El presi guapo dice que está barajando ideas para bajar la
luz. En vez de poner la lámpara en la mesita de noche, habrá que ponerla en el
suelo. Mañana.
lunes, 6 de septiembre de 2021
EL PRESI GUAPO DICE (SOBRE LA BAJADA DE LA LUZ)
VUELVEN LOS CUENTOS CLÁSICOS
Lo más parecido en la actualidad a la expresión “que viene el coco” es la de “que viene la factura de la luz”. La diferencia estriba en que, en vez de aterrar a los niños, aterra a los adultos. También quería resaltar el razonable parecido de la tercera vicepresidenta con la bruja Piti. Por cierto. El buzón se me antoja como la casita de chocolate, ya sabéis, la de Hansel y Gretel. Lo mismo lo abro, y la puta factura se me come la mano. Parece que vuelven los cuentos clásicos de terror.
viernes, 27 de agosto de 2021
AFGNISTÁN. VERDADES INCÓMODAS
¿De verdad alguien cree que los soldados de la coalición fueron a Afganistán para salvar a los afganos? Que yo recuerde, formaron parte de la maquinaria de represalia por los casi 6000 muertos provocados por Al Qaeda el 11 de septiembre de 2001.
Invadieron el país militarmente, e implementaron una campaña
tipo ganar corazones y mentes, para tener contentos a los caciques proclives a
colaborar con los miembros de la coalición, y de paso, tranquilizar las
conciencias de los estadounidenses. Y sobre todo la de los europeos, muy dados
a rasgarse las vestiduras y escurrir el bulto a la hora de tomar medidas
incómodas.
A los españoles nos contaban, que nuestro ejército iba en
misión humanitaria. Y todos tan contentos. Menos los militares, que muerden el
polvo en el tajo a sangre y fuego. Y si pierden los miembros, o se les va la
cabeza por el estrés postraumático, les espera otra batalla, ésta, burocrática
contra su propio Estado, para que les reconozcan el valor y los derechos
propios de los heridos en combate. Por regatear, el gobierno español regateó
hasta el color de las medallas, que si distintivo amarillo o distintivo rojo, por
ese matiz cicatero de si cayeron en una acción humanitaria o en combate.
Entre tanto, la ciudadanía afgana seguía padeciendo penurias
inasumibles, y así ha sido durante los últimos 20 años y lo que resta. Así ha
sido, a pesar de que los medios de comunicación occidentales nos mostraran
mujeres paseando sin burka por Kabul, que no, por cualquier poblado del
territorio afgano. Paseando sin burka, yendo al colegio o al trabajo, o chicas
youtuberas al más puro estilo occidental. Y cómo no, reporteras occidentales
fardando de cabellera y look occidental, las mismas que en estos días se
pusieron un velo para escenificar el drama, personificado en ellas mismas, que
viste mucho de cara a la noticia y al prestigio personal.
Respecto a los soldados afganos, acumulaban pagas sin cobrar,
porque allí impera la corrupción, y los caciques que manejan el cotarro se lo
llevan calentito. Como los 150 millones de dólares que se ha llevado el
presidente del “gobierno legítimo” en su huida, abandonando a su pueblo para
vivir cómodo en su exilio. Así que, en términos generales, de motivación para
combatir el mal por parte de la tropa afgana, cero. Como en Vietnam.
Y como en Vietnam, era cuestión de tiempo que se revirtiera un
proceso fallido en origen, por esa manía de imponer la filosofía de vida que
tenemos los occidentales, y a la vez, pretender sacar tajada del conflicto. Como
no han salido las cuentas, abandonan el escenario que, atendiendo a precedentes
históricos, no debieron ocupar nunca. Afganistán se invade en un plis plas. Lo
imposible hasta el momento, es defender la plaza y salir vivos del intento.
Los norteamericanos se largan sin complejos. Si anduvieran
con escrúpulos, no serían la primera potencia mundial. La vieja Europa se
retira también, aunque “escandalizada”, responsabilizando a los estadounidenses,
pero sin asumir más riesgos de los imprescindibles. Así en plan, oh, los
yanquis dejan tirados a nuestros queridos afganos, y nuestros muertos y heridos
han caído en saco roto.
En saco roto de qué. ¿A caso no sabían que iban, sino a dar
soporte a una acción de represalia? Era a eso a lo que fueron, por mucho que
nuestros cínicos gobiernos nos vendan la moto de que fueron a repartir galletas
entre los afganos.
Y a día de hoy, desde el paralelo 36ºN hasta las latitudes de Tromsø, todos, estamos escandalizados que te rilas, reclamando que se haga
todo lo posible para traer de vuelta a todos los afganos que se pueda, y más.
Pero de boquilla. En diez días, esto tendrá el grado repercusión que tiene
ahora el conflicto de Siria, o el del Sahel. Cero.
