Por otro lado detuvieron a un gilipollas que robó cuatro tangas de un tendedero, y puede que le caiga un año de prisión por cada tanga.
La pregunta que me hago es, cuánto le caería si en vez de tangas hubiesen sido calzoncillos de cuello vuelto. Total, puestos a ser absurdos...



75 años del Día D.
Después de aquello llegó el movimiento hippie, la movida, los raperos, el reguetón, los ninis, los pokemones, los emos, los hípsters, los coulturetas, los metrosexuales, los influencer, los bobos, los youtubers, los veganos, los animalistas, los anti vacunas, Gran Hermano, Sálvame…
Una peña como para repetir un día D para librarnos del nazismo.


DOBLE RASERO.

De haber sido un camionero que se hubiera llevado por delante a un ciclista, habría sido tratado como un criminal. Hubiera dado igual que el camionero estuviese al borde del agotamiento por una conducción maratoniana impuesta por la empresa de transportes, para atender a la implacable maquinaria de consumo de la que todos somos partícipes. El camionero tendría que haber mantenido la distancia de seguridad al adelantar, el metro y medio de marras, y si no hubiese podido, tendría que haber aguantado los kilómetros o las horas que fueran precisas a rebufo del ciclista, que tiene todo el derecho a circular por la vía, aunque en origen estuviese concebida para llevar mercancías y pasajeros del punto A al punto B, no para el ocio.
A estas horas el camionero habría estado en el punto de mira de los medios de comunicación, señalado como un asesino, y la gente diría, qué criminal, qué impresentable el puto camionero, que le retiren el carné de por vida, ya podía haberse muerto él, que tomen medidas ya.
Pero este no ha sido el caso. Esta vez se trata de alguien que marcaba goles y levantaba copas, que firmaba autógrafos y levantaba pasiones entre los aficionados, un colega de sus colegas y de su afición. Da igual que circulara por la vía pública como un misil por una cuestión de disfrute y puro exhibicionismo. Da igual que reincidiera en esas actitudes negligentes, que se haya llevado la vida de una persona y tal vez la de otra, que viajaban junto a él compartiendo un chute de adrenalina a bordo de un deportivo.  Hubiera dado igual que, en vez de acabar en la cuneta, se hubiese estrellado contra un monovolumen con una familia entera en su interior.
Marcaba goles y levantaba copas, era un héroe de los que se estilan ahora, de los que hacen gestas para sí mismos alimentando el monstruo de su propio ego, y el ego irrisorio de quienes necesitan proyectarse en ellos. Los medios de comunicación, los mismos que señalan implacables a los camioneros criminales, encumbran al “héroe” ensalzando sus gestas deportivas, mientras pasan de puntillas por las causas que han determinado trágicas consecuencias, que podrían haber sido incluso mucho peores. Aunque ya explotarán esa vertiente, porque los de los medios de comunicación son hienas que se alimentan de la carroña del sensacionalismo, y a buen seguro que sacarán partido del luctuoso asunto.
Pero en cuanto a la sociedad se refiere, qué más da un par de muertos, como si hubiesen sido cinco más. Marcaba goles, levantaba copas, no era un vulgar camionero, era un “héroe” y ahora, una leyenda. El doble rasero de una sociedad sin valores, una sociedad capaz de linchar a un trabajador o encumbrar a un deportista por cometer la misma negligencia.
Mis condolencias, pero solo las justas, las estrictamente misericordiosas con cualquier ser humano.

jueves, 11 de abril de 2019


LOS VOTOS Y LOS ENCHUFES.

A ver cómo lo explico de otra manera. Imaginemos una serie de tomas de corriente de distintos colores; rojo, azul, naranja, morado, verde… colores que representan a los partidos políticos.
Todas esas tomas de corriente están conectadas a la misma red eléctrica que les suministra la energía (sistema partidocrático). Los partidos que más votos reciben, son los que manejan el flujo eléctrico, de ahí las puertas giratorias. Presidentes, ministras y ministros gobiernan el país haciéndole el juego, en este caso a las eléctricas, y cuando abandonan el gobierno, se aseguran un puestecito en Endesa o similar.
Luego están los votantes que tienen que elegir entre las distintas tomas de corriente, rojas, azules, moradas… Los habrá que tengan enchufe y lo conectarán en la clavija del color correspondiente para chupar de la red. Los habrá que no tengan enchufe, la mayoría, y solo podrán meter los dedos para electrocutarse.
Pues eso, que en España hay dos tipos de votantes, los que tienen enchufe, y los que se electrocutan.

domingo, 24 de marzo de 2019


PERRITOS ASENTIDORES.

