viernes, 29 de abril de 2016


LA VENTA DEL BIDÉ
(Conversación entre dos comerciales de sanitarios)

Como si los escuchara…
Comercial 1 (en prácticas)- ¿A dónde vamos hoy?
Comercial 2 (veterano)- A Rota… Vamos a ver si le vendemos un bidé a un americano.
C1- ¿A un americano?
C2- Si, a uno del cuerpo de marines que quiere aprovechar la subida del dólar para comprarle un bidé a su querida Caroline.
C1- ¿Su mujer?
C2- No, su perra de raza lulú o como cojones se llamen los caniches cursis esos de las trencitas…
C1- Ver para creer… un marine con un caniche.
C2- No te confundas, la perra tiene la medalla de plata por sus acciones localizando minas en Afganistán. En su última acción le arrancó los huevos a un terrorista talibán.
C1- Joder con la perra… Pues menos mal que tenemos algo que vender, con lo jodía que está la cosa. Llevamos una semana que no vendemos un puto azulejo.
C2- Pues sí, qué me vas a contar. Tuve que convencer al marine de que el bidé era una bañera para perros, aprovechando el diseño más cool de la nueva gama de bidés que ha sacado Porcilacosa.
C1- ¡¡Joder!! Con razón te han hecho el empleado del mes. Por cierto, llevamos el Clio en reserva…
C2- Ya… No te preocupes, llevo aceite de colza para echarle al gasoil que nos queda… un truco de la mili.
C1- Ah… La verdad es que me alegro de tenerte como instructor de ventas… qué monstruo.
C2- No sé qué decirte… Hace algún tiempo cerré un trato que no sé si cobraremos algún día y puede costarme el puesto.
C1- No jodas… ¿cómo es posible?
C2- Pues sí… con un ayuntamiento de cuyo nombre no me quiero acordar, que ha remodelado los servicios para los ediles y todos esos que rodean al Alcalde en las altas instancias. Firmaron la compra de doce yacusis, otros doce WC tipo CALO (Chorro Asistido de Limpieza de Ojete) y seca manos cromados con aire perfumado, así como azulejos de gama alta con película de absorción de estrés, lo último de Porcilacosa… Vamos… la venta del año.
C1- Joder, pero si eso es cojonudo ¿Dónde está el problema?
C2- En la crisis y en lo que han robado… no pagan porque dicen que estamos en crisis, aunque no cuentan lo que han robado. Me dijo el jefe de compras  del ayuntamiento, que para compensar, le han bajado el sueldo a las limpiadoras y que la Policía Local patrulla en bicicleta para ahorrar combustible, pero que aun así no tienen líquido para pagar nada, aunque sigan comprando para ellos… No hay para pagar los retretes de lujo, ni para pagar a los restaurantes donde suelen darse el atracón, ni para pagar a las agencias de viajes que han financiado sus salidas de hermanamiento con Cuba y Maracaibo, ni para pagar a la madre que los parió, pero siguen disfrutando de todos esos servicios.
C1- Jo… Menos mal que tenemos la posibilidad de vender el bidé…
C2- No estés tan seguro… lo mismo el marine se cosca y nos mete en Guantánamo por estafar al tío Sam, o nos suelta a Caroline para que nos deje eunucos…
C1- Ya… hasta vender bidés se está convirtiendo en una actividad de alto riesgo.
C2- Sa jodío… estoy pensando en volver a la Legión Extranjera. Me iba mejor en Djibouti patrullando el desierto con el puto quepí blanco en la coronilla.
C1- ¿Tú en la Legión Extranjera?
C2- Si yo te contara…
C1- Qué monstruo…


J.M. Arroyo


domingo, 17 de abril de 2016


TIRO AL BLANCO EN ALTA MAR.

El pasado 13 de abril de 2016 desde la Punta de San Felipe, en Cádiz, pesqué la imagen del remolcador de la Armada Española A-101 “Mar Caribe” que se dirigía hacia su base en Puntales remolcando un blanco. Enseguida me vinieron a la mente recuerdos del pasado, de esos que por una razón u otra siempre quedan ahí.

Mis recuerdos se remontaron al año 1982 o tal vez el 83 cuando formaba parte de un contingente de infantes de marina, que a bordo del transporte de carros L-11 “Velasco”, nos dirigíamos por mar hacia la costa de la Sierra de Retín para tomar parte en unas operaciones anfibias. Pero antes de dirigirnos hacia allá, la Armada decidió marear la perdiz aguas adentro del Golfo de Cádiz, lo suficientemente lejos como para no ver tierra firme. Lo de marear la perdiz podría tomarse de manera literal, si considerásemos que las perdices éramos los aguerridos infantes de marina, que vomitábamos por todos los rincones del viejo transporte de ataque ante el descojone generalizado de la marinería del buque, pues el “Velasco” un buque de fondo plano, daba unos bandazos de impresión a cuenta del temporal de levante que reinaba por la zona.

Al amanecer del día siguiente de zarpar de los muelles del mando anfibio de Puntales (Cádiz) donde tenían su base los tres buques de la clase Velasco, como eran el L-12 “Martín Álvarez” y el L-13 “Conde de Venadito” avisaron por megafonía zafarrancho de combate para la dotación del buque, que iba a realizar unas prácticas de tiro de artillería con el montaje doble de cañones del calibre 76/50 mm de la banda de estribor. El buque llevaba dos montajes dobles en proa y uno en popa.

Mis compañeros de tropa, cansados de tanto bandazo, no estaban por la labor de abandonar sus camastros, apilados de tres en tres a lo largo de un estrecho pasillo que discurría por la banda de babor – no podía decirse que el buque tuviera una buena habitabilidad para la tropa -  así que subí solo a la cubierta principal para echar un vistazo.

Desde mi puesto de observación podía ver a los tres sirvientes de la pieza, que apuntaban hacia un blanco del que tiraba un remolcador de altura de la clase “RA”, aunque no pude determinar cuál, pues se encontraba a un par de millas de nuestro buque y la visibilidad era pésima. La mar seguía brava y el cabeceo del buque era notable, lo que complicaba la puntería a pesar de que las piezas estaban estabilizadas mediante giróscopos. El blanco que arrastraba el remolcador, a unos 500 metros por detrás, se veía diminuto y a veces se perdía de vista debido a la mar montañosa.

Los artilleros estaban equipados con guantes y pasamontañas ignífugos, dos de los cuales cubrían su cabeza con cascos MK-1 como los que empleábamos los infantes de marina, mientras el radiofonista encargado de las comunicaciones con la central de tiro, tenía colocado un aparatoso casco modelo MK-2 Talker que permitían su colocación con el equipo de telefonía.

El “Velasco” navegaba proa a la mar en paralelo con el remolcador mientras la dotación artillera, después de cargar los proyectiles, realizaba los cálculos para el primer disparo… blanco a tantos grados, distancia estimada, velocidad estimada, comparación de los valores observados con los calculados corroborado por lo que decía el radar, en fin, toda la parafernalia que conocen mejor que yo los artilleros navales, pues a fin de cuentas yo era de infantería.

