miércoles, 29 de julio de 2020

VOSOTROS SÍ, NOSOTROS NO.


VOSOTROS SÍ, NOSOTROS NO.

Esta mañana tropecé en el desayuno, con una imagen televisiva en el que se veía a los miembros del gobierno haciendo piña en el hemiciclo. Literalmente. Todos muy pegaditos, hombro con hombro, para dar sensación de solidez supongo.
Pero de nuevo me pregunto dónde queda el ejemplo de lo que ellos predican/imponen al común de los ciudadanos, en este caso, el distanciamiento social. Dónde queda el metro y medio de marras. Simón recomienda no viajes, pero Simón, se va a Portugal cual teniente coronel Kilgore, en plan me sobran cojones para hacer surf en esta playa. Simón recomienda distancia social, pero sus colegas se apretujan en el hemiciclo para parecer más grandes y más ruidosos que sus adversarios políticos. Todo sea por la causa.
Ni qué decir que se lo pueden permitir, pues a estos les harán las pruebas de control a diario. Pero sucede que Simón dice que no es recomendable hacer pruebas de ese tipo a todo el mundo, salvo para ellos, incluidos sus adversarios políticos, pues no nos engañemos, van en el mismo barco, un crucero de lujo con todas las comodidades. Pero a los que navegamos en un esquife, achicando agua como a quien lleva el diablo para no hundirnos, que nos jodan.
Lo más preocupante de todo es cuando Simón dice, y hay personas que aplauden con las orejas, tatuándose en algunos casos su efigie en un muslo, que tiene miga la cosa. Aplauden diga lo que diga, en un sentido y en el antagónico. Eso sí que es preocupante. Si Simón fuese brújula… madrepariós, no íbamos a ganar para imanes para compensar sus desvíos/desvaríos. Pero no olvidemos que Simón no es más que el mensajero, el que recibe los tomatazos en la cara, o las simpatías de los de la fe inquebrantable, capaces de perdonar una tras otra los desmanes su dios, por temor a que venga el demonio.  

miércoles, 15 de julio de 2020

TOTETE WASH


TOTETE WASH

Leo textualmente; “Hand wash, una aplicación de Samsung para recordarnos que nos lavemos las manos”.
Así que no me extrañaría nada que en breve, estos lumbreras de las APPs implementen la versión con las aplicaciones “Cerete wash” para recordarnos la limpieza de los cuartos traseros. O “Cipote wash” para limpiar el caño, y su variante femenina “Totete wash” para que aquello no huela a lonja de pescado en pleno agosto a las tres de la tarde.
Me pregunto qué suerte de estúpidos marranos hay hoy día, para que tengan que crear una aplicación que recuerde aquello que antaño nos inculcaban apenas empezábamos a dar los primeros pasos. Cómo es posible que haya gente capaz de manejarse con aplicaciones que a veces se me antojan complicadas, que necesite un cacharro que les avise cuándo toca lavarse las manos y durante cuántos segundos.
Y así, con todo.

domingo, 5 de julio de 2020

DE BASURA VA LA COSA.


DE BASURA VA LA COSA.