No deja de sorprenderme. Me refiero a la cantidad de personas que idolatran a otras. Podría entenderlo en algunos casos excepcionales, aunque no lo compartiría, pues una cosa es admirar la labor de alguien y otra idolatrarlo, lo que implica reconocerse como un ser inferior.
Pero los casos que más me llaman la atención son los relacionados con la clase política, la mezquina, pues no me refiero a un Luther King o a un Mandela. Me refiero a los Casado, a los Sánchez, a los Rivera, a los Iglesias, a los Abascal, a los Puigdemont…
Ahí están, rodeados de una cohorte de asentidores que acuden sus mítines dispuestos a escuchar unas premisas preestablecidas que se saben de memoria como buenos discípulos adoctrinados, y a regalar aplausos y vítores a sus líderes, mirándoles absortos como si fueran apariciones marianas, con la baba cayéndoseles por las comisuras, moviendo la cabecita como esas figuras de perritos que se llevaban en los 70 en la bandeja trasera de los coches.
Me sorprende que en el siglo XXI, en la era tecnológica, en la que el conocimiento puede estar al alcance de cualquiera, sigan produciéndose  estos fenómenos, masas de personas que quedan absortas frente a charlatanes que venden curas milagrosas. En fin, que cada palo aguante su vela.



miércoles, 20 de marzo de 2019


DÍA INTERNACIONAL DE LA CÓLERA.

Y por qué no. A fin de cuentas no deja de ser un estado emocional puntual, pues las emociones son reacciones que producen en base a estímulos externos. Esto es, una persona puede estar happy que te rilas hasta que llega un cabrón, le poda el bonsái en el que basaba su felicidad, y encima le da dos guantás. Después de eso, lo más probable es que esa persona pase de un estado de felicidad a otro de cólera, tristeza o apatía, que al igual que la felicidad, serán puntuales. Si sigue siendo feliz después de eso, es que tiene dada una pedrada y no es persona.
Pero nos quieren vender la moto de que la felicidad perpetua es posible, algo así como no enfermar nunca, podemos ser felices sobre todo acaparando bienes materiales, viajando más que Willy Fog, llevando una vida social intensa, haciendo yoga o asistiendo a sesiones de risoterapia, ja ja ja…
Algunos de los que viajen a la India con el Corte Inglés, regresarán maravillados por lo felices que son los hindúes a pesar de lo pobres que son, argumentando por ello, que es posible ser feliz permanentemente, aun sin tener dónde caerse muerto, pues los espacios dignos en la India están copados por los ricos y por las vacas sagradas. Wonderful India mientras no seas mujer o de una casta chunga, pero son felices “osea”, y lo cuenta uno que ha estado durmiendo en el hotel The Imperial de Nueva Delhi a pensión completa.
Y claro, con ese pretender que seamos felices permanentemente sin dar opción al fracaso o a una tristeza digna, cada vez hay más personas desilusionadas que se sumen en la depresión, sobre todo cuando ven en las redes sociales lo “felices” que son los demás, y la de me gustas o corazoncitos que tienen. Entonces acaban medicadas a base de ansiolíticos, cuando no enganchados a las drogas o al alcohol, culminando el proceso de caída en picado dándose matarile en la vía del tren o con una sobredosis de barbitúricos.
Pues qué queréis que os diga, yo unas veces me siento feliz, otras me deprimo razonablemente, y otras me cabreo y blasfemo en arameo, que es muy saludable para liberar tensiones. La vida hay que saber sobrellevarla en todos los estados, hay que gestionar la felicidad, la tristeza y los días de cólera, estados puntuales de mayor o menor duración que se pueden producir en un mismo día. A fin de cuentas la felicidad se experimenta cuando se ha experimentado la tristeza, de otro modo no seríamos conscientes de lo que supone ser feliz. Hay que haber caminado con una china metido en el zapato y hacerse una rozadura para valorar el alivio que supone meter los pies en un torrente de agua fresca.



domingo, 17 de marzo de 2019


LAS LISTAS QUE NO VOTAMOS.

Ejemplo práctico en el que tomaré como muestra al PP. Pablo Casado ha decidido incorporar en sus listas a Juan José Cortés y a Cayetana Álvarez de Toledo. Sin entrar en detalles personales sobre estas dos personas, las preguntas que dejo caer son dos ¿Quien los ha elegido? ¿A quién se deben? La respuesta me resulta obvia y la reduzco a una… Pablo Casado.