Puestos a ser tan espléndidos, por qué no pedirles a
nuestros gobiernos europeos, que envíen a Afganistán tropas a tutiplén, para
dar matarile a los malos y rescatar de sí mismos a los afganos. Esto es, aceptemos
una subida de impuestos brutal para financiar la cruzada, y asumamos que
nuestros conciudadanos en edad militar, participen en la contienda,
contando con que regresen a sus casas metidos en una bolsa de plástico o
mutilados. Así, con dos cojones y dos ovarios, o con los mismos volatilizados,
como hicieron los aliados en la 2ª Guerra Mundial para combatir el nazismo.
Conociéndonos, va a ser que no. Es más cómodo
responsabilizar a los yanquis y hacernos los suecos. Va a ser que, como estoy
haciendo yo en estos instantes, soltemos nuestra cagadita de indignación en las
redes sociales, y concluido el noticiario, pasemos a la peli con refresco y
palomitas, tan ricamente sentados en el sofale.
martes, 24 de agosto de 2021
EL BATERÍA TRANQUILO
Vaya. Nos ha dejado el batería tranquilo. El contrapunto sereno de sus Satánicas Majestades. El ángel infiltrado. El del gesto impasible que marcaba el ritmo, con la misma modestia que si condujese un tranvía.
Me agradaba ese tipo. A pesar de haber sido fundamental, no gustaba de acaparar protagonismo. Era la estructura reforzada, que oculta bajo las chapas del fuselaje de los Rolling, evitó su desintegración cuando entraban en barrena por la lucha de egos.
Me gustaba de él, eso que ahora tanto se denosta en favor de lo zafio, su clase en todos los sentidos. Ordinarios vestidos de Armani los hay a patadas, y no se trata de eso.
Destacaba sin destacar. Destacaba su saber estar, sin que se notara su presencia más de lo imprescindible. Su acción se resumía en un discreto movimiento de muñecas, suficiente para sostener el ritmo endiablado de la banda. Y ese gesto impasible.
Ahora que caigo en la cuenta, solo me llevaba 20 años y pocos meses. Aunque no tengo propensión a la idolatría, se desmoronan mis referentes, en este caso de la música. Ley de vida que hay que asumir con la misma serenidad con la que tocaba el batería tranquilo.
Adiós Charlie Watts, feliz viaje con tu tranvía, y que Dios salve a los Rolling, porque ya no serán lo mismo sin ti. Es el fin de una era.
sábado, 21 de agosto de 2021
FIESTA PERMANENTE
Los que necesitan fiesta permanente, y consumir y viajar compulsivamente, lo necesitan para llenar su vacío existencial. Les quitas la fiesta, el consumo y los viajes a granel, y no son nadie. Veréis qué panorama cuando el cuerpo no les resista más fiestas, o el bolsillo no les dé para consumo y viajes, y no sepan qué hacer con sus miserables vidas.
Los pollazepán van a correr como ríos de sangre para intentar contener los intentos de suicidio, y tendrá que cotizar la madre que los parió, si es que vive.
sábado, 14 de agosto de 2021
EL MAR DEL CHUSMERÍO
Es como estar bloqueado en el Mar de los Sargazos. Velas lacias, sin vida por la ausencia de viento. Calor tropical. Flotando sobre un mar sin más vida que las algas homónimas que impiden ver el fondo.
Solo que, en mi caso, me mantengo a flote sobre un mar de ruidoso chusmerío, empeñado en hacer partícipes a los demás, de su miserable estilo de vida. Esto es, mi fiesta es la tuya, si no te gusta te jodes.
En el Mar de los Sargazos al menos impera el silencio. Qué menos que poder leer un libro en paz, mientras el sol nos mata.
miércoles, 11 de agosto de 2021
EXPERTOS EN AHORRO ENERGÉTICO
Expertos en ahorro energético. Se han puesto de moda. Ellos
con sus “trucos” para ahorrar energía en pro de la supervivencia del planeta. Hoy
he desayunado con uno de estos, un tal A.N. Para la conexión con la cadena de TV
de marras, en la que interviene puntualmente, salió vestido con estilo
ocasional. O algo asín. Pantalón sport blanco, polo negro con un logo a la
altura de la patata. Una N para ser más preciso. Dejaba claro que era su marca
y que su marca era él.
Intervino muy dinámico y locuaz, con pose estudiada, dándonos
a conocer los “trucos” para conseguir bajar la temperatura 10ºC en el interior
de nuestras casas ahorrando energía. Estos espectaculares trucos eran; ventilar
la casa a primera hora, bajar las persianas, compartimentar la casa cerrando
puertas, no poner el horno ni la secadora durante el día, encender el extractor
de la campana de la cocina para sacar el aire caliente, usar ventiladores… y
cosas por el estilo.
No voy a entrar en analizar cada “truco” punto por punto porque
no acabaría, pero según el señor experto de la N en pecho, si los que viven en
Sevilla, Córdoba o Toledo se asan en sus casas, es porque quieren. Fue la presentadora
del matinal, la que apuntó el detalle, pero con menos ironía.
-¿Usted cree que esas medidas serían efectivas en Córdoba?- Preguntó.
