viernes, 15 de enero de 2021

LÍNEA DE MUERTE

Andan de reformas en la casa de enfrente. Un primer piso.  Están cerrando la terraza parcialmente para incorporarla al salón. Levantaron uno de los tabiques, y quedaba repellarlo por la parte exterior. Con el tabique aún fresco, los albañiles apoyaron una escalera sobre el mismo, para acceder desde la calle con el fin de rematar la faena.  Uno de ellos se colocó un arnés de seguridad de los buenos, con dos líneas de vida con sus correspondientes mosquetones homologados, para estar siempre sujeto cuando haya que cambiar de anclaje.

El tipo subió por la escalera, pero no alcancé a ver los anclajes de seguridad por ninguna parte. Me temí lo peor. Efectivamente, vi que el tipo enganchó uno de los mosquetones en el peldaño más alto de la escalera a la altura de sus manos, y el otro, en el peldaño que quedaba por debajo de sus pies en la misma escalera.

Esto es, por si no me explico; si el tipo se hubiera caído, habría arrastrado con él la escalera cayéndole encima, y si se hubiera escurrido la escalera, habría arrastrado consigo al albañil cayendo encima de la escalera. Apenas serían 4 metros de altura, pero podrían ser suficientes para  acabar mal parado. Como dijo Lobita cuando se lo enseñe, más que una línea de vida, podría haber sido una línea de muerte.  Pero lo que cuenta es que tenía colocado el arnés de seguridad ¿no?

Casos como este, en obras de mayor envergadura, de estas que tienen técnicos de seguridad con muchos cursos pero muy poca idea, los he visto a espuertas y aún peores. Para escribir un libro. Quizá me anime.

 

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