martes, 5 de junio de 2012

VILLA ROSITA


Villa Rosita es una maison a cotê de las ruínas de l'Hôtel de France et d'Angleterre, que en tiempos pasados fue uno de los estandartes turísticos de Salies de Béarn, localidad famosa por sus baños termales, hasta que se quemó hace ya muchos años… el hotel.

Había un cartel que ponía Accès interdite, que nos saltamos a la torera con la eximente de no tener por qué saber lo que ponía, pues éramos españoles con todo lo que conlleva.

Cuando nos acercamos a Villa Rosita, unida al hotel mediante un paso elevado, me sentí observado…
Villa Rosita… Un nombre cándido en apariencia, inocente como una florecilla, pero a medida que nos íbamos acercando a la casa abandonada, un mal rollo tipo Viernes 13 se mascaba en el ambiente.

Empezaron a surgirme interrogantes.... ¿Quién diablos sería Rosita? ¿Por qué su maison está ruinée? ¿Puorqoui el hotel se chamuscó? ¿Por qué después de tanto tiempo, ninguna inmobiliaria ha metido mano para reformar el affaire? ¿Por qué a pesar de tantos brotes verdes, todo está en ruinas comme dans l`Espagne?

Caminábamos despacio, procurando no hacer ruido. Lobita caminaba a mis seis acongogé, y yo con la mosca tras la oreille porque me sentía observado por Charlie… o por el espíritu de la zorra de Rosita. A pesar de tanto mal rollo, y del cartel que ponía Accès interdite, proseguimos con el reconocimiento… la misión es la misión.

El silencio era sepulcral, roto solo por el sonido de nuestras pisadas a pesar del sigilo. Mas, de pronto me pareció escuchar el sonido de una cajita de música, de estas que tienen un mini organillo de cuerda que se acciona cuando se abre la tapa sonando un temita musical tipo… piti clin… piti clín…clin clin… piticlin… otra vez piticlin.

Maldita sea, me dije, Rosita se nos va a echar encima de un momento a otro, y yo con estas pintas. Un sudor frío se apoderó de mí… Pensé, ya está, esta putanne querrá arrastrarnos al infierno y yo no me he traído la ropa de verano, ni el GPSI (Global Position Sistem Infernal)

Al final, lo que confundí con la cajita de música tipo piticlín, resultó ser la alarma del móvil, pero con todo noté que alguien nos observaba desde la penumbra, como franco tirador al acecho tras las baldas de una persiana.

Nos retiramos al rato, dejamos atrás Villa Rosita y el cartel en el que ponía Accès interdite… Incluso fuera del recinto, me seguí sintiendo observado… por esa tal Rosita… por ese puñetero espíritu… por esa alma atormentada que miraba con envidia porque no podía poseerme, porque ya me poseía la loba que caminaba a mis doce, pues ya estábamos saliendo y para salir, ella era la primera.

Adieu Rosita, bonne chance dans l´enfer…



4 comentarios:

  1. ¡Ostras, cómo mola!
    A mí me encantan estos fregaos.
    Estoy por visitar Belchite viejo.
    La casa tiene un aspecto atractivo a más no poder.
    En mi caso, conociéndome, si pone acces interdite, yo no habría entrado... y me quedaría con mal sabor de boca.
    ¿No hiciste fotos al interior?
    En una ocasión dormí en un hospital abandonado en medio de un bosque, en la zona de Irati, en Navarra. Llovía y no había otra. Y bueno, dormi junto con otro amigo en la zona de la cocina, que estaba toda destruída. Nos colocamos al lado de una gran chimenea. El lugar era terrorífico, con un sótano condenado al que tratamos de acceder a través de unas escaleras, sin conseguirlo. Apenas pudimos ver la oscuridad que albergaba.
    Hice muchas fotos, pero las hice en diapositiva.

    ¡Qué miedo, pero...qué bien!

    ResponderEliminar
  2. No entramos, porque en Francia son muy civilizados y bastante hacíamos ya infringiendo las normas al entrar en la propiedad. Ya subiré alguna más del hotel, que también tenía lo suyo. A mí también me gustan estas cosas. En una zona próxima a la población de Benalup (Cádiz), en mitad de la sierra, existe un monasterio en ruinas que fue incendiado en tiempos de la guerra contra los franceses. Es famoso porque dicen que se producen apariciones de los monjes que fueron pasados a cuchillo por las tropas de Napoleón y suelen ir a realizar sicofonías. Una vez iba de paso, en uno de mis pateos montañeros en solitarios, y decidí hacer noche en la cripta del monasterio, pero a mí no se me apareció ná de ná y dormí como un bendito, eso era porque dormí en el hueco en donde en su día estaba emplazada la figura de un santo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Jajajajaja, no se apareció ningún fantasma porque se lo pensaría dos veces.
      A ver si lo ibas a re-matar...que una vez muerto, si te matan, ya si que no sabes a dónde vas.

      Eliminar
  3. Que tenebroso. Estoy averiguando hoteles en francia para irme de vacaciones con unas amigas, no creo que me hospede allí toda la estadia pero 1 noche no estaría mal para una experiencia distinta. Me da un poco de miedo pero es algo que estaría bueno vivirlo alguna vez no?

    ResponderEliminar