La respuesta del señor ilustrado en materia de ahorro
energético fue maravillosa. Una auténtica revelación. Dijo.
-En ese caso, el uso del aire acondicionado sería
imprescindible. Yo vivo en Barcelona y tengo un aire acondicionado con tres
splits, y ahora estoy fresquito en mi casa de la sierra.
Un crack el señor N de Navarrete. Y es que, con un aire
acondicionado con tres splits y una casa en los Pirineos, cualquiera es experto
en esa materia. Si viviera en Córdoba, con un ventilador de tres palas, sin
campana extractora en la cocina, con temperaturas de 35º por la noche y 47º a
la sombra durante el día, sin correr una brizna de aire, otro gallo le cantaría
al señor N. Por cierto ¿Quién pone a funcionar una secadora en Córdoba en pleno
verano? Le faltó decir que no encendiéramos la estufa, con la de calor que da
eso. Lo más grande es que el señor N vive de eso. N de “no me lo puedo ni de creé”.
lunes, 5 de julio de 2021
ACTO DE FE
Me dio por probar el micrófono de búsqueda de Google. En el primer intento, y por poner la búsqueda sencilla, dije BARCA. El buscador de Google entendió MARCA, y me mostró las últimas noticias deportivas publicadas por el periódico de marras.
Pensé, no me habrá pillado el tono de voz. Así que procedí a
darle una nueva oportunidad.
Volví a repetir, BARCA. Para mi sorpresa, en este intento el
resultado de la búsqueda de Google volvió a estar relacionado con el deporte.
El navegador me mostró las últimas noticias relacionadas con el Fútbol Club
Barcelona (El Barça). Mí no entender porque, que yo sepa, se pronuncia Barsa,
no barca.
Y dicen que los coches circularán solos acatando nuestras
órdenes de voz. Habrá que tener fe ciega. Como si lo viera, le ordenas al coche
“PARA” entiende “CARA”, y mientras te hace un selfie, te despeña por un
acantilado. El hijo de puta.
miércoles, 30 de junio de 2021
INCENTIVANDO A LA MUCHACHADA.
Llegué harto de coles del currelo, y cometí el delito de encender la TV para ver el noticiario. Titular:
“Bélgica llevará DJs (pinchadiscos de toda la vida) para
animar a los jóvenes a que vayan a vacunarse”
Y en las imágenes, un escenario con un mezclador de música de mierda para el pinchadiscos, con foquitos led de colorines y demás. Chúndala que chunda, chimpún chimpón, que no pare la fiesta de la vacunación.En el mismo sentido, en Grecia les pagarán por vacunarse a modo de incentivo. Y en esa línea, algunas iniciativas más en otros países. Miedo me dan las iniciativas que puedan surgir en España por parte de la peña que nos gobierna.Y es que, vacunarse es un sacrificio demasiado grande para la muchachada. Prueba de ello, las imágenes que sacaron de una jovenzuela belga diciendo ay, pero en flamenco, cuando le dieron el pinchacito. Pobrecita. Qué doló.
Veo bien que incentiven a la muchachada, qué diablos. Son tan sacrificados, sacrificadas y sacrificades, que hay que compensarles por su entrega y su compromiso con la sociedad. Incluso vería bien que recibieran atención psicológica, antes y después de la inoculación de la vacuna. Que prolonguen la terapia unos meses, con revisión posterior cada año, no sea que sufran una recaída emocional por el trauma que provocan las vacunaciones. El síndrome SOGIDEN (Soy Gilipollas de Nacimiento) puede causar estragos si no se hace nada.
Pensándolo bien, que los vacunen con la que más duela. Y
después, que les den herramientas para abrir cortafuegos en el monte en pleno
verano, supervisados por una versión del sargento Hartman, pero de Algatocín. O
eso, o nos vamos a la mierda sin remisión en dos décadas, tirando por largo.
martes, 29 de junio de 2021
VARAS DE MEDIR EL SUFRIMIENTO
A mí, como a tantos de mi generación, un día me llegó una carta oficial. Venía a decir a groso modo; “Preséntese el día tal a la hora cual en la Comandancia de Marina en Cádiz. De no presentarse, prisión militar”.
Allá que fui por cojones, y a las pocas horas de recibir una
cartilla a la que llamaban “la blanca”, me “secuestraron” unos tipos muy altos
a los que llamaban calimeros, y me
metieron con otros cientos de secuestrados, en un tren con destino al hotel
CEIM de Cartagena. Oye, y sin dar explicaciones a mi madre.
Me pelaron al cero, me dieron ropa de color verde, y a
partir de aquel día, me pusieron a marcar el paso y a revolcarme por el lodo
entre detonaciones, canciones absurdas y gritos en la oreja. Y luego a lavar la
ropa, jope, y que quedara impoluta. Tras varios meses de secuestro en Cartagena,
me cambiaron de “hotel” junto con alguno de mis “consecuestrados”, trasladándonos
a las playas del sur. De veraneo, decían, aunque aún era invierno.
