jueves, 9 de enero de 2014


El GUARDA AGUJAS

Todos pasamos en nuestro tren ante su caseta, la caseta del guarda agujas. Una  única vía emerge de la oscuridad de la que provenimos todos, y a la altura de esta caseta, es donde las vías se multiplican temporalmente durante el periodo de luz que conocemos en tanto estamos vivos.

Aparentemente cada vía lleva a un lugar diferente, o para ser más preciso, cada vía lleva a una suerte diferente. Corresponde al guarda agujas cambiar de vía según vamos pasando, asignándonos a cada cual, diferentes caminos para llegar al mismo destino.

La vía que nos toque en suerte determinará las condiciones del viaje y su duración. Para algunos será un viaje largo y tortuoso, para otros breve pero intenso. Algunos tendrán un viaje divertido y otros desearán no haber viajado nunca… Es lo que tiene que, en estos trenes, también haya clases… primera, segunda, tercera…vagones de ganado. También hay clases de recorridos… de alta velocidad, de alta montaña, transiberianos, transaharianos, de media distancia, de cercanías… Y además están las clases de pasajeros… agradables, mezquinos, asesinos, altruistas, egoístas, trabajadores, estafadores… como en la vida misma.

Pero como decía, al final, por lo que se sabe de momento, que no es nada, todos acabamos parando en la misma estación, una estación donde de nuevo se cierne la oscuridad, una estación donde confluyen todas las vías en una sola…la vía muerta. Va a parar en el andén que  da a la antesala de la incertidumbre, en la cual nos aguarda una peculiar jefe de estación, esa a la que casi siempre representamos extremadamente delgada y vestida de negro.

El guarda agujas cumple con su cometido en su pequeña caseta, paciente, abnegado, muy profesional, asignando cada suerte,  buena o mala, sin que sea nada personal. Su cargo requiere ausencia de sentimientos, ausencia de escrúpulos, ausencia de empatía, ausencia de todo aquello que pueda interferir en los deseos de no se sabe qué fuerzas.

El guarda agujas lleva más de dos millones y medio de años trabajando, y a duras penas conserva su caseta. Parece eterno su trabajo, pero al igual que las vías, su función acabará en algún momento, cuando pase el último tren. Entonces, las luces de su caseta se consumirán como él mismo, para no desentonar con la oscuridad absoluta que se cernirá sobre todo lo conocido.

Hoy hace 52 años que pasé por delante de la caseta del guarda agujas, y como a todos, me asignó una vía, y por tanto un recorrido. El viaje no se me antoja fácil, pero tampoco imposible. Pese a lo malo, lo doy por bueno, aun sin saber lo que me deparará el futuro, ni si me queda mucho o poco por recorrer hasta llegar a esa vía única, esa vía muerta que nos espera a todos, el  final del trayecto sin retorno.

Llevo un rato escribiendo sobre el guarda agujas, y ahora que caigo, no he mencionado su nombre…  El guarda agujas se llama Destino.


 

 

 

 

 

6 comentarios:

  1. De momento nos hemos encontrado en el mismo vagón, aunque sólo te escucho hablar unos asientos más atrás. He apagado la radio, he fijado la mirada en el paso rápido del paisaje, pero mantengo abiertos los oídos, porque lo que escucho es verdad y poesía sin florituras.
    Ya nos bajaremos donde sea...donde nos toque, y allí confluiremos siendo la misma substancia.

    Hermosa analogía la que has descrito.
    Gracias, Jab.

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    1. Me congratula haberte encontrado en este viaje. Nos acompañamos más de lo que imaginas.

      Un abrazo.

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  2. Felicidades, marinero! Un año más.... A ver si pronto llegas a esa ensenada de aguas tranquilas y cristalinas.

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  3. Amigo Jab, tu relato me encanta, me estremece, me asusta, me emociona, me hace pensar, me enciende las alarmas, me encanta otra vez, y me vuelve a hacer pensar. Y pienso que sea como sea y por el tiempo que sea,está siendo un verdadero placer haber coincidido contigo en uno los vagones de la vida. Chapó. Un beso.

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  4. Parece mentira que tan mayorcitos sigamos preguntándonos a donde van nustras vi(d)as y que vamos a ser de mayores. Con lo claro que lo tienen algunos!! Será que la vía que nos ha tocado le han puesto traviesas hechas de dudas. Será, como en tantas cosas, que los materiales cada vez son menos sólidos. Al final me veo remando en esta llamada "sociedad líquida". Si eso llega, me tranquilzaría encontrate a ti entre los tripulantes, pués algo debes saber de mareas y derrotas.
    Feliz anivesario amigo.

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