Basándome en estos datos básicos, extraigo una conclusión. Cuando votamos, no elegimos a quien queremos que nos represente, sino a quien los dirigentes de un partido deciden colocar en base a sus intereses. En el caso del PP, Casado ha elegido a Juan José Cortés. Quizá le venga bien desde el punto de vista mediático, que a fin de cuentas es lo único que les importa a los dirigentes de los partidos, atraer a las masas para que voten PP y perpetuarlos en el escenario político, con independencia de que gobiernen o no. Casado elige a Cortés y Sánchez a un entrenador de baloncesto.

¿Acaso no habrá personas más válidas entre las que elegir para que trabajen por nuestros intereses? Porque sin pretender ser cruel, el señor Cortés, al margen de haber experimentado una terrible desgracia ¿Qué habilidades tiene  para gestionar los intereses de los onubenses más allá de recoger firmas y aparecer en todos los escenarios donde se ha producido alguna tragedia, para reforzar su campaña para exigir la prisión permanente revisable?

El ejemplo del PP es extensible al resto de los partidos políticos, y por ende, al sistema de elecciones que tenemos en España. Hacen comulgar al pueblo manso y obediente con ruedas de molino. Todos entran al trapo del mantra “hay que votar”, como si votar sin más, fuese garantía de algo. Votar se votaba con Franco, no digo más, y seguimos votando en una transición que a la clase política, desde la extrema derecha hasta la extrema izquierda, no les interesa completar, porque si lo hicieran, se les acabaría el chollo.

Por eso, la verdadera revolución sería no votar y darle a entender a la clase política que no pasamos por lo que ellos quieran, que son ellos quienes tienen que deberse a la ciudadanía y no al revés, que debemos ser nosotros quienes elijamos a nuestros representantes, y no los partidos políticos. Hay que echar abajo esta partidocracia, pero queda mucho para eso. Tenemos que evolucionar un cojón de mico, mas, los indicadores parecen apuntar que en vez de evolucionar, involucionamos, nos estamos volviendo más idiotas. Estamos perdidos me temo, solo nos puede salvar un milagro y la religión hoy día no está de moda.

viernes, 15 de marzo de 2019


FRIDAYS FOR FUTURE.

La inspiradora se llama Greta Thunberg, una adolescente sueca que se planta cada viernes  frente a la sede del parlamento sueco para llamar la atención sobre el cambio climático y las secuelas que ya se están manifestando. Viene a decir que les vamos a dejar un planeta de mierda, y no le falta razón. Lo que no está tan claro es que ellos, los adolescentes, no tengan también su parte importante de responsabilidad, aunque a muchos la responsabilidad les genere urticaria.
Como hoy día con esto de las redes sociales todo se ha vuelto viral, el gesto de la adolescente sueca ha corrido como la pólvora, y a día de hoy ciento de miles de adolescentes han seguido la iniciativa y se han puesto los viernes de huelga lúdico festiva, mira qué bien, para protestar por lo mismo. Enternecedor.
El caso es, que no sé en Suecia, pero en este país la juventud no se caracteriza precisamente por su concienciación medioambiental, y que no me vengan con milongas porque lo veo a diario en la calle. De entrada pocos prescinden de la tecnología, la inmensa mayoría tienen sus móviles última generación porque los renuevan cada año, al igual que sus consolas, y si no los tienen actualizados son capaces de suicidarse o matar a alguien. Visten a la moda, tienen patinetes eléctricos, motos y todo aquello que se mueva a base de baterías o motores de combustión. Se apuntan al black Friday, al Cyber Mondey, al Single Day o al Pollas Tuesday, eventos orientados al consumismo puro y duro, con lo que repercute esa dinámica en el medio ambiente.
Luego te paseas por una plaza y ves cómo la enmarranan  tirando al suelo sin pudor latas de bebidas energéticas y  los envases de la comida basura que consumen como si no hubiera un mañana. También contaminan acústicamente con sus bafles Booster  Dynamics Tronío del Copón de 200 vatios   para jodernos con su reguetón de mierda y pulverizarnos los tímpanos y los nervios. Ni qué hablar de los botellones o de los megaconciertos con la de vatios que tiran y la mierda que se genera entorno al evento.
Y ahora diles que renuncien a todo eso, que se apliquen el cuento, que conozcan que toda causa tiene su efecto, veréis lo que nos dicen. ¿Fridays for future? Lo que tienen que hacer es no desperdiciar los viernes y estudiar para adquirir conocimiento y predicar con el ejemplo, en vez de manifestarse tanto por tantas cosas, que tanta manifestación también contamina, sobre todo cuando le prenden fuego a los contenedores y hay que tirar de gases lacrimógenos… cojones.



miércoles, 13 de marzo de 2019


METÁFORA AERONÁUTICA SOBRE EL 8M.