Allí nos llevaron de crucero en buques de guerra en los que,
en las navegaciones con temporal, los vómitos y los excrementos flotaban en agua
mezclada con orines. Nos mareaban durante tres o cuatro días por el Golfo de
Cádiz, o por el Estrecho de Gibraltar, y después nos soltaban de mala manera en
la ensenada de Zahara de los Atunes, a bordo de lanchas que casi nunca llegaban
a la misma orilla. Con lo que jode mojarse entero en noviembre.
A partir de un lugar llamado cabeza de playa, nos llevaban
de excursión al monte. Primero nos trasladaban muy lejos a bordo de camiones o
cacharros que volaban, de los que nos hacían bajar en marcha. Siempre con
prisas, siempre a gritos, susórdenes, y demás. Después nos hacían regresar al punto
de partida a pie, pero dando muchos rodeos, y con muchos sobresaltos por el
camino. La línea recta era una utopía.
Caminábamos siguiendo a un tipo con estrellas, día y noche, sin apenas comida, con lo justo de agua, sobrados de sueño, con lo puesto, durante días y días, y más días y más noches. Hedor a humanidad, olor a salitre, a aceite de armas y pólvora, a fogata y a romero. Y muchas ampollas en los pies.Y así, durante 18 meses, secuestrados sin chistar, sin llamar a los papás o a las mamás, sin que hubiera más pandemia que la llamada “todo por la patria”.
A pesar de aquello, salvo algunos pobres diablos con muy
mala suerte, la mayoría salimos airosos. Incluso reforzados. Muchos, aprendimos
sobre la vida a marchas forzadas, e incluso disfrutamos, a pesar de los muchos
momentos adversos. Fueron precisamente los momentos adversos los que forjaron
la camaradería entre los compañeros de bien, y el tamiz que separaba a los
infames de condición.
No es que fuese una situación idílica. En realidad, era una
putada colosal. Pero tuvimos la capacidad de darle la vuelta a la tortilla. Nos
recompusimos, y logramos extraer agua, de lo que en principio era lodo. Muchos
aún se reúnen para rememorar aquellos tiempos, aunque no es mi caso. Soy rarito
para esas cosas. Prefiero dejar el pasado tal como está, guardado en una urna,
que luego la gente cambia y llegan las decepciones.
“Secuestrados” por 10 días, por el bien de la sociedad, que
incluye a sus familias, y no por ese concepto abstracto e impreciso del “todo
por la patria” por el que, en mi caso, me retuvieron durante 18 meses y un día.
Encima hay que compadecer a la chiquillada, mientras sus papis y sus mamis
sufren el atroz cautiverio de sus “pequeños” en un hotel. Tendrían que haberse
planteado, puestos a tutelar, si era conveniente dejarles salir de viaje a un
destino en el que se vendían todas las papeletas para contraer el puto virus, o
quedar atrapados por el caos que trae aparejado. Si al menos fuesen capaces de
asumir las consecuencias de sus actos…
Está claro que las varas para medir el sufrimiento varían con el paso del
tiempo, lo que no tengo claro es si eso es bueno o es malo. Va a ser malo, me
temo. Cada vez peor, sobre todo para ellos, ellas y elles.
jueves, 24 de junio de 2021
PUNTO VERDE, PUNTO ROJO.
Esta mañana fui a un organismo público para realizar una gestión. Debido a las medidas de contención de la COVID, la entrada a las oficinas estaban reguladas por un guardia de seguridad, ante el que había que identificarse para comprobar que estaba inscrito en la cita previa.
Así procedí, y tras hacer la verificación, el guardia de
seguridad me dijo - Échese gel y pase a un punto verde.
Al pronto me quedé pillado con lo del punto verde. Esperaba
que me dijera pase a la mesa tal, o a la mesa cual, o que esperara en la sala
para tal efecto. Pensé, a ver si me ha tomado por un deshecho y me manda a una
sección de reciclaje. Será por la edad.
Para asegurarme, volví a preguntarle, y entonces matizó
– Pase y siéntese en una silla que tenga el punto verde.
Eso tenía lógica, pero resultaba tan obvio, que hubiera
bastado que hubiera dicho que esperara mi turno sentado en una silla. Después
caí en la cuenta.
Había dos personas en la sala de espera. Una sentada en la
primera silla, marcada con un punto verde, y otra sentada justo al lado,
obviamente marcada con un punto rojo. Si me hubiera sentado en la silla siguiente
marcada en verde, no hubiera cumplido el objetivo de la norma de mantener la
distancia de seguridad. Como tengo iniciativa elemental, al parecer una cualidad
escasa en estos tiempos, procedí a sentarme en la silla marcada con punto verde
de más allá, dejando dos sillas entre esas personas y yo.
Después pensé. Manda narices que a estas alturas haya que
explicarle a la gente lo de mantener la separación, en este caso en una hilera
de sillas perfectamente diferenciadas. Punto verde sí, punto rojo no.