La pieza mantenía relativamente la horizontalidad contrarrestando el balanceo del barco, los artilleros ajustaban los ángulos una vez hechas las correcciones por la dirección de tiro, y poco después el cañonazo, un estampido sordo que hacía temblar los mamparos de proa a popa, dando la impresión de que el buque se iba a desmontar, mientras la vaina  caía humeante al piso provocando un estridente sonido metálico.

Después de un par de segundos mal contados se visualizaba el pique, más cercano al remolcador que al blanco… manda cojones. Había que ponerse en el lugar de la tripulación del “RA” que debía andar más mosqueada que un pavo en navidad. Cualquiera que haya hecho ejercicios con fuego real, sabrá de qué hablo, sobre todo cuando los artilleros no andan muy finos, como aquel que casi nos liquida con un mortero  60 mm durante unos ejercicios en el polígono de tiro de Camposoto.

Después del tiro de estima aplicaban las correcciones, y ¡¡bumpbaa!! otro pepinazo, esta vez más cercano al blanco, aunque no llegaron a darle en ningún momento, lo cual no era de extrañar con el maretón que había montado. Una vez finalizó el ejercicio de tiro por parte del “Velasco”, ocupó la posición otro buque de los que componía la escuadra, para completar su adiestramiento. A decir verdad, en lo que a nosotros se refería,  era de las pocas actividades divertidas a bordo de un buque de guerra durante la navegación, el tiro, los avituallamientos con los buques nodriza y las operaciones con helicópteros. Los demás zafarranchos de combate y simulacros de abandono de buque se limitaban a despertar a la tropa a horas intempestivas para que nos colocásemos el chaleco y fuéramos cagando leches al punto de reunión, donde nos tenían un buen rato a merced de las inclemencias del tiempo, aunque fuera por putear.


J.M. Arroyo







domingo, 3 de abril de 2016

EL ESPÍRITU DE LA JULIA

La Julia, la casita vinculada al Infante de Orleans y su amante, se degrada poco a poco a cuenta del paso del tiempo, pero sobre todo del vandalismo, como puede apreciarse en la pintada. Algo he contado acerca de su historia, y quien quiera conocerla e incluso rectificar posibles errores, pues la historia no está muy clara, puede echarle un vistazo a este enlace de mi blog  http://jmarroyob.blogspot.com.es/2012/05/la-julia-i-parte-esta-casa-es-conocida.html

El caso es que de vez en cuando nos pasamos por allí para echar un vistazo, aunque por desgracia cada vez encontramos menos muros y más basura y pintadas, a pesar de estar en un lugar apartado. Apenas pervive el espíritu de La Julia que tal vez se asome aún por algún rincón para contemplar la puesta del sol que se oculta tras la playa de la Ballena, antaño virgen y hoy día convertida en una maldita zona residencial. En la imagen se aprecia una figura junto a la casa, no es Julia, es mi hija Gloria, pero quien sabe, lo mismo Gloria estaba fuera de encuadre, aunque creo que no, pero… y si sí.

J.M. Arroyo




domingo, 28 de febrero de 2016

SOCIEDAD BURBUJA.

Opté por ir a piernas para realizar una gestión a un par de kilómetros de casa, y por el camino, unos veinte minutos antes de tomar esta foto con el móvil, me encontré a esta misma persona en la misma posición, arreglando algo en el interior de este peculiar carro porta bebés. En ese primer instante, una niña de unos tres o cuatro años correteaba alrededor del padre, con muchas ganas de hacerlo, en tanto el padre se afanaba en arreglar algo en el interior del carro. A medida que me iba acercando pensé, lo mismo tengo que intervenir con mi Leatherman multiusos para echarle un cable, pero cuando estuve encima me di cuenta de que lo que el padre intentaba arreglar era una especie de tableta para videojuegos. El caso es que me llamó la atención aquella especie de burbuja con ruedas, parecida a una nave espacial, ideal para explorar el espacio sideral, pero no para pasear a una criatura.


Proseguí mi camino completando los últimos quinientos metros que me quedaban para llegar al lugar donde tenía que realizar la gestión, y una vez hecha, regresé por el mismo camino. Fue al regreso cuando me encontré de nuevo con este padre y con su hija, esta vez metida en la burbuja rodante, instante que aproveché discretamente para tomar la foto con el fin de documentar mi reflexión.

La niña lloraba contrariada y el padre se excusaba muy apurado diciéndole que no sabía qué le pasaba al dichoso juego de la tableta digital que llevaba dentro del carro. Fue entonces  cuando me pregunté hacia dónde está yendo la sociedad, qué sentido tiene encerrar a una niña de tres años en un carro burbuja dotado de un videojuego, una mañana, que si bien estaba encapotada, no amenazaba con lluvia inminente y no era fría ni ventosa, perfecta para que la niña fuera, si no andando, a techo descubierto para que pudiera ir descubriendo y reconociendo el mundo que la rodea.

Cuando yo tenía tres o cuatro años, mi madre me sacaba a pasear por la nieve a temperaturas bajo cero, que era lo que se terciaba en invierno en el lugar en el que vivíamos entonces. De su mano descubrí la nieve, el frescor del aire puro, los árboles, los perros, los gatos, los coches, las casas, etc. lo que me permitía de manera inconsciente ir reconociendo mi entorno y socializar con las personas que lo frecuentaban. Sin duda alguna el resultado de lo que soy, aún sin ser de lo mejor, no hubiera sido el mismo si en vez de integrarme de pleno en la vida, mi madre me hubiera aislado en un carrito burbuja.

Esta niña probablemente pasará del carro burbuja a la habitación burbuja, y el video juego infantil será reemplazado por un teléfono móvil, que pasará a ser su “mejor amigo” pues será su forma de relacionarse con el mundo exterior o incluso con quien tiene a su lado... hablará mirando a una pantalla y no mirando a los ojos de su interlocutor. Reirá, llorará, se moverá por un mundo virtual, será acosada o insultada a través del móvil o se transformará en acosadora de otras personas  a través del mismo. Cuando se quede sin batería, se le rompa o no esté a la última en las nuevas tecnologías, su mundo se vendrá abajo y se pondrá a llorar, o a romper muebles, a insultar a todo lo que se menea, o entrará en una profunda depresión, mientras los padres, impotentes, se preguntarán qué han podido hacer mal.
Pues tal vez esta foto te lo recuerde, buen hombre…

J.M. Arroyo



domingo, 31 de enero de 2016

Rememorando las andanzas del desdichado Lazarillo de Tormes, se me ocurre que hay una frase que le viene al pelo a esta España gobernada por pícaros y ladrones, una frase que refleja el sino de la ciudadanía que vota en un sistema corrupto de por sí, tal vez reflejo de su propia condición…  
“Escapé del trueno y di en el relámpago”.  

