viernes, 6 de marzo de 2026

ENFILANDO EL ABISMO

Las consignas que lanzan los líderes políticos para movilizar a las masas bobas son como las onomatopeyas de arreo que vocean los ganaderos para dirigir los rebaños. Las batucadas son el equivalente al cencerro que tiene la finalidad de que el ganado siga la senda marcada por el pastor con ayuda de sus perros fieles.

Si el pastor pierde el norte y se precipita por un abismo, el ganado y los perros seguirán tras él, condicionados por la fe ciega en el líder supremo.

Barrunto que, más pronto que tarde, se verá movimiento de ganado; pero no por las cañadas, sino por las avenidas de las ciudades.

jueves, 5 de marzo de 2026

UN PERRO TRISTE.

Tenía una luna triste en su mirada. No me refiero a la BSO de la serie Los Soprano, me refiero a un perro. Iba a bordo de un carrito de bebé, enfundado en una especie de albornoz para “perretes”, una humillación para la especie canina. Como digo, tenía la mirada más apagada que el sol en Laponia durante el solsticio de invierno. La chica que lo llevaba también, tal para cual que se dice.

Si llevar a un perro de esa guisa, cual ser vivo más próximo a una ameba que a su especie, no es maltrato animal, que baje “diosito perrete” y lo vea. Ese empeño por humanizar a las mascotas y desproveerlas de sus instintos naturales debería estar penado con garrote vil.

Lo que no había en el kit perruno era una escupidera, por lo que deduzco que lo de cagar y mear queda para que lo soporte el mobiliario urbano o la playa, en la que juegan mis nietos entre restos fecales y orines, no solo perrunos, todo sea dicho.

Por cierto; hace poco una señora mayor de mi barrio se rompió la cadera por una caída. Resbaló a causa de un charco compuesto por orín de perro y agua jabonosa en una proporción de orín 75/agua jabonosa 25”. Todo dentro de la legalidad, por tanto, que se fastidie la señora y mis nietos también, que los “perretes” tienen sus derechos, faltaba más.

 

lunes, 2 de marzo de 2026

TURISTAS COMPULSIVOS PILLADOS EN BRAGAS.

En los últimos tiempos, la gente viaja como si no hubiera un mañana. Como si por no viajar fuesen menos persona. Cuanto más lejos mejor y según viajan, ya están planificando el siguiente viaje en función del destino de moda. Incluso se entrampan económicamente para viajar. Se encandilan con las fotos de los folletos y los comentarios de los creadores de contenido. Necesitan viajar a toda costa y tener mascotas para cerrar el círculo del pack del estilo de vida moderno. 

 Pero no piensan en las particularidades del destino, sobre todo si está a tomar por saco y es un país tercermundista. Les basta con que sea exótico para lucirse con los selfis en su muro virtual. No se informan sobre los conflictos que puedan afectar a los territorios por los que van a transitar, sobre los convenios sanitarios y los riesgos que se corren en esa materia del país que visitan. No se informan sobre los índices de criminalidad o accidentes de tráfico, etc. No miran más allá de las fotos de los folletos de las agencias de viajes.

 Luego pasa lo que pasa, como está pasando estos días. La peña viajera que eligió Oriente Medio o destinos que hacen escala forzosa por allí, no se enteró o no quiso enterarse de que el panorama en aquella zona pintaba mal desde hacía semanas. Los han pillado en bragas, que no en Praga. Probablemente, cuando reservaron el viaje de marras la cosa no pintaba tan mal, o sí, pero reservar con tanta antelación tiene sus riesgos y hay que asumirlos.

 La vida no discurre para que todo cuadre con nuestras expectativas de unicornios azules. El asunto no va así. Si te toca la puta haba en el roscón de Reyes, te fastidias y santas pascuas, y da gracias porque no te toque el Baltasar de cerámica y te joda una muela. Si no te mola, no comas roscones.

El caso es que hay 30.000 españoles bloqueados por donde viven los Reyes Magos de Oriente. A los que están por trabajo los quito de la ecuación porque son cuestiones de fuerza mayor, pero a los otros…Ahora llegan los lloriqueos y las indignaciones; que si estamos atrapados en el hotel; que si no tengo suficientes calzoncillos para reemplazar por las cagaleras provocadas por el pánico; que si el consulado no contesta porque están pendientes de los Premios Goya; que si no tengo Pollazepam para aplacar la ansiedad.

 Y ahora, toca organizar evacuaciones a costa del erario público porque unos aventureros de pandereta decidieron visitar el lugar donde Mahoma perdió las chanclas, cuando la coyuntura apuntaba a lluvia de misiles Khorramshahr. Solo el nombrecito acojona.

Si decidieron viajar más que Willy Fog, que asuman las consecuencias. Si no se han enterado de qué va la cosa en este mundo tan volátil, que espabilen. El mundo no es un parque de atracciones. Además, viajar como se hace hoy día está sobrevalorado, cuesta dinero al contribuyente y genera un impacto medioambiental de la leche. Si quieren vivir la vida loca, que fotografíen los misiles surcando el cielo, seguro que son más espectaculares que los fuegos artificiales y los selfis serán virales de la muerte, nunca mejor dicho. Anda que no Mariló.