También me planteé la labor del guardia de seguridad, ya que,
siendo consciente de la anomalía que se estaba produciendo, no intervino. Aunque
teniendo en cuenta lo “sensible” que se ha vuelto la gente cuando se les
conmina a que cumplan con las normas, puedo entender que el guardia se hiciera
el sueco, porque para lo que le pagan, y el respeto que tiene la gente a la
autoridad, no merece la pena exponerse a follones.
Esto es, punto verde y punto rojo a elegir, y punto en boca
por si las moscas, no sea que se revolucione la jauría, masacren al empleado, y
encima acusen al “segurata” de abuso de autoridad.
martes, 1 de junio de 2021
SEGUNDA DOSIS
A vueltas con la Pifia. Esta vez la sanitaria era un poco más alta. Abordó decidida mi hombro de hombre, y estocó en un plis plas sin causar el mínimo dolor. Si acaso con umbral equivalente al de un cólico nefrítico. Pecata minuta. Esta vez tampoco me senté. Sentarse es de blandengues.
En cuanto a las reacciones, en esta ocasión no me ha crecido
el cuerno de rinoceronte en la frente, ni se me ha puesto el brazo izquierdo
como el de Popeye. Eso sí, se me ha descolgado el cojón izquierdo. Considerando
que el cojón derecho se me descolgó con la primera dosis, parece claro que es
una reacción de mi sistema inmunológico de los cojones, al virus. Al menos
ahora voy equilibrado.
Mis ojos han vuelto a ponerse como los de Marty Feldman, con
la novedad de que estoy experimentando la capacidad de detectar gilipollas en
un radio de 200 metros. No sé si considerarlo como un super poder, o una
maldición. A ver si se me pasa.
Por lo demás, todo anormal. Si hubiera algo normal,
empezaría a preocuparme seriamente. Os dejo, que me estoy meando por las orejas.
Otro efecto secundario. Pero no temáis, vacunaros lo antes posible. Y recordad.
Si sois altos y blandengues, y os va a pinchar alguien bajito, sentaos para que
no os la metan doblada. La aguja, o lo que se tercie.
lunes, 17 de mayo de 2021
LA OBSERVADORA DE HUEVOS (DE CHORLITEJO).
Como diría aquel humorista andaluz ya fenecido, esto es un caso verídico. Charlando con una buena amiga, voluntaria en una asociación enfocada a la protección del hábitat del chorlitejo, ave que anida confiada en nuestro litoral arenoso, me contó lo siguiente.
Ubicada en cierta zona de playa, que omitiré por el bien de los chorlitejos, observaba con prismáticos una puesta de huevos, con tan mala fortuna, que en su campo de observación se interponía un nudista con los huevos propios dorándose al sol. Digo con mala fortuna, porque resultó ser un nudista indignado, esa afección que en estos tiempos asola a una sociedad pusilánime y con la piel muy fina. Excepto para carbonizarla al sol y aspirar a un cáncer de piel.
Cuando la vio oteando con los prismáticos, aparentemente en su dirección, el nude de los cojones al sol se sintió observado y se molestó. Se levantó y se dirigió hacia ella, visiblemente indignado (estadio grave de la enfermedad), reclamando su derecho a practicar nudismo sin sentirse observado, tal y tal. Lo de reclamar derechos para sí, sin considerar los derechos de los demás, también está muy extendido, pero no nos desviemos del tema.
Mi querida amiga, persona formada y templada, habituada al trato con don de gentes, le explicó con amabilidad que no le observaba a él (“morsegaba”, como diría uno de Cadi Cadi), que lo que estaba observando era un nido de chorlitejo que se encontraba en las inmediaciones. Le dejó los prismáticos para que lo comprobara con sus propios ojos, y de paso le explicó sus labores como voluntaria, entre las que se encuentra la de concienciar a las personas que transitan la zona, sobre la conveniencia de respetar el entorno durante la época de cría.
Las hembras de chorlitejo no toman especiales precauciones cuando hacen sus puestas, quedando los huevos muy expuestos. Cuando las playas eran vírgenes, eso no suponía un problema, pero desde que se están masificando con presencia humana, estas aves, como tantas especies, están en peligro de extinción debido a la destrucción de sus puestas. Con buenas palabras y mejor didáctica, el nudista indignado se sintió como un imbécil, y se marchó con sus güevos a otra parte.
De haber sido yo le habría dicho sin más, que estaba observando los huevos que había puesto un pajarito…
Probablemente el nude indignado lo habría interpretado erróneamente, y el fin de esta historia habría sido sustancialmente diferente, dando lugar quizá, a la destrucción de un par de huevos expuestos, no de chorlitejo precisamente. A ver si va a resultar que los únicos que tienen derechos son los nudistas, y que los chorlitejos o los observadores de los mismos se la van a tener en enfundar por no molestar a los que doran sus cojones al sol.
martes, 11 de mayo de 2021
PRIMERA DOSIS
Me han puesto la Pifia. Me tocó una sanitaria bajita, que
apenas llegaba a mi hombro. Por esa razón me la metió doblada. La aguja. Culpa
mía, por no sentarme. Sentarse es de blandengues.