J.M. Arroyo

lunes, 25 de enero de 2016



El hombre oscuro surgió de la luz, aunque esta breve historia ha surgido de la oscuridad, durante un lapso entre sueños inquietos. Lo vi en la oscuridad de mis oscuros sueños – a veces toca soñar oscuro – y una parte de este relato es cosa de lo que soñé, y la otra, de lo que me sugirió el sueño, aunque no está escrito en el mismo orden.

Como decía, el hombre oscuro surgió de la luz, más o menos como hacemos todos cuando venimos a este mundo, desnudos y solo provistos de nuestra inocencia. Tan pronto la perdió superada la niñez, este ser empezó a madurar como un plátano por exceso de oxidación, las circunstancias lo llaman, las cuales  empezaron a oscurecerlo prematuramente, a la par que su mundo se oscurecía sobremanera.

Casi sin darse cuenta, el hombre oscuro se vio inmerso en un mundo gris, atrapado en su ciclo infernal que  demandaba trabajo en exceso con el señuelo del consumismo desenfrenado, un mundo en el que prevalecía lo material sobre lo espiritual, poseer a cambio de no tener vida.

El hombre oscuro no supo escapar de la oscura dinámica y se le escapó el tiempo en esa batalla estéril, batalla de desgaste que perdió definitivamente cuando dejó de ser útil para el sistema al que dedicó su vida. Perdió el tiempo, perdió lo que le dieron a cambio de perder el tiempo, y perdió a quienes no dedicó su tiempo… y el hombre oscuro hizo honor a su oscuro adjetivo.

Hasta ahora he relatado la historia creada por mi ser consciente, historia que remato con la vivida en mi subconsciente, la parte que recuerdo, porque afortunadamente no todo se recuerda de los sueños, y es de agradecer cuando se trata de sueños oscuros. El sueño fue el que sigue:

Érase un hombre oscuro, que apenas destacaba sobre un escenario donde todo era gris oscuro en los primeros planos y oscuridad absoluta hasta donde alcanzaba la vista. El hombre oscuro, ataviado con una capa negra y un sombrero, caminaba junto a un camión de gran tonelaje estacionado en una explanada inmensa sumida en la oscuridad. El hombre oscuro se parecía bastante al personaje de las bodegas Sandeman, y tiene sentido porque lo veo a menudo, pues vivo al pie de las viñas jerezanas.

En esa oscuridad, el hombre oscuro se desvaneció sin más, no sin antes mirar hacia detrás para clavar en mis ojos su  oscura mirada, que lejos de aterrorizarme, me resultó infinitamente triste.

Abrí los ojos y todo era oscuridad, la oscuridad del dormitorio que casi parecía iluminado en comparación con el mundo del que acababa de emerger, un mundo oscuro y frío a más no poder. Al poco percibí el calor y la respiración del ser de luz con el que comparto mi vida, esa dulce personita que quizá evitó que acabase transformado en un hombre oscuro… me sentí aliviado.

Antes de retomar el sueño, tomé nota mental de la oscura experiencia onírica, con vistas a escribir esta historia en cuanto me levantase. Después me sumergí de nuevo en ese universo onírico que no siempre es oscuro, pues a veces salto como una gacela, a veces canto como un tenor, a veces respiro bajo el agua como un pez, o vuelo como un pájaro surcando universos luminosos que ya quisiéramos tener en este mundo, que muchas veces nos empeñamos en oscurecer.

J.M. Arroyo



martes, 1 de diciembre de 2015


FELIZ CUMPLEAÑOS LOBITA

Cuando estando a orillas del Mediterráneo, hice esta foto de nuestras manos enlazadas, las tres pilas del reloj alimentaban a tope sus entrañas para dar la hora, la fecha, el rumbo, la altitud, la presión atmosférica y algún dato más. Su esfera estaba impoluta, exenta aun de los arañazos que sin duda se llevaría con el paso de los días, porque no era un objeto decorativo sino una herramienta de trabajo.
A día de hoy apenas marca la hora con dígitos tenues, porque no está la cosa para comprar baterías de litio, y su esfera de cristal tiene ya tantos surcos como mis manos. Lo material perece y con el paso del tiempo desaparece.

En cambio esas manos entrelazadas lo siguen estando, con más fuerza si cabe, son todo un símbolo de lo que somos el uno para el otro, de lo que supones para mí, y de lo que supongo para ti por lo que me demuestras a diario.
A veces te quedas mirándome en silencio, con tu cándida sonrisa y tu mirada brillante y alegre, aunque con el sesgo de tristeza de quien teme que algo bueno se acabe pronto, y al poco me preguntas ¿Envejeceremos juntos?

¿A caso no lo tienes claro? ¿Acaso notas menos fuerza cuando asgo tu mano? El reloj muere, querida mía, porque es un bien material, pero lo nuestro tiene el poder de lo espiritual, el del convencimiento liberado de convencionalismos. Envejeceremos juntos y la prueba es que hoy, día de tu cumpleaños, de los años que no pasan por ti, sigo a tu lado, cada vez más convencido de que lo seguiré estando más allá de los tiempos que pueda marcar cualquier reloj, más allá de todo lo que puedas imaginar.
Feliz cumpleaños Lobita.




domingo, 29 de noviembre de 2015

UNA DE FUNERALES.

Estoy escribiendo en tiempo real, tanto como que en estos instantes estoy escuchando desde el otro extremo de mi casa la música parsimoniosa y lánguida a base de violines y chelos, triste de narices y acorde con los funerales que se estilan por estas latitudes, que ahora ejecutan en el funeral por las víctimas del atentado de París.
Lobita acaba de cambiar el canal… qué alivio.
A colación de esto, puestos a musicalizar un funeral, preferiría la marcha fúnebre de Chopin de toda la vida, que tiene cierta carga de ironía, incluso un toque de humor negro, pero mejor aún, optaría por la haka de los maoríes o los entierros que se estilan en Nueva Orleans.
La haka para el caso de los franceses sería perfecta, una demostración de respeto hacia los caídos en toda regla porque pasa por el desprecio al enemigo y sobre todo por el desprecio al miedo a la muerte. Viene a ser algo así como, los habéis matado pero ahora viven en nosotros y vamos a cortaros los cojones, venid para acá a ver si tenéis lo que hay que tener… más o menos.
Pero cuando alguien casca por muerte natural o accidental, lo suyo sería un entierro a lo New Orleans, algo así como en plan ríete de la vida que has llevado y de la muerte, esa fulana que ahora te abraza para llevarte al huerto.
When The Saints Go Marching In… Solo pido eso en el mío, una casete de Louis Armstrong y que no me jodan con chelos tristones que cuestan una pasta, ni con llantos que desgarran el alma.