Hoy es difícil escabullirse del eco mediático que gira alrededor de la igualdad, los derechos de las mujeres y la violencia de género, asuntos serios donde los haya, que es vital que se resuelvan por el bien de todos, y no entro en el juego absurdo del “lenguaje inclusivo” porque la inclusión no la determinan las reglas del lenguaje, sino la actitud de cada cual.
Dándole vueltas al asunto, yo que tengo claro que hombres y mujeres con independencia del género en el que quieran enmarcarse, debemos convivir en armonía, pensé en la Patrulla Águila del Ejército del Aire español, como metáfora de lo que debiera de ser la sinergia necesaria entre hombres y mujeres.

Recientemente se ha incorporado al equipo de vuelo acrobático otra mujer, la segunda si no me equivoco, que me corrijan los expertos. A la Patrulla Águila en particular, o a las unidades de vuelo de combate en general, no se accede si no es por verdaderos méritos, pues el Estado no es proclive a entregar un cazabombardero cuyo precio puede rebasar los cien millones de euros, por razones obvias. Así que de entrada, esas dos mujeres, que con seguridad tuvieron que esforzarse por encima de la media, accedieron al puesto, no precisamente por discriminación positiva, lo que demuestra que ellas pueden solas con lo que se propongan.

El caso es que ese equipo de pilotos de élite compuesto por mujeres y por hombres, basa su estrategia de acción en la formación de cada uno de sus integrantes, pero sobre todo en la confianza que tienen los unos en las otras y viceversa. De no ser así, de no existir ese esa confianza mutua, cuyo origen está en el respeto, cada exhibición aérea se convertiría en una tragedia.
Creo que ese es el plan de vuelo que debemos seguir en todos los órdenes de la vida, actuar con el mismo temple, con la misma cabeza fría, con la misma confianza mutua con la que intervienen los pilotos de la Patrulla Águila y sus equipos de tierra, también integrados por hombres y mujeres.
Lo que no puede ser, en lo que no debemos caer ni vosotras ni nosotros, en es la polarización, en el histrionismo, en el sectarismo en uno u otro sentido. Como muestra expongo un episodio que vi esta mañana en la maldita televisión, concretamente en Espejo Público, ese espejo amarillista y mezquino que dirige la tal Griso, especialista en meter el dedo en las llagas sangrantes de las víctimas de toda condición, con tal de fomentar el morbo y encabezar los registros de audiencia.

El equipo de la señora Griso y de otras cadenas que producen televisión basura, a diferencia de la Patrulla Águila, lo que busca es la polémica, generar desconfianza, enfrentar a las partes para dar lugar a la crispación. A colación del día de hoy, han tenido la ocurrencia de reunir a mujeres del mundo de la política con ideales antagónicos en cuanto al feminismo se refiere, para que se despellejaran entre sí, dando lugar a un espectáculo bochornoso en el cual, los hombres presentes en el “debate” permanecían callados, quizá intimidados por la situación, de tal forma que la confrontación fue básicamente entre las mujeres asistentes, lo cual parece que genera más morbo aún.
Por supuesto, también llevó el “debate” a la calle, entrevistando siempre a partidarios y partidarias de posiciones extremas, como las que tienen esos que se pasean el infame autobús en el que se exhibe el rostro travestido de un genocida, imagen que es una ofensa, no solo para las mujeres, sino para cualquier persona de buena condición. Ese no es el camino a seguir, en absoluto, así no podremos volar de forma segura y dibujar estelas multicolor en el cielo.

Dicho esto, el mundo hoy no se ha parado, al menos en España, lo he podido constatar porque he tenido que realizar varias gestiones, y todas las mujeres estaban en sus puestos, razón por la cual les estoy muy agradecido. El mundo no se ha parado porque muchas mujeres sensatas han decidido trabajar, pues parando el mundo no se consigue nada, un mundo que se detendría sin ellas, pero también sin nosotros. No han parado el mundo porque no se han dejado manipular por la clase política que solo busca perpetuarse en el poder.