No dolió más que un cólico nefrítico, así que, tranquilidad.
En cuanto a las reacciones, parece que me está creciendo un cuerno de
rinoceronte en la frente, y tengo el brazo izquierdo como el de Popeye. Lo
normal en estos casos. Cuando me vacunaron contra la poliogilipollitis C, me
pasó lo mismo. El cuerno se caerá con el tiempo, y el brazo recuperará su volumen
normal.
Lo que me escama es que se me ha descolgado el cojón derecho,
aunque eso puede ser consecuencia de que me los están tocando desde hace mucho
tiempo. Lo que no tiene explicación es lo de los ojos. Los tengo fuera de las
órbitas, como si se me hubiera roto la escafandra y me viese expuesto a la atmósfera
cero. Como los ojos del actor aquel… Marty Feldman.
Por lo demás, todo normal. No hay motivo para preocuparse.
Bueno, os dejo que ha llegado la UVI móvil y me tienen que meter un chute de epinefrina,
que se me ha enfriado la oreja izquierda y no reacciona. No temáis, vacunaros
lo antes posible. Sentaros si sois de estatura elevada, para que no os la metan
doblada. La aguja.
jueves, 6 de mayo de 2021
LA ILUSIÓN DE VACUNARSE
El martes me vacunan. No quepo de gozo. Solo de pensar en
ello experimento una erección. En las orejas. Estoy encantadísimo de la muerte
de que me inoculen las cagadas de virus para que mi cuerpo serrano las
somatice. Además, es un puntazo que te peguen un puntazo. En el hombro, hombre.
Por si fuera poco me darán un pasaporte sanitario. Qué
ilusión. Podré viajar con él desde El Puerto de Santa María a Cádiz, pasando
por Puerto Real sin escalas. Incluso podré ir a Trebujena a ver cómo otros
comen angulas. Comerlas yo como que no. No tengo parné para eso.
Pero ¿Y el gustazo de vacunarse? Eso lo compensa todo. Home…
vacunarse no tiene parangón. No me vacuno de nada desde la mili, y eso es una
injusticia. Necesitaba una vacuna como el comer angulas.
Ya lo visualizo… ponga el hombrito hombrecito. Algodoncito
con alcohol, estocada entera hasta la bola, e inoculación del brebaje mágico.
Una experiencia religiosa.
Si estaremos mal, que ya nos ponemos cachondos aunque sea por
una vacuna.
LA IZQUIERDA HACIENDO AMIGOS
La izquierda haciendo amigos en Madrid. Es lo más sensato que se les ocurre para recuperar votos, insultar a los votantes. Lo de hacer autocrítica y aceptar la derrota con profesionalidad no va con ellos. Lo más sensato para esta peña es ningunear a la mayoría que se los ha cepillado en las urnas con una participación abrumadora. Tacharlos de ignorantes, de borrachos, de fascistas, e incluso de nazis, que ya hay que ser mezquino para hablar de nazismo con tanta ligereza. Vallecas ya no es lo que era para esta “élite intelectual” han pasado de ser el pueblo, a ser unos indignos apestados. Ahora se entiende lo de Galapagar. Qué mal perder, qué poca gallardía y qué cortedad de miras.
Los enemigos de la izquierda son ellos mismos. Se la han cargado
con sus malas artes, con su incompetencia y con su mala leche reconcentrada,
que converge con la mala leche reconcentrada de la extrema derecha. Se han
convertido en el Red Bull de la derecha, dándoles alas.
Decir que se jodan por perder las elecciones es una
gilipollez. Se han asegurado el sustento para los restos y van a vivir como
curas a costa nuestra a pesar de los destrozos que están provocando en todos
los órdenes. Lo más grotesco del asunto, es que están convencidos de que tienen
la autoridad moral e intelectual, de que están en posesión de la verdad
absoluta, y dan a entender que quienes no están con ellos, están contra ellos. Se
lo han puesto a huevo a la derecha.
Quien se jode es la ciudadanía, y dentro de ella, muchos
votantes de izquierdas desencantados desde hace demasiado tiempo, que dejaron
de votar cuánto menos. Los han dejado sin alternativa. Nos han dejado sin
alternativa. Se han cargado los ideales a conciencia y van a conseguir que
consideremos un privilegio que nos tachen de fascistas.
jueves, 8 de abril de 2021
QUE OS DEN.
Después de 36 años fiel a la “causa”, a pesar de haber dado
más de lo recibido, entregué la tarjeta, que fue destruida delante de mis
narices casi con desdén. Como colofón, tocó liquidar una vez más, apoquinar en
vez de recibir quizá un Rolex de imitación como premio a la fidelidad. Qué
menos. Fue un proceso frío y rutinario, ejecutado por una cara desconocida, la
nueva estrategia de empresa para no crear vínculos emocionales que compliquen las
operaciones incómodas cuando tratan con la clientela de base.