J.M. Arroyo


sábado, 21 de noviembre de 2015

LA ENTREVISTA DE TRABAJO

Estacioné el coche en la Punta de San Felipe y me dirigí caminando tranquilamente hacia el casco antiguo de Cádiz contemplando el panorama. Al pasar junto a un local de ocio, una especie de discoteca que estaban reformando, observé que había un grupo de jóvenes de ambos sexos de entre 18 y 25 años, haciendo cola en la entrada del local. Puesto que el local estaba patas arriba y lleno de operarios trabajando radial en mano, deduje que no hacían cola para tomar copas, sino para ser entrevistados con la finalidad de seleccionar a los futuros empleados que ocuparán los puestos de trabajo que se harán efectivos una vez concluidas las reformas, hecho que confirmé, porque la mayoría llevaba en la mano una funda de plástico con folios mecanografiados, que a buen seguro serían los currículos.

La fila de jóvenes era heterogénea en cuanto modelitos se refiere,  pero todos dentro de un estándar, digamos al uso de los locales de moda y de ambiente no marginal… nada de punkis, skatos, canis, hemos  y demás tribus de corte radical, por diferenciarlas de algún modo.
A ver si logro explicarme… los chavales iban en la línea de perfiles parecidos a los llamamos hípsters, metrosexuales, indies y parecidos, todos con cortes de pelo de tres horas en la peluquería unisex, barbas trazadas con tiralíneas, ropa de diseño, tatuajes étnicos en cuerpos impolutamente depilados y demás historias decorativas.

En el caso de las chicas, pues lo mismo, aunque no sé cómo cojones se definirán, el caso es que iban con peinados a la moda de cinco horas en la peluquería unisex, modelitos de todo tipo, tacones imposibles, el consiguiente tatuaje estratégicamente colocado en un lugar del cuerpo estratégicamente descubierto y esas cosas que se estilan ahora. En definitiva, que todos llevaban un look en el que la característica común eran modelos de ropa cuidados –lo que no implica que fueran de buen gusto- mucha peluquería, mucha manicura y demás farfolladas para obtener la apariencia que por otra parte requieren estos locales de moda.

Continué caminando en el sentido en el que discurría la fila de aspirantes, y a unos veinte pasos del final de la misma observé cómo se aproximaba con las manos metidas en los bolsillos, un tipo de aspecto no sé si llamarlo normal, ordinario o descatalogado. Había alcanzado la treintena de años o poco le faltaba, metro setenta de estatura, un físico normalito, un pelado de barbería de a 8 euros el corte, barba no muy abundante, sin depilar y usaba gafas convencionales. Vestía unos zapatos normales, un pantalón vaquero normal, una camisa normal, una cazadora normal y poco más, una persona con una apariencia que pasaría desapercibida en cualquier parte del planeta. Bien podría trabajar como camarero en un bar de tapas normal, Paco ponme una caña con una tapita de chicharrones... marchando una de chicharrones.

Nunca se me hubiera ocurrido relacionar a este hombre con la fila de chavales de no ser por la mueca que realizó justo cuando se cruzó conmigo, mientras él observaba la fila de jóvenes que yo había dejado atrás. Hizo un gesto como de, qué es esto, en dónde me voy a meter a pedir trabajo con toda esta peña tan emperifollada. Fue el gesto lo que le delató y me hizo volver la mirada atrás una vez lo rebasé, para confirmar mi corazonada.
Llamémosle Paco, en vez de seguir directo hacia la fila, viró cuarta a estribor, abandonado la acera e invadiendo la calzada como si le hubiera entrado vértigo de repente. Titubeó un poco y de nuevo corrigió cuarta a babor para acabar atracando al final de la fila de la chavalería de diseño, con sus pelados de diseño, su ropa de diseño y su comportamiento de diseño… y Paco con sus pintas y sin la hoja plastificada con el currículo.

Mal lo llevas Paco, pensé mientras proseguía mi camino cerca de las murallas de San Carlos, vas a pedir trabajo en el tajo equivocado. De nada te servirá la maestría que tienes echando cañas, ni el palique que le das al cliente mientras pones la tapa de chicharrones y las olivas encima de la barra. No llevas el look adecuado salvo que optes por entrar en el local para pedir curro como peón de albañil y trabajar con la cuadrilla que está haciendo la reforma.
Me entraron ganas de dar la vuelta y hacer piña con Paco colocándome junto a él en la fila. Él con su aspecto, y yo con el mío, también descatalogado y para más coña con 53 tacos, una Letherman en el cinto, y sin tener ni puta idea de cómo se prepara un Bloodymaría de las Mercedes. Solo por joder.

Realicé unas gestiones en el centro, y al cabo del rato regresé a por el coche. Volví a pasar por el mismo lugar. La cola de jóvenes era bastante más larga, todos vestidos a la moda cumpliendo con los estándares de los locales de moda, una fila que contrastaba con los operarios que trabajaban en la remodelación del local… currículos, peinados de moda y chispas de radial, todo un contraste.
Pero de Paco ya no había ni rastro, ni de nadie con semejante perfil. Desconozco si llegó a entrar o se lo pensó mejor y se marchó, aunque hubiera estado bien que por una vez, si Paco fuese cojonudo en los suyo, lo hubieran seleccionado por lo que sabe hacer, en vez de por su apariencia. Paco ponme un Bloodymaría  de las Mercedes y sé generoso con los snacks… marchando una de snacks.

J.M. Arroyo




jueves, 5 de noviembre de 2015

LA FALACIA DEL I+D

Nos bombardean continuamente con el I+D. Los tecnócratas insisten en que es indispensable orientar el estudio de las nuevas generaciones, hacia las nuevas tecnologías, como si esa fuese la panacea para resolver, por ejemplo en España, el problema del desempleo. Es cierto que a mayor tecnología, hay mayor competitividad, pero que yo sepa, ser competitivos no tiene porqué implicar que haya más trabajo para todo el mundo y que esté bien remunerado, más bien todo lo contrario.

“La productividad aumenta con tecnología y con mejoras organizativas”

Eso lo dice un catedrático de economía, un tal Niño Becerra, no yo. No hay que ser catedrático para entender semejante afirmación, es de sentido común. Si tienes maquinaria que fabrica más rápido y mejor, y además la producción está debidamente organizada, es lógico que aumente la producción y que por tanto se seas competitivo. ¿Pero implica eso mayor creación de empleo? No, porque donde antes hacían falta diez operarios, ahora solo hacen falta tres, eso sí, muy cualificados, razón por la cual nos quieren vender la moto de que todos deberíamos cualificarnos al máximo, como si esa fuera la salida al problema que tenemos planteado.

Lo que sucederá es que tendremos legiones de empleados cualificados y licenciados de todo tipo haciendo cola en el INEM, porque las empresas altamente tecnificadas cada vez precisarán de menos personal, y como la oferta de trabajo será menor que la demanda de empleo, habrá personal cualificado a patadas dispuesto a trabajar por sueldos de miseria. Ese es el futuro al que nos aboca la tan laureada tecnología, cuyas consecuencias empiezan a hacer mella en la vieja Europa y en los Estados Unidos, desde que ha llegado al alcance de todo el planeta.

