martes, 15 de septiembre de 2026

EL DE LA MIRADA DE ESCUALO

El cuajo del presidente de marras no tiene límites. No deja de asombrarme su capacidad para mentir sin despeinarse, con esa mirada de escualo vacía y fría que mira a todos lados, pero a ninguna parte, para negar datos e imágenes imposibles de ocultar. Por no hablar de su desvergüenza para trasladar a su entorno la responsabilidad de su propia incompetencia. Sun Tzu escribió «El arte de la guerra»; Sánchez debería escribir «El arte de escurrir el bulto… o de rizar el rizo».

 Su último rizo para justificar lo injustificable es decir que el comportamiento de Marruecos ante la avalancha ha sido «una reacción inteligente dirigida a preservar la seguridad de los migrantes». Va a ser eso, que de pronto al moro le preocupa la integridad física de la gente a la que tiene sometida. A saber por qué, defiende las virtudes del déspota que habita el Dar al-Majzén. En cambio, siembra dudas sobre el poder judicial, los servicios de inteligencia, su ministra al mando y las fuerzas de seguridad propias, además de tachar de ultraderechista a todo aquel que discrepe de su doctrina, incluidos los socialistas díscolos como los de la facción ceutí que se ha rebelado contra el amado líder.

Esto es, si él no está para impedirlo, España sufrirá un cataclismo por la llegada al poder de la ultraderecha: Marruecos en cambio, es el reino del algodón de azúcar. Y en Ceuta no hay cataclismo, qué va, como dice alguno, el miedo es subjetivo. Y si no lo fuera, no importa porque allí son todos fachas, facha pobres o musulfachas en referencia a los ceutíes musulmanes que también han osado protestar contra el gobierno.

 Para decir estos disparates en un «medio de comunicación», el amado líder precisaba de un microclima en el que sentirse cómodo, un espacio controlado donde no le salieran con preguntas capciosas ni encerronas. Para tal fin, dispone del «dossier de trabajo» del Ministerio del Interior en el que, como quien no quiere la cosa, clasifican a los periodistas en función de su simpatía por la causa o todo lo contrario. Y claro, qué mejor elección en el caso de los adeptos al régimen, que el cínico de los tirantes con nombre de detective de película de serie B, cuyo humor, algunos tontolabas «pobrekulturetas» clasifican de inteligente.

 Lo que más me sorprende es que todavía cale el mensaje del escualo, fíjense en sus ojos por favor, que son el espejo del alma. Sin duda pasará a la historia, como él mismo se preguntaba, pero por dejar tras de sí un reguero de cadáveres políticos y un país con las instituciones deshilachadas, precedente que aprovecharán los que lleguen después para hacer lo mismo o peor. Pero ahí siguen sus incondicionales, encantados, sumisos, quizá a la espera de ser recompensados con un puestecito en la administración o vete a saber qué, o sencillamente, porque son idiotas de solemnidad.

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