Se trata de avanzar, aunque sea lentamente, no de polarizar a la sociedad y crear frentes antagonistas. Se trata de que los hombres nos concienciemos de que respetando los derechos de las mujeres, nos irá mejor a todos, porque sus aportaciones son vitales. Las  mujeres también deberían tomar nota en ese sentido, pues resulta que en demasiadas ocasiones, una vez han alcanzado puestos relevantes en la sociedad, en vez de cambiar los vicios contra los que lucharon, los han preservado y se han convertido en un obstáculo, no para los hombres, sino para otras mujeres, feministas declaradas que a la hora de la verdad han sometido a su antojo a otras mujeres, privándoles de sus derechos. Conozco mujeres que podrían aportar su experiencia en ese sentido y contar cómo sus expectativas profesionales se fueron al traste por la interposición de una directiva o de una académica, que por intereses económicos de la empresa que dirigen, o por no coincidir en posicionamientos ideológicos en el caso de la docencia, se las han cepillado de un modo u otro.

Así pues, y para finalizar el tocho de hoy, insisto en la necesidad de que empecemos a coordinarnos hombres y mujeres, cual Patrulla Águila, para poder trazar estelas de concordia en el cielo azul, sincronizados en perfecta armonía partiendo de la base del respeto mutuo.
Os deseo un 8M rotundo, pero sosegado, el histrionismo no conduce a ninguna parte. En cuanto a los machistas en general, y a los maltratadores en particular, por la parte que me toca y sin renunciar a mi masculinidad de la que estoy muy orgulloso, alguno supo en su día que cruzarse en mi camino no le condujo a buen puerto. A esos, ni agua.



DECOUPING PLANNER.

Según he visto en el telediario, es con lo que debe contar toda aquella pareja que decida divorciarse, una “app decoupling planner”. Dicen que con esa aplicación te puedes divorciar tirado cómodamente en el sofale, mientras ahogas las penas o aireas la alegría con un buen vino, cerveza o infusión menta poleo. Si trabajas a dos pantallas, puedes divorciarte y a la vez pedir una pizza o buscar una nueva pareja para solapar el proceso.
La app se encargará de buscar un abogado para consensuar a las partes en el reparto de los bienes, la pensión alimenticia, etc. También facilitará la venta de la casa, el sofale, el coche, la perra, el gato, la búsqueda de un psicólogo e incluso el modo de suicidio en los casos más traumáticos, lo que incluiría un limpiador, de los que usa la mafia para eliminar fiambres.
Cinco pantallazos en la startup y el decoupling planner quedará resuelto en un plis-plas, o como cojones se diga plis-plas en inglés, que es lo suyo. No sé cómo diablos me las arreglé aquella vez que me divorcié sin una app de estas, debo estar vivo de milagro.
Estoy segurísimo de que, dado el nivel de inutilidad que está alcanzando el género humano, acabarán creando una aplicación para limpiarse el culo, algo así como una app clean your ass. Tendría una denominación tipo Cleanass o similar, tal vez más corto, Cleass que suena muy cool. 
La aplicación recomendaría el tipo de papel higiénico a utilizar, explicaría cómo regular la temperatura del bidé, cómo funcionan los WC de última generación, o qué tipos de plantas se pueden utilizar en caso de un apretón en plena naturaleza, porque podría darse el caso de que algún imbécil intentase limpiarse el cerete con una hoja de ortiga y acabe con el culo como un mandril. Sería una app para cagarse.



UN REGALO CON MI NOMBRE.

El kit de montaje Heller a escala 1:87 de esta locomotora Big Boy estaba en el escaparate de una tienda de Burton Upon Trent (Reino Unido). Un día, vísperas de las pasadas navidades, mi hija Gloria lo vio y se dijo, esta maqueta tiene el nombre de mi padre. Y la compró. Me la regaló el día de Navidad de 2018 y se me cayeron los palos del sombrajo.
Con el esmero que he podido, la terminé de montar hace unos días, y además de pintarla creando un efecto de envejecimiento, le monté un pequeño circuito eléctrico para alimentar unas pequeñas luces led que iluminan el foco delantero, la cabina y las luces rojas del ténder, que es el vagón que lleva acoplado detrás. Le hice su peana y una pequeña urna de metacrilato. Espero haber cumplido medianamente bien para hacer justicia al regalo que me hizo mi pequeña, aunque cuando veo las maquetas que hacen hoy día los frikis del modelismo, tengo serias dudas.
Con todo, todo aquello que Gloria me ha regalado desde pequeñita, lo guardo como un tesoro, incluso aquellas hojas caídas un otoño de hace muchos años que recogimos del suelo en un parque y que ella pintó cuando tenía ocho o nueve años.