La solución a todo esto podría provenir del sol, si provocara una tormenta solar sin precedentes que fulminara los fusibles de tanta tecnología. Un apagón brutal con consecuencias catastróficas que nos hiciera tomar conciencia de que tanto avance puede llegar a superar nuestras expectativas de supervivencia.
A lo mejor así, y siempre que el cerebrito de turno no metiera la pata con un nuevo invento tecnológico, podríamos restituir antiguos puestos de trabajo, no tan productivos, pero que nos permitieron trabajar dignamente en décadas pasadas, en las que si por ejemplo, te embarcabas en un buque, trabajabas duro pero te compensaba  con un sueldo digno y la posibilidad de un retiro tranquilo, y había para todos.

Al final el I+D apartará del mercado (de hecho ya lo está haciendo) a los que no estén cualificados, y se surtirá de un ejército de personal cualificado que trabajará por sueldos de miseria, porque el sistema no precisará de tanto personal, porque donde antes se precisaban fresadores, engrasadores, cortadores, ajustadores, delineantes, proyectistas… ahora solo se requerirá un operador de computadora para el robot de marras y para de contar. Y en la puerta de la empresa habrá cincuenta mil operadores de estos, esperando a que el que está dentro diga esta boca es mía y lo echen a la puta calle. Además, ¿Para qué producir tanto si al final solo podrán comprar lo que se produce unos cuantos?
Ese el futuro que nos depara el I+D estando como están las cosas en manos de gentuza sin escrúpulos.

J.M. Arroyo



miércoles, 4 de noviembre de 2015

LOS BOTÍN Y SU BOTÍN… UNO, DOS, TRES.

Seguramente estaréis orgullosos, familia Botín, orgullosos por vuestra cuenta de resultados, por vuestro éxito, provocando una gran revolución en el mundo de las finanzas, y por seguir las premisas de vuestros antepasados, banqueros también, que sentenciaron dichos como “hay que devorar antes de que te devoren” o “quien da primero da dos veces”.
Los Botín hacéis honor  vuestro apellido, hacéis botín actuando como corsarios. Os aliáis con los grandes, y respetáis a los gobiernos de turno para que os concedan la patente de corso, da igual que sean de derechas o de izquierdas, podéis comprarlos a todos. Y con esas, doráis la píldora a los poderosos y os ensañáis con los más débiles, porque se trata de rascar de todo aquello que se ponga a tiro, en unos casos con sutileza, y en otros, como en el mío, con saña y desprecio.

Mientras todo fue bien, mientras os surtía de efectivo para que lo utilizarais en vuestras actividades de ingeniería financiera, mientras teníais asegurada mi nómina, mis ahorros y mi plan de pensiones, me hacíais el “favor” de no cobrarme tantas comisiones, aunque siempre habéis rascado algo, a pesar de que jamás dejé un descubierto en mi cuenta. Y cuando os pillaba en el receso, os derretíais en disculpas y me retrotraíais los cuatro euros de marras, de esto y de aquello.
Pero ahora, uno, dos, tres, las cosas han cambiado. Los mismos que os dieron la patente de corso para hacer lo que os viniera en gana, dejaron la corona en bragas, y nos desarbolaron las naves. Ya no hay trabajo digno, ni dinero, ni futuro, porque estos hijos de puta tiraron al aire con pólvora del pueblo, y vosotros también. Para colmo nos tocó rescatar, si no a vosotros, sí a vuestros colegas, y no me cabe la menor duda, de que si ustedes hubieran hecho agua, también nos habría tocado rescataros.
Por esa razón ya no tengo una nómina regular, si quiera, testimonial, me han dejado los palos, las vergas y las jarcias hechas trizas, y aun así me mantengo a flote, dirigiendo la nave a duras penas, con una cangrejera hecha girones.

Pero no contentos con eso, ahora llegáis vosotros con vuestra poderosa escuadra, y me largáis traicioneramente, uno, dos, tres, andanadas a mi línea de flotación, cobrándome comisiones hasta por pagar a los demás por decreto ley. Os pido explicaciones y me contáis que han cambiado las reglas, así, sin más, y habéis ampliado las aguas territoriales por la cara. Y lo hacéis con el beneplácito de esos gobiernos a los que comprasteis la patente de corso, que se las han arreglado para que, por decreto, nos veamos obligados a no poder prescindir de vuestros servicios, para tener que navegar a la fuerza por vuestras infectas aguas, dicen, que para controlar el fraude. Ya no podemos cobrar de las empresas en cheques al portador, ni en efectivo, y tampoco podemos pagar en ventanilla determinados recibos, y en breve, gilipollas que somos, se las arreglarán para que todo el mundo pague con tarjeta, o con el teléfono móvil, de manera que vuestros “servicios” quedarán impuestos definitivamente y estaremos sometidos absolutamente a vuestra tiranía, no sea que cometamos fraude contra quienes nos defraudan por sistema.

Sin duda os habéis asegurado el botín, familia Botín, ustedes y otros como ustedes, que constituyen esa mezquina escuadra de banqueros, que no contenta con obtener enormes beneficios en los grandes negocios financieros, también os ensañáis con los más desfavorecidos, aunque como en mi caso, hayamos sido clientes fieles durante más de 30 años, dando más que recibiendo. Os habéis pasado la fidelidad del cliente por la quilla, una enorme quilla llena de escaramujo que desgarra la piel del condenado, esa miseria que pretendéis ocultar en la obra viva de vuestros pomposos navíos, mientras lucís una obra muerta lustrosa e impecable, llena de adornos dorados, gallardetes y estandartes, toda esa tontería que os caracteriza, frágil dignidad que se os escurre hacia las sentinas, como la mierda que es, a poco que se os observe con detenimiento.

Hemos navegado juntos durante todo ese tiempo, más a la fuerza que por conveniencia, y ahora, sin previo aviso, uno, dos, tres, cambiáis las normas, izáis la bandera corsaria, y me largáis una andanada tras otra. Eso sí, os habéis cuidado de cambiar primero a los artilleros antiguos, aquellos que con el trato diario, empatizaron con nosotros, no sea que por empatía disparen al agua deliberadamente en vez de a la línea de flotación. Habéis instaurado en vuestra gente el si te vi no me acuerdo, y cuando entras en la sucursal de toda la vida, ya no conoces a nadie.
Y a pesar de todo, estaréis orgullosos, familia Botín, y seguros de que iréis al cielo, porque desde vuestra mísera percepción pensáis que todo puede comprarse, incluso a Dios. Dios, según vosotros, debe estar encantado con vuestras acciones humanitarias, con vuestros valores, uno, dos, tres, a Dios rogando y con el mazo dando, quien da primero da dos veces, hay que devorar antes de que te devoren…

Pero me da que acabaréis pudriéndoos como todo mortal, pero de un modo indigno, y de nada os servirá vuestro botín, familia Botín, el muerto al hoyo y esas cosas. Mas, ¿A caso sabéis qué es la dignidad? Uno, dos, tres…

J.M. Arroyo

PD: Quien quiera saber de qué va eso de uno, dos, tres, que le eche un vistazo a la publicidad del banco Santander.




lunes, 2 de noviembre de 2015

AGRICULTOR DE PURA CEPA

Lo vi desde cierta distancia, laborando con el viejo John Deere, y a medida que me fui acercando, reparé en algunos detalles que despertaron mi curiosidad.