La cosa empieza así. Alguno de los incívicos que tenemos en la urbanización, dejó junto a los contenedores de basura un equipo de música deteriorado, con sus correspondientes bafles, y dos sillas jardín de plástico. Esto es, pasó de llevar ese material a un punto limpio, o de llamar al teléfono municipal para la recogida de enseres. De nada sirve que en las circulares de la comunidad se ruegue permanentemente, que por favor no dejen enseres junto a los contenedores de basura.
Y ahora llega la segunda derivada. A la mañana siguiente, la de hoy para más señas, apareció un operario conduciendo un pequeño vehículo del servicio de limpieza municipal, de estos diseñados para acceder por calles estrechas. Van equipados en su parte posterior, de una cuba para basuras, en el que se lee un rótulo en el que reza “Hagamos El Puerto sostenible”. Siguiendo la filosofía del eslogan, operario se detuvo junto a los contenedores, y en vez de llevarse en el vehículo el equipo de música y las sillas, tiró lo primero al contenedor de orgánicos, dejando las sillas donde estaban. Y ahí siguen.
Puede ser que la función del operario no sea la de recoger todo lo que los incívicos dejan fuera de los contenedores, porque el vehículo no da para eso. Pero en vez de tirar los residuos al contenedor que no procede, podría dar aviso a su departamento para que vinieran a retirarlo. Si no es así, para qué cojones está ¿Para cobrar dos mil pavos por pasearse con el cochecito y tirar al contenedor lo que le salga de los cojones? Cobran incluso más que muchos de los sanitarios que se han dejado el hígado combatiendo el COVID, que se dice pronto, así que, qué menos que se ganen el sueldo como es debido.
Porque esa es otra, la mafia de la basura, y la mafia que impera en el ayuntamiento. Es archiconocido  que el departamento responsable de la limpieza municipal, coloca a dedo a los amigotes de los amigotes, algo bastante normalizado en este país. En el vecindario tenemos a uno de esos operarios señalados con el índice, uno que forma parte del grupito de incívicos que dan la nota en el puto bar comunitario. Cuando está pasado de copas, además de palmear como una foca, se jacta de cobrar 2200 euros por manejar un camión de la basura, chanchullos aparte, y aún le parece poco. Por eso se dedica a hacer enganches de luz ilegales, abusa del riego tirando agua de la comunidad, y medra con todo lo que se le pone a tiro, incluida la comunidad de vecinos.
Y así funciona este país de mierda, en el que la clase política es fiel reflejo de la sociedad que los pone a gobernar, tanto, que el mismo basurero colocado a dedo y que cobra un sueldazo aunque no sepa o quiera hacer bien su trabajo, puede acabar siendo concejal y posicionarse aún mejor para medrar hasta reventar, o hasta que lo pillen en un descuido. Bendita democracia.

martes, 30 de junio de 2020

PLATERO Y YO, A LA HOGUERA.


PLATERO Y YO, A LA HOGUERA.

Influenciado por la ola de puritanismo new age que asola el planeta, me he reconvertido en rastreador por la causa. Desde ese instante mágico, tras ser tocado por la mano de Buda, estoy ojo avizor. Pendiente de todo aquello que tenga el mínimo sesgo racista, o que pueda resultar ofensivo para los seres de luz, de delicada piel, ya sean humanos o animalitos.
Repasando con ojo crítico la prosa poética de “Platero y yo” he descubierto signos de alarma, suficientes como para destinar a la obra, a la purificación del fuego divino de la muerte. Me he fijado en algunos fragmentos, dos de los cuales pongo como ejemplo a continuación.
Del capítulo VII “El Loco”:
 “Cuando, yendo a las viñas, cruzo las últimas calles, blancas de cal con sol, los chiquillos gitanos, aceitosos y peludos, fuera de los harapos verdes, rojos y amarillos, las tensas barrigas tostadas, corren detrás de nosotros chillando largamente:
-¡El loco! ¡El loco! ¡El loco!”
Este fragmento es claramente ofensivo para los integrantes de dicha etnia, por no hablar de quienes padecen alguna enfermedad psiquiátrica. Denigra a los chiquillos, víctimas del sistema, refiriendo peyorativamente su aspecto físico y su vestimenta de fortuna. Los criminaliza al describirlos como acosadores y agresivos. Lo mismo sucede con el siguiente fragmento, que resulta más infame si cabe.
Del capítulo CX “Los gitanos”:
“¡Los gitanos, Platero! ¡Ya estarán temblando los burros de la Friseta, sintiendo a los gitanos desde los corrales bajos! (Yo estoy tranquilo por Platero, porque para llegar a su cuadra tendrían los gitanos que saltar medio pueblo, y  además, porque Rengel el guarda me quiere y lo quiere a él) Pero por amedrentarlo en broma, le digo, ahuecando y poniendo negra la voz:
-¡Adentro, Platero, adentro! ¡Voy a cerrar la cancela que te van a llevar!
Platero, seguro de que no lo robarán los gitanos, pasa, trotando, la cancela…”