PERIODISTAS DE GAMA BAJA.

Era la hora del té, el bizcocho de las seis y el documental sobre tiburones en Natura, pero como el que emitían lo habíamos visto, tuve la osadía de zapear y aterricé accidentalmente en la CUATRO, donde trataban el accidente del Boeing 737 Max 8 de Ethiopian Airlines. El tratamiento que estos medios  amarillistas suelen dar a estos asuntos, ya se sabe, y en este caso no fue diferente.
Especulaban sobre las causas del accidente como si fuesen expertos del NTSB, soltando disparates como un fusil ametrallador. El más sonado, al menos en el breve espacio de tiempo en el que pude sostener el botón de cambio de canal, lo dijo una tertuliana cuyo nombre desconozco, lo cual indica que no se trataba precisamente de una periodista reconocida, si es que era periodista.
La tertuliana en cuestión dijo, con esa temeridad que caracteriza a los ignorantes, que el accidente estaba relacionado con la proliferación de los viajes low cost, a lo que otro tertuliano respondió que una cosa son las compañías low cost en las que se puede viajar más o menos cómodo y en las que te pueden putear con el tema del equipaje, y otra la normativa en materia de seguridad aérea que se aplica a la fabricación y el mantenimiento de los aviones, y que éste en cuestión, era un modelo nuevo al que difícilmente se le podía achacar un problema de falta de mantenimiento.
Entonces la avezada tertuliana esgrimió otro “argumento de peso” diciendo que no se refería a viajar más o menos cómodo, sino a que probablemente se tratase de “un modelo de avión de baja gama”… y se quedó tan fresca. Esto es, según ella, la Boeing Company fabrica aviones de “baja gama” que son susceptibles de estrellarse, y el 737 Max 8 puede ser uno de esos modelos.
Por darle un poco de cancha, de haber formado yo parte de la tertulia, le habría preguntado a la tertuliana, por ejemplo, si considera que el Airbus A480 es un avión de “gama baja” y a continuación le habría recordado el incidente sufrido por uno de estos, operado por la compañía Quantas, en el que uno de sus motores Rolls-Royce Trent 900 reventó por culpa de un tubo de una pulgada de diámetro por el que se produjo una fuga de aceite por un problema de diseño y tal y tal. Le preguntaría quizá, si considera también que la Rolls-Royce fabrica motores de “gama baja”.
Pero eso sería hacerle demasiadas concesiones, pues es obvio que se trata de una indocumentada, y aun argumentándole el asunto, sería capaz de entrar en una dinámica de discusión chabacana y corralera, de egos tocados y de mal perder propia del periodismo de baja gama, que por ser de baja, en muchos casos ni siquiera son periodistas de carrera. Pero ahí están, cobrando parné, porque de lo que se trata es de alimentar el morbo y crear polémicas, de tirarse los tiestos a la cabeza en un plató de televisión, de hundir a personas y a compañías enteras, da igual que sea la churrería de un pueblo o la Boeing Corporation. Se trata de periodismo basura, qué narices, otorgarles la etiqueta de periodismo de baja gama sería concederles demasiado mérito.
Así pues, creo que no llegué al minuto, cambié de canal, y al aterrizar en el siguiente decidí que lo más inteligente era apagar el televisor, y que más inteligente aún habría sido no encenderlo.

viernes, 25 de enero de 2019


LA CULPA ES DEL FERROCARRIL.

Se lo escuché decir a alguien en la radio; “Tenía toda la vida por delante y ahora la tengo por detrás”.
La cuestión es saber en qué momento realizamos el adelantamiento, o quizá, por qué lo realizamos, si fue por correr demasiado para alcanzar una meta, o porque nos empujaron las circunstancias. Es lo que tiene la acotación, esa manía que tenemos los humanos de mensurar, de controlar los tiempos, de marcarnos plazos.

La culpa empezó siendo del ferrocarril y del desarrollo comercial que dio lugar a los husos horarios. El asunto se fastidió del todo cuando llegaron la globalización y las nuevas tecnologías, y partir de ahí, entramos en caída libre. Vivimos a golpe de tweet, pegados a la pantalla del celular, registrando al minuto cada uno de nuestros pasos, mientras que con el rabillo del ojo controlamos los pasos de los demás para no ser menos, para ser más guapos, para tener más, para viajar más que nadie, para ser más listos… o eso creemos.