Es temporada de la recolecta del algodón, y las grandes cosechadoras, evolucionaban de aquí para allá, apilando la cosecha en su jaulas, para después volcarlas en los camiones articulados que se ocupan de distribuir el producto por el resto del territorio nacional. La maquinaria a la que me refiero, era de última generación, de estas que están dotadas de toda suerte de adelantos, incluido el GPS, maquinaria operada generalmente por la nueva generación de agricultores, que si bien, continúan trabajando duro, nada tiene que ver la dureza de su trabajo, con la que tuvieron que sufrir sus progenitores, tanto mujeres como hombres.

Este agricultor tenía el aspecto de ser uno de aquellos. Lo delataban los surcos de su rostro, un rostro arado por la acción del sol durante el tórrido verano, y del frío durante el invierno. Manos recias, encallecidas y con luto en las uñas, comidas de tierra y grasa. La indumentaria al uso de los agricultores de décadas ya lejanas, con su pantalón de tergal, su camisa blanca de cuadros o de rayas, su gorra campera, y unas zapatillas de lona. Su cigarrillo de tabaco negro, de los de liar, y ese temple tan particular, una mezcla de rudeza, resignación y dignidad.

Estaba realizando tareas menores con su viejo tractor, un John Deere de color verde, la única seña de identidad de la marca que le quedaba. Le faltaban los letreros de la marca, todas las luces, incluidos los faros delanteros, y las rejillas de protección del motor. En la parte delantera montaba un mecanismo hidráulico para accionar una pala de carga o similar, que no llevaba, y en la parte trasera, una desbrozadora circular, parecida a la que se utiliza para cortar el césped, pero en este caso más grande y potente, para desbrozar vegetación más recia.

La labor que realizaba era precisamente de desbroce. Estaba desbrozando zonas de cultivo de algodón que no se habían reproducido de acuerdo con los estándares, de ahí que no se requiriera una maquinaria más moderna. Pero con todo, el agricultor realizaba su trabajo con absoluta profesionalidad, de manera metódica. Ese gesto que realizaba con su mano izquierda, no se debía a que fuese a quitarse o ponerse el cigarrillo de la boca, estaba señalando su punto de referencia para mantener el tractor alineado con el patrón de desbroce que estaba siguiendo.

El hombre me sabía allí, observando discretamente cámara en mano, pero él iba a lo suyo. No desperté en él ningún vestigio de vanidad, como sucede cuando apuntas a alguien con una cámara y acaba posando cuando se siente protagonista de la escena. Eso me permitió retratarle en su esencia, tirando de focal para no estar demasiado encima. Me atrajo, como digo, su genuino proceder de agricultor de pura cepa, de vuelta de todo y camino de la extinción, como su viejo John Deere, que no entiende GPS, ni atiende a ITVs, laborando dignamente con todas sus cicatrices.

Después de observarlo durante un rato y de disparar algunas fotos del modo más discreto posible, me levanté y reemprendí mi camino, justo cuando él venía de vuelta encontrada. Fue entonces cuando levanté mi mano para saludarle, y fue entonces cuando él levantó la suya para corresponder a mi saludo, como mandan las buenas formas. Adiós, que tenga usted una buena tarde, agricultor de pura cepa.

J.M. Arroyo


jueves, 1 de octubre de 2015

AUTORRETRATO ELÉCTRICO

La jornada se presentaba aciaga y tenía la aguja mareada, pero me negué a dejarla pasar sin pena ni gloria, así sin más, de manera que decidí salir y dedicarla a la fotografía.

Eché un buen rato tomando instantáneas entre Barbate, Vejer y Conil, donde acabé ya de noche. Cuando creí haber capturado todo el pescado se me presentó otro caladero. Según salía de Conil, buscando la autovía vi caer un rayo por la zona de Medina Sidonia. Había fotografiado poco antes nubes de evolución por aquella parte así que no me sorprendió demasiado. Una vez en la autovía, ya de regreso a casa, la actividad se intensificó y empecé a plantearme la posibilidad de desviarme a la altura de Chiclana para tomar dirección Medina con la intención de buscar la tormenta.

Con esa idea iba cuando observé que  por en NW se iniciaba otro frente tomentoso más activo que en que se desarrollaba por la zona oriental, y ese frente me pillaba de camino a casa, así que me dirigí directamente hacia él con la esperanza de llegar a tiempo de cazar la tormenta colocándome en un lugar con buenas vistas.

Cuando llegué al desvío que suelo coger para llegar a casa, la salida 646 de la A-4 que lleva a la N-IV que accede desde el norte al Puerto de Santa María, me desvié por un carril que conduce al complejo endorreico de Hato la Carne, deteniéndome en un cruce de caminos que domina toda la campiña noroccidental del Puerto y Jerez.
La tormenta se aproximaba descaradamente desde el NW así que lo tuve fácil para orientar la cámara en dirección hacia el lugar donde se producían el mayor número de rayos. Monté el trípode de mierda que tengo sin extender las patas para que no cimbreara con el viento, enfoqué manualmente al infinito con la óptica ajustada a 21,2 mm (aplicando el factor de marras para los que no tenemos una full frame) dejé la ISO en 100 porque no me gusta el ruido en las imágenes nocturnas, f 11 y 30” de exposición… y me puse a disparar.

En esas estaba cuando eché de menos algún elemento más en la composición, así que me puse yo, con tal suerte que en ese mismo instante, a las 21 horas, 41 minutos, 54 segundos computados por la cámara, se produjo el mejor fogonazo de todos los que cacé constituyendo sin duda el mejor autorretrato que me haya hecho jamás, o al menos el más espectacular.
Algunos dirían que Dios quiso iluminarme, y otros que el diablo intentó partirme en dos con un rayo, en cualquier caso me tomé en serio la señal, pues la tormenta se acercaba demasiado y se mascaba la electricidad estática. Seguí realizando fotos, poniendo el coche como elemento en la composición, y me agaché para evitar ser una diana tan evidente, aunque los rayos tenían donde elegir en lugares que estaban más elevados que mi posición. Cuando empezó a llover estaba claro que tenía el frente prácticamente encima, así que decidí desmontar el chiringuito y quitarme de en medio para no tentar al diablo, o a Dios, vaya usted a saber.

