“Good night, happy new year” ise er tío.
Sumiso, obediente, el “jaguar de Caracas” es una caricatura de sí
mismo, el muy fanfarrón, un puyúo como dirían en su patria bolivariana. Veremos
lo que tarda en cantar la Traviata en versión reguetón para intentar conseguir
alguna ventaja carcelaria o retiro dorado a un país sin extradición y mucho
reguetón. Y veremos a quienes implica, y no me refiero a Venezuela, me pica la
ceja, zapatero a tus zapatos y demás. De momento cantará el rock de la cárcel. Se
le tiene que dar bien el movimiento de piernas Elvis; The warden threw a party
in the county jail, duduá, duduá…
Y cómo acabará su aguerrido lugarteniente Diosdado Cabello ¿Se le
caerá el pelo? De momento llama a la movilización popular, escondido en alguna
de sus madrigueras, probablemente buscando la ocasión para migrar hacia donde
toleren a las ratas de su especie. Una actitud muy loable y épica por los
cohone…
Y respecto al ruido periférico, unos a favor, otros en contra,
indignados con unos aspectos de los acontecimientos mientras ignoran otros en
base a sus sesgos ideológicos, hipocresía nivel dios, etc.
Esto va a ser la mar de entretenido, ni en las mejores series, va
a ser una entrega de “Estado de conmoción”. Me voy a por palomitas y a repanchingarme
en el sofale, que Francis está flamenco.
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