Para la élite del parné tienen tratamiento especial, las
gestiones se resuelven en un cómodo despacho VIP, no de pie frente a la caja
como en mi caso, atendido por una empleada adusta y desganada. Aquí tienes el
certificado, hasta más ver… Como el que ha comprado un cartucho de pipas en un
kiosco de otro barrio.
Hablo de una sucursal bancaria evidentemente, del SANTANDER
para más señas, el de la familia que tiene un apellido que les viene al pelo, Botín.
Con ellos, y con ella al frente, a menos dinero, más comisiones. Del orden de
ochenta y tantos euros trimestrales, más de lo que cuesta al año un seguro de
automóvil a todo riesgo. Ese dineral solo por tener domiciliada la nómina y el
pago de un par de servicios básicos, por ingresar y sacar dinero sin haber
tenido números rojos durante esos 36 años.
Recuerdo cuando las cosas iban bien, cómo intentaban
engatusarme para que “moviera el dinero” comprando sus productos. Solo caí, por
lo pesaos que fueron, abriendo un plan de pensiones cuando nadie leía la letra
pequeña. Confiaba en las caras amables que me trataban de tú como si fuese de
la familia, aunque en el fondo no me lo creyera; son un banco, no hermanitas de
la caridad. Pero había cierto trato y ciertos códigos de confianza. Mas, con el
paso del tiempo, las tornas cambiaron y descubrí que el plan de pensiones, en
vez de crecer, menguaba. Lo paralicé, y al mirar con lupa la letra pequeña, pude
leer a duras penas la palabra “variable”. Esto es, jugaban con mis ahorros. Si
salía bien ganábamos todos, ellos mucho más que yo, y si salía mal, las más,
solo perdía yo. Últimamente, con la que está cayendo, solo perdía.
Uno es gilipollas, pero hasta ciertos límites, así que acabé
buscándome un banco con menos nivel de depredación, y lo primero que hice fue
traspasar lo que me quedaba del plan de pensiones, asegurándome de que en el nuevo
me lo dejaran como renta fija. Es una mierda de renta, pero al menos me aseguro
– aunque con los bancos nada hay seguro- de que no devoran lo poco que me
dejaron las otras hienas.
Tan pronto hice el traspaso saltaron las alarmas del
SANTANDER, aú aú, y me llamaron sus esbirros. Aunque a estas alturas seas un
cliente de mierda, no deja de ser parné que se escapa por los imbornales.
- Qué
tal señor Arroyo ¿Ha dado orden de traspasar su Plan Mierdasantanter a otro
banco?
- Por
supuesto.
- ¿Y
a qué se debe?
- A
que el plan me lo están hundiendo en la miseria. Además, ustedes me cobran comisiones
por un tubo que no puedo asumir.
- Ah
¿Pero le cobramos comisiones? – dijo la hideputa, como si no lo supiera.
- Pues
sí, del orden de 340 euros al año y subiendo.
- No
podemos devolverle las comisiones cobradas, pero podemos no cobrárselas en
adelante.
- Pues llegan tarde, ya no hay vuelta atrás, no es nada personal, ya sabe… Además, el paso siguiente va a ser cancelar la cuenta, a mí no me saquean más como agradecimiento a mis 36 años de fidelidad -Con su puta madre, para mis adentros.
Y Y así ha sido. Cuenta cerrada, liquidada, finiquitada, eliminada. Que los Botín se ensañen con otros mercantes desarbolados, que éste prefiere hundirse sin arriar la bandera, a ser preso y remolcado a la guarida de esos corsarios sin escrúpulos que trabajan con la patente concedida por el Estado, que ya se ocupó de lanzar una andanada de leyes para que no podamos guardar el parné debajo de un colchón, y tengamos que tratar por cojones con estos bucaneros. Que os den BANCO DE SANTANDER.
jueves, 18 de marzo de 2021
UN PUNTITO DE MIEDO
En relación con esta pandemia, hay quien justifica sus imprudencias recurriendo a la manida frase de que hay que vivir la vida prescindiendo del miedo. Y acerca de esa palabra tabú, miedo, quería hacer una reflexión aprovechando mi actividad onírica reciente.
Anoche soñé que le decía a
alguien, mejor que sientas miedo estando vivo, que no sentirlo por estar muerto.
O algo así. Y creo que mi subconsciente tiene razón. El miedo es parte intrínseca
de todas las especies del reino animal, desde las más tímidas o acobardadas,
hasta las más agresivas. Es elemento clave para el éxito de su supervivencia, el
disparador de la adrenalina necesaria para la defensa y el ataque.
Por suerte para el ser humano, tenemos
la capacidad de discernir entre el miedo infundado que pueda sufrir cualquier
otro ser vivo en un momento dado, y el miedo justificado ante la inminencia de
una situación peligrosa. Tenemos esa capacidad, si tenemos los conocimientos
necesarios, claro está. Por la misma razón, tenemos la capacidad de controlar el
miedo evitando que derive en terror. El miedo bajo control nos permitirá afrontar
del mejor modo posible una situación peligrosa, porque será el miedo quien la
reconozca como tal, y será la calma la que tome cartas en el asunto.