A posteriori, observando la imagen, he podido comprobar que el rayo cayó a poco más de 4 km de mi posición, en una estación de energía eólica junto a los que paso en muchas ocasiones cuando salgo en bicicleta.
Por aquí se dan pocas tormentas, un fenómeno meteorológico que me fascina, así que no se presentan muchas oportunidades para atrapar relámpagos. El último lo cacé el pasado año desde el WC de casa, con eso lo digo todo. Así que después de esto, puedo sentirme satisfecho, ya no solo con el autorretrato, sino con las que tomé seguidamente y que muestro en esta entrada.


Mereció la pena escapar del tedio y salir a vivir emociones cuanto menos electrizantes, mal rayo me parta si no es cierto lo que digo. A continuación, la secuencia de fotografías.

J.M. Arroyo







domingo, 26 de julio de 2015

KICHI... GREÑAS Vs TRAJE Y CORBATA.

Lo suyo sería que “el Kichi” empezara a destacar por realizar negociaciones, por ejemplo, con el Ministerio de Industria, Energía y Turismo, o con entidades empresariales solventes, susceptibles de generar empleo, en vez de protagonizar estas pantomimas que los “aires renovados” de la política están poniendo de moda, tipo ahora retiro un cuadro y un busto, después arrío una bandera, y además no me peino y paso de ponerme traje de chaqueta. Pero ya que estamos con esto, entraré a saco.

A ver Kichi… Me parece muy bien que en tu tiempo libre, te vistas como te parezca y que no te peines, aunque lo de no peinarse no es cuestión de ser proletario o de no serlo, es más bien una cuestión de estar aseado o no estarlo, porque Kichi, de toda la vida, nuestras madres proletarias, al menos las de antes, nos inculcaron que a los sitios había que ir limpitos y peinaditos, esto es, proletarios pero dignos.
Si fueras un fulano cualquiera, podrías pasar del protocolo, pero resulta que tú ostentas un cargo, que por cierto no has conseguido gracias a la mayoría obtenida por tu grupo, y sucede que tú representas a todos los gaditanos, y que esa responsabilidad, por mucho que te fastidie, exige una presencia, y te voy a explicar por qué.

Cualquier hijo de vecino, proletario sobre todo, sabe que cuando hay que acudir a una entrevista de trabajo, por lo generar hay que empezar por asistir con buena presencia, porque, por si no lo sabes Kichi, el primer filtro que hay que superar en una entrevista de trabajo es el de la buena presencia, por mucho que nos joda. Si acudes despeinado, con pantalones cortos, en chanclas y con una camiseta que predique las “bondades” de la mariguana, en definitiva, hecho un mamarracho, lo más probable será que ni te reciban, así seas experto en física cuántica. Ya sabemos que todo es relativo, pero para bien o para mal, hay unas normas establecidas, aceptadas por una gran mayoría, y si quieres conseguir determinados objetivos, no queda otra que tragar, aunque sea para superar el trámite.

En tu caso sucede lo mismo. Resulta que tú representas a la toda la ciudadanía de Cádiz, no solo a los barrios que te molan y al paisanaje que aplaude tus “hazañas” por pura ignorancia. Al representarnos, entre otras competencias, tendrás que negociar, deberás reunirte con entidades y organismos que funcionan con unas normas establecidas, entre ellas, unas normas de comportamiento elementales en los países civilizados, entre las que se encuentran el decoro, las buenas formas y la buena presencia, por mucho que quieras vincularlo a actitudes propias de la casta, y por tanto, te joda.

El caso es que si acudes a esas negociaciones hecho un mamarracho –mamarracho, palabra por cierto, muy utilizada por el proletariado- te mirarán de arriba abajo y pensarán, menudo esperpento, y seguidamente te tomarán por el pito de un sereno y pasarán de ti, de manera que habrás perdido de antemano las negociaciones, por mucho que te la sude lo que piensen de ti. A mí, que te tomen por el pito de un sereno y que te la sude en lo personal, me la trae al pairo, como si te tiras por los bloques, lo que me jodería es que por culpa de tu actitud chabacana y ordinaria, echaras a perder unas negociaciones, que de ganarlas, supusieran una oportunidad para que, de una puta vez, se genere empleo en nuestra ciudad. Si estás ahí es para servir al pueblo, no para que te la sude y vestir como te salga de los cojones, estás ahí para SERVIR a todo el pueblo y representarlo dignamente, no para contentar a unos cuantos mamarrachos de los que te ríen las gracias y gratificarlos con barbacoas playeras sin control y mucho carnaval.

Por tanto Kichi y admiradores del Kichi, lo de menos es cómo os guste vestir, si os van los pendientes, o si tenéis repulsión al peine, lo que trasciende es que tú has aceptado un cargo que requiere unos mínimos, entre ellos la buena presencia requerida por otros estamentos de los que dependemos, por mucho que te pese, buena presencia que no pasa necesariamente por ponerse traje y corbata, porque hay otras opciones igualmente decorosas… si ya sé que decoroso para ti es un concepto de la casta, pero es lo que hay.

Si no estás dispuesto a pasar, entre otras cosas, por el decoro y la buena presencia, deberías largarte por el bien de todos, porque por esa “estupidez” acabaremos pagando el pato todos los ciudadanos, tus colegas y los demás, y la gran putada final será, que encima tendremos que pagar con nuestros impuestos la puta pensión de la que gozan los políticos cuando se retiran, por nefasta que haya sido su gestión, porque eso sí que lo tenemos claro, tú, yo y el de Pamplona, y es que tú no tendrás los cojones necesarios para ser consecuente con lo que proclamas, y renunciar a los emolumentos correspondientes a tu retiro, y además seguirás cobrando de liberado sindical, esto es, por no dar palo al agua, en vez de dedicarte a la docencia de verdad, aunque visto lo visto, mejor que no entres en un aula, no sea que cunda el ejemplo.

Así que Kichi, aunque sea por respeto al pueblo, a todo el pueblo, adecéntate un poquito, o por lo menos péinate, que peinarse no es cosa exclusiva de los de la casta, es propio de cualquier persona decente, por humilde que sea. Te lo dice un proletario, de los que se parte los cuernos cuando lo dejan trabajar, y que no viste con traje de chaqueta.