Y claro, un día miramos la hora, después la fecha, y a continuación, echamos un vistazo a los eventos registrados en nuestro perfil en la red social de marras, en el que detallamos con pelos y señales, nuestro estilo de vida desenfrenado y aferrados a la idea de la eterna juventud. Y entonces se nos caen los palos del sombrajo, arrasados por el alud de la cruda realidad del paso del tiempo.

Madrequepariós, hemos dejado la vida atrás, ya no hay objetivos que marcarse para ser más guapos, o más “listos”, para alcanzar esto o aquello, no hay parné para viajar, ni empaque para conquistar… Y así, muchos acaban sumidos en la depresión porque se sienten enterrados en vida al no poder seguir manteniendo el ritmo delirante que se marcaron.

La culpa es del ferrocarril, pero el asunto tiene solución. Podemos bajarnos en la siguiente estación, y a partir de ahí continuar a pie, que no corriendo, al ritmo que marcan el orto, el zenit y el ocaso, al ritmo que marcan las constelaciones durante la noche o  las auroras boreales. Entonces mantendremos una cadencia acompasada con el tiempo universal, una cadencia armónica como el de las mareas, y cuando dejemos la vida atrás, sencillamente será porque habrá expirado nuestro ciclo vital, y para entonces nada habrá de preocuparnos… o sí.

lunes, 12 de noviembre de 2018


OFERTA DE TRABAJO

-Buenos días ¿Fulanita de tal?
-Sí, dígame.
-Le llamo de la oficina de empleo de Albuñol (Granada) en relación con un puesto de trabajo que ofrece la Diputación de Granada para el pueblo de Sorvilán.
-¿Sorvilán? ¿Dónde está eso?
-Pues donde Cristo dio las tres voces camino de las alpujarras.
-Y dígame, en qué consiste el trabajo y cuáles son las condiciones.
-Pues mire, es un puesto de técnica de orientación social, trabajaría dos días a la semana y el sueldo sería de 380€ al mes brutos por un periodo de 14 meses, quien sabe, si ampliables.
-¿Usted sabe que yo vivo en El Puerto de Santa María, que está a 380 km de esa localidad?
-Sí, pero aquí dice que usted está disponible para trabajar en cualquier punto de Andalucía.
-Claro, pero para que eso sea factible tendrán que cumplirse una serie de condiciones básicas. Simplificando mucho, que pueda costearme el viaje hasta allá, pagar el alquiler de un piso o una habitación previo adelanto de la fianza correspondiente, y si es posible, comer, aunque sea una comida al día. Si revisa mi expediente, soy parada de larga duración, con el agravante de ser mujer y mayor de 54 años y tengo la economía más tiesa que una mojama.
­-Sí, tiene usted razón, pero le recomendamos que modifique su perfil en su oficina de empleo.
­-Lo he actualizado recientemente por enésima vez, y a pesar de ello, después de una dilatada trayectoria profesional de cerca de 30 años, seguía figurando como estudiante. Pero si es necesario iré otra vez, por supuesto, a ver si el funcionario de turno atina con la tecla.
-Bueno, de todas formas no se preocupe, le perdonamos la vida y no la penalizaremos por rechazar esta oferta.
-Es de agradecer. A ver si para otra me llaman de la Diputación de Cádiz, pero a ser posible, que no me manden a Villaluenga del Rosario, allá donde Cristo bebió agua cerca del Llano del Republicano, nos por ná, es que me pilla a 105 Km y con tramos de montaña. Si hay que ir se va, pero ir pa ná…


Conclusión: Si esas son las condiciones de trabajo para una “técnica de orientación social”, me pregunto cuáles serán las posibilidades de integración social de los asesorados en este país maravilloso.




miércoles, 7 de noviembre de 2018


LO VI SENTADO EN UN BANCO

Lo vi sentado en un banco, bajo una farola que iluminaba con desidia, un banco de color verde esperanza ya descolorido y rasgado por mil navajas.
El hombre estaba desaliñado, aunque no sucio, chapa oxidada pero no podrida.
Tenía la mirada de la milla, esa en la que nadie repara, esa capaz de perforar hormigón armado sin hacer ruido.
Parecía un rifle sin mira, con el ánima sucia, parecía pólvora mojada, por ende inservible.
Era como barco embarrancado en un islote alejado de las rutas marítimas.
Estaba ausente, tanto que a buen seguro ni se le esperaba.
Tras él una entidad bancaria, a esas horas fuera de servicio, y en sus cristales, anuncios publicitarios haciendo apología del capitalismo.
En los mismos cristales, un reflejo, el de los  faros de los coches pasando entre agua en suspensión, el del hombre sentado en el banco y el mío mirando de soslayo.
Entonces caí en la cuenta… podría ser yo, podría ser cualquiera.