Así que Juan sin miedo no es
ningún valiente, es un temerario, un engreído insolidario que crea situaciones
de riesgo que paradójicamente tienden a poner en peligro a los demás. Generalmente,
cuando el lobo trinca por sus partes a Juan sin miedo, poniéndole de manifiesto
la cruda realidad antes de darle matarile, pasará directamente de la ausencia de
miedo, al terror; ojos desorbitados con las venas a punto de reventar, pérdida
de fluidos corporales, clamando por su vida y pidiendo un cura para salvar su
alma aún habiendo sido ateo.
No se trata de vivir acobardados,
pero hay que hacer caso razonable a los miedos razonables, para afrontar los
riesgos razonablemente. Mejor un puntito de miedo en vida, que un Juan sin
miedo muerto prematuramente.
viernes, 15 de enero de 2021
LÍNEA DE MUERTE
Andan de reformas en la casa de enfrente. Un primer piso. Están cerrando la terraza parcialmente para incorporarla al salón. Levantaron uno de los tabiques, y quedaba repellarlo por la parte exterior. Con el tabique aún fresco, los albañiles apoyaron una escalera sobre el mismo, para acceder desde la calle con el fin de rematar la faena. Uno de ellos se colocó un arnés de seguridad de los buenos, con dos líneas de vida con sus correspondientes mosquetones homologados, para estar siempre sujeto cuando haya que cambiar de anclaje.
El tipo subió por la escalera, pero no alcancé a ver los
anclajes de seguridad por ninguna parte. Me temí lo peor. Efectivamente, vi que
el tipo enganchó uno de los mosquetones en el peldaño más alto de la escalera a
la altura de sus manos, y el otro, en el peldaño que quedaba por debajo de sus
pies en la misma escalera.
Esto es, por si no me explico; si el tipo se hubiera caído,
habría arrastrado con él la escalera cayéndole encima, y si se hubiera
escurrido la escalera, habría arrastrado consigo al albañil cayendo encima de
la escalera. Apenas serían 4 metros de altura, pero podrían ser suficientes
para acabar mal parado. Como dijo Lobita
cuando se lo enseñe, más que una línea de vida, podría haber sido una línea de
muerte. Pero lo que cuenta es que tenía colocado
el arnés de seguridad ¿no?
Casos como este, en obras de mayor envergadura, de estas que
tienen técnicos de seguridad con muchos cursos pero muy poca idea, los he visto
a espuertas y aún peores. Para escribir un libro. Quizá me anime.
miércoles, 25 de noviembre de 2020
CUENTOS DE NAVIDAD PARA UNA SOCIEDAD INMADURA
El mantra “Salvemos la Navidad” puede dar lugar a que la
noche del 5 de enero, en vez de los Reyes Magos con sus camellos, lleguen los
Jinetes del Apocalipsis con sus caballos y sus vientos de destrucción. Es lo
que tiene bregar con una sociedad inmadura, carente de empaque para afrontar
las crisis con determinación, una sociedad caprichosa y mal criada.
Cuando constato en los medios de comunicación esos
comportamientos, siempre me remonto a una crisis infinitamente más terrible
como fue la 2ª Guerra Mundial. Por ponernos en situación, el Blitz nazi sobre
Inglaterra que comenzó en septiembre de 1940 y que dio lugar a 8 meses de
bombardeos consecutivos que buscaban desmoralizar al pueblo inglés.
Evidentemente, una de las primeras medidas que se toman en
esas situaciones es la de establecer un férreo toque de queda, fuera luces, y
la movilización de todos los civiles para destinar sus esfuerzos a la defensa
del país, en aquel caso, contra el virus del nazismo. Es decir, los civiles no
movilizados en el frente, tenían que producir diariamente de sol a sol y de sol
a luna, de lunes a lunes, cobrando en especias a través de las cartillas de
racionamiento. Y sin chistar la boca. El sacrificio por el bien común es lo que
tiene.
¿Alguien imagina a Winston Churchill dirigiéndose a su
pueblo en noviembre de 1940 en términos de “salvemos la Navidad? Esto es, en
directo desde la BBC, señores y señoras,
hemos constatado que desde que apagamos las luces por la noche, la
curva de víctimas por los bombardeos ha empezado a descender, por tanto, tontos,
si mantenemos esa curva descendente durante todo noviembre, lo mismo podemos
encenderlas en Navidad y celebrarla juntos entorno al gran abeto de Trafalgar
Square. Y no os preocupéis por Hitler, que seguro cae bajo el influjo del
espíritu navideño y acaba cantando con nosotros Noche de Paz, Stille Nacht como
diría Adolfito. Además, la toma de Berlín será en Enero, un paseo militar.
Pues eso.
Serían cuentos de Navidad para una sociedad inmadura, y si en aquella época
hubieran sido así, hoy día estaríamos desfilando al paso de la oca, ¡¡links,
rechts, links, rechts!¡
¡¡AR INH!!