JM Arroyo

jueves, 9 de julio de 2015

EL KICHI Y LOS DESHAUCIOS

A ver Kichi… El otro día te vi en la TV. Cometí la gilipollez de encenderla y me topé en el noticiario con tu escenita del desahucio, esa en la que los inquilinos dejaron de pagar el alquiler a la casera, una viuda enferma a la que le salía más caro el collar que el perro. Aunque lo de menos, son las razones de unos y otros, pues para eso media un CONTRATO DE ALQUILER y hay una LEY REGULADORA, para solucionar estos asuntos y desvincularlos de otros problemas que no tienen porqué asumir los arrendadores.
El que suscribe, es un arrendatario, esto es, uno de esos parias que no nos hipotecamos en su día y vivimos de alquiler. Por lo que deduzco de tu escenita, el mensaje que trasladas es, que cuando yo no pueda pagar el alquiler por falta de recursos, me atrinchere en la casa que tengo alquilada, y traslade mi problema a mi arrendador.  ¿Por opresor y capitalista?
A ver si va a resultar que mi casero, un trabajador autónomo que se deja el hígado todos los días en un pequeño negocio que, deducidos impuestos, no le da ni para pipas, no va a tener derecho a sacar un extra de 400 pavos, por haber cometido el “delito” de comprar un inmueble cuando las cosas le fueron bien y ponerlo en alquiler, un alquiler razonable. Probablemente, si no le pago el alquiler, la luz y el agua, le cueste el dinero y acabe también en la quiebra y desahuciado. Porque, por si no te has enterado aún, Kichi, al común de los autónomos los crujís a impuestos, a pesar de que es el único colectivo al que no le han regalado nada, a pesar de que ellos  se han creado su propio puesto de trabajo, con más pena que gloria, porque vosotros los políticos, no tenéis cojones de crearlos. ¿Vais a promover también la caza del autónomo? ¿Vais a trasladar los problemas que tendríais que resolver vosotros con inteligencia y saber hacer, al común de los mortales por tener un piso de más?
Primero han sido los bancos opresores, que exprimen a los que se creían más listos que nadie, resultando finalmente que eran idiotas por hipotecarse hasta las cejas para ser propietarios de nada. Ahora por lo que veo, también entran en juego los arrendadores, da igual que sean viudas, pequeños comerciantes o dentistas, porque, a ver, cuál es la razón para que un dentista no pueda arrendar con garantías, una vivienda a otra persona que se compromete a pagar una cantidad determinada al mes, consensuada en un contrato que se firma de manera voluntaria, no a punta de pistola…Kichi.
Debo ser gilipollas por decir esto, porque  como arrendatario, da la impresión de que estoy tirando piedras contra mi propio tejado, pero quizá sea que soy coherente y además tengo vergüenza, a pesar de que las paso putas para pagar el alquiler.
Lo que tienes que hacer Kichi, es hablar con tu colega Susana, esa que ha propiciado con los votos de su partido, que tú hayas conseguido ser alcalde. Pregúntale, por ejemplo, a ver qué pasa con ese porrón de viviendas de protección oficial de la Junta de su Andalucía, que están vacías.  Si no entra en razón, actúa por tu cuenta con lo que tienes. Desaloja la mitad del consistorio, para meter a estos por los que te “partes” la cara. O déjate de carnaval y los metes en el Falla remodelando las instalaciones, a ver si tienes arrestos… “Casa hogar Manuel de Falla” aquí hay que mamá. O tal vez, acondiciona las oficinas del estadio Carranza para meter a los desahuciados y que el Cádiz CF entrene en Puntales... Le cambias el nombre si quieres, “Estadio Hogar del Kichi” aquí hay que mamá.  Arriar una bandera, aunque sea la que representa a todos los españoles, es pan comido en España, pero tocar los carnavales o el fútbol, tocar el Carranza, o el Falla, para eso sí que hay que tener cojones… a lo mejor eso te haría grande de verdad, y no un populista de tercera. Hala, el estadio al carajo, y casas de protección oficial.
En cualquier caso, no te ensañes ahora con la gente por el mero hecho de que tengan dos viviendas en propiedad, que muchos de los que se hipotecaron y ahora defiendes, tenían la suya, se metieron en otra por agonías, y ahora no tienen ninguna. No pretendas incitarme a que, por el mero hecho de que no pueda pagar mi alquiler, por las razones que fuere, putee a mi casero atrincherándome en la casa por todo el morro, haciéndole responsable de mi situación, cuando la responsabilidad es mía, o tal vez tuya, vete a saber.

JM Arroyo




IDEALES Y BORREGOS

  Los ideales, con independencia de la buena o mala fe del idealista que los parió, acaban cumpliendo una función… que la gente no piense demasiado. Da igual que sean de derechas, de izquierdas, anarquistas, nacionalistas, radicalistas, ecopacifistas, trotskistas, o los tropecientos istos, istas, e ismos que se puedan enumerar, que haberlos los hay a patadas.
  El caso es que tener criterio propio para cada una de las situaciones que puedan plantearse en la vida, resulta una ardua tarea, implica un esfuerzo mental considerable, y todo lo que requiere esfuerzo, suele ser malquisto. Además acabas siendo impopular frente a la masa obediente, y la gente quiere todo lo contrario, la gente quiere ser popular, la gente quiere acaparar reconocimiento y aceptación por parte de un grupo, no críticas o rechazo, cuando ser rechazado por determinados colectivos resulta incluso conveniente.
  Lo que suele hacer la gente, es adoptar el ideal que más se aproxima a las ideas propias, o simplemente adoptarlo a secas, con la finalidad integrarse en un grupo para sentirse reconocido y aceptado, adoptando una identidad a todas luces artificial. En definitiva, simplificar el asunto para no tener que pensar en exceso, que pensar demasiado es malo, y crearse una identidad propia, peor aún.
  Los ideales son una creación humana, y como tal, resultan imperfectos, pero quien adopta un ideal, generalmente lo asume en su totalidad, no se suele molestar en cuestionar lo que es susceptible de ser imperfecto, injusto, poco práctico, no adecuado, no razonable, etc. Lo que se dice fe ciega en el ideal.
  Por tanto, las personas que adoptan un ideario, son previsibles, y al serlo, son controlables… y mira tú que patético resulta, que al final lo que se obtiene es una panda de borregos que entra a saco contra todo aquello que no tolera el ideario que han adoptado, con independencia de que sea razonable o no. Además todos tienen un look determinado, que de por sí, da pistas sobre cómo piensan, así de previsibles acaban resultando.
  Es esto lo que buscan los ideólogos, estrechamente vinculados con el poder, gente servil a una “causa” gente sin criterio propio, que no cuestione nada, que asuma sin preguntar. Y cuando me refiero al poder, no me refiero exclusivamente a los que gobiernan, también a los que aspiran a gobernar, lo que incluye a los llamados colectivos ciudadanos, tan en boga últimamente. Mientras más politizada e idealizada esté la sociedad, más controlable será para las distintas fuerzas que aspiran a obtener el poder, o a perpetuarse en él.
  Así veo las cosas, es mi criterio, seguramente erróneo o imperfecto. Ni me considero mejor, ni me considero peor que los demás, simplemente procuro ser coherente, formarme con criterio propio, adoptando lo que considero bueno de unos y de otros, y aceptando la posibilidad de que puedo equivocarme, un reconocimiento que me permitirá rectificar.
  A mí me puede gustar el surf, pero no por eso me tiene que gustar la música de los Beach Boys, las bermudas, las furgonetas VW Camper y las caipiriñas con sombrillita…
Bueno, las furgonetas VW Camper sí me gustan, las cosas como son.


JM Arroyo