jueves, 1 de noviembre de 2018


LLAMANDO A LAS PUERTAS DEL CIELO

Lobita y yo recorríamos en bici cierto paraje cuya ubicación no voy a reseñar por la salud del mismo, no sea que lo declaren patrimonio de algo y lo sentencien a la degradación por masificación. En estas vimos un ejemplar joven de cigüeña detenida a un lado de la pista, que al vernos puso poco empeño en quitarse de en medio, algo bastante inusual.
Bajamos de las bicicletas, y cámara en mano, me aproximé a ella cautelosamente con la intención de hacerle alguna foto antes de que pegase el voletío, pero no lo hizo. Me percaté de que estaba visiblemente enferma,  lo suficientemente débil como para no poder emprender la huida, que hubiese sido lo de esperar. A lo más que llegó fue a dar algunos pasos  para mantenerse a cierta distancia de mí, pues el instinto es el instinto incluso en el umbral de la muerte. Me conmovió su quejoso caminar y decidí evitarle cuanto menos esa molestia, o mejor dicho, ese sufrimiento, así que me detuve y la fotografié respetando la distancia.
Son las reglas de la madre naturaleza, femenina pero implacable, así es la selección natural que asegura la pervivencia de las especies. Aquí no valen la adopción ni los cuidados paliativos en un centro veterinario, adopta una cigüeña y esas cosas. A ésta le tocó sacar y sacó el palito más corto de la evolución, eligió cara y salió cruz, quiso, no pudo y allí quedó, abandonada a su suerte mientras sus compañeras volaban alborotadas a lo suyo, entre impresionantes nubes de evolución, aves rebosantes de vida que también morirán pero en otro momento, después de cumplida su misión. Los débiles deben apartarse de la senda para no poner en peligro la supervivencia de la especie con su genética deficiente.
Tomé la foto y al visionarla me acordé de aquella secuencia de la película “Pat Garrett& Billy the Kid” en la que, herido de muerte, el ayudante del Sheriff Pat Garrett se acercó a la orilla de un río y se arrodilló para esperar su final ante la mirada lacrimógena de su compañera María, que lo sabía sin solución de continuidad, escena épica en la que suena el célebre tema de Bob Dylan “Knockin´on Heaven´s Door” que compuso expresamente para la misma.
En la foto, una inmensa nube de desarrollo vertical parece prepararse para acoger entre algodones a la repartidora de bebés que nunca llegará a volar a París, mientras sus compañeras revolotean en la lejanía como si estuviesen llamando a las puertas del cielo para que recibiera a la joven cigüeña de corto recorrido que espera en tierra de mortales, paciente y resignada, su prematuro final.
Entre tanto nosotros no pudimos más que limitarnos a interpretar el rol de María en la película de marras, contemplando su final sabiéndola sin esperanza. Polvo somos y en polvo nos convertiremos. Lobita y yo montamos en nuestras bicis y nos marchamos. Allí quedó la cigüeña, muriendo en paz.




viernes, 19 de octubre de 2018


Querida hija, a veces se apaga la luz del faro que nos guía y el sonido de su sirena cesa en plena neblina. Te sentirás perdida, pero si agudizas el oído, podrás escuchar el batir de las olas en la rompiente y alejarte para que no te destroce. Cuando vuelva la luz, caza la escota, retoma el rumbo y sigue adelante, la mar será tuya.
Tu padre.

jueves, 4 de octubre de 2018


LAS ÁNIMAS.

Fumando espero por desespero, harto de todo y de nada, harto de la espera y de la desesperanza.
Fumando espero a que lleguen las ánimas. Mi tiempo pasó, se perdió, se esfumó, llegó mi hora.
Fumando espero a que me lleven con ellas para continuar la espera eterna, en el purgatorio, o vagando por un agujero de gusano.
Fumando espero, ya las veo, a las ánimas, paso lento pero inexorable, implacables como las levas que reclutan marineros para galeras.
Fumando espero, esto se acaba, se acaba el cigarro, se disipa el humo, se disipa mi vida, es el principio breve de un fin inminente.

NOTA: Para no alarmar a familiares y amigos, aunque esté escrito en primera persona, yo no fumo, ni espero, ni desespero, solo me cabreo a veces por salud mental, cual válvula de escape de olla a presión, y surco el océano de la existencia capeando temporales y disfrutando de las calmas. Fumar perjudica la salud, y esperar, también.