Esto ya es de traca. Este fragmento estigmatiza claramente a la etnia gitana, describiéndola como criminales en potencia, prueba evidente de lo xenófoba y lo cargada de prejuicios que se revela esta obra.
También se pone de manifiesto el maltrato animal, en este caso, el maltrato psicológico al que es sometido el burrito plateado, por eso de meterle  miedo porque llegan los gitanos. Además, refiere la estratificación social entre burritos. Diferencia entre burritos de clase alta como Platero, que tienen corral propio y un guarda que los quiere, y los pobres burritos humildes que malviven en los corrales bajos de la Friseta, a expensas de los malhechores.
Son datos suficientes como para quemar el libro y profanar la tumba de Juan Ramón Jiménez, que aunque se exilió por ser supuestamente republicano, en realidad debió ser un fascista encubierto al servicio de Franco. Deberíamos exigir a la fundación Nobel, que retire con carácter póstumo, el galardón homónimo que se otorgó a este infame escritor y poeta xenófobo.
En cualquier caso, animo a la celebración de una pira purificadora colectiva para la quema de libros de “Platero y yo”, frente al cementerio parroquial de Moguer. Por supuesto, con su correspondiente batucada yoruba, y  profanación simbólica de la imagen del autor a base de lanzamiento de tomates ecológicos y orinadas públicas. Paz hermanas, muerte al opresor.


lunes, 29 de junio de 2020

Las nuevas "kulturas"


Las nuevas "kulturas" se me antojan destructivas y poco productivas. Para empezar, han destrozado la ortografía de la palabra cultura y su semántica.
Las diferentes culturas de la antigüedad también fueron destructivas, pero dejaron un legado productivo abrumador que persiste a día de hoy… de momento.
Las nuevas "kulturas" ponen  empeño en destruir el pasado, pero ninguno, en construir un futuro. Destruir es fácil. Construir, no tanto.
Como esto siga así, estaremos a un paso de una nueva Edad Media, paradójicamente tecnológica. Una nueva religión con dioses digitales. Las nuevas" kulturas", asociadas a las nuevas políticas que manan de los pueblos ignorantes.

miércoles, 10 de junio de 2020

PLATERO Y ÉL.


PLATERO Y ÉL.

Me ha dado por releer “Platero y yo”, obra a la que en mi infancia no debí haber prestado demasiada atención, quizá porque me la pretendieron imponer a base de reglazos sobre las yemas de los dedos. Tuve unos maestros muy cabrones a los que tengo bien poco que agradecer. Se trata de la tercera edición de la editorial Aguilar, de 1957 y la he redescubierto con gusto.
No voy a describir la grandeza de esta obra universal, pues está sobradamente reseñada por eminencias doctas en la materia, y está de más que yo, pobre mortal, se tire unas flores al respecto. Pero sí quería apuntar un par de cosas.
La primera, que al fijarme en la riqueza lingüística que contiene la obra de Juan Ramón Jiménez, he caído en la cuenta de cuánto hemos degradado el lenguaje, reduciéndolo a la mínima expresión. “Platero y yo”  que antaño era considerada obra infantil de lectura obligada, a día de hoy, y tal como está el patio, sería un hueso duro de roer incluso para muchos universitarios.
El vocabulario que manejamos en la actualidad se ha reducido a la mínima expresión. Hemos enterrado en vida cientos de palabras del castellano, y otras muchas las hemos reemplazado por acrónimos, anglicismos y emoticonos. Las construcciones gramaticales que realizamos, son más pobres que los eriales del desierto de Tabernas. Y de aquellos barros, llegan lodos como el de una ministra que se expresa en términos en plan, “…pues tía, creo que al coronavirus, o sea…”, o el titular que he leído hoy en una cadena de televisión, en el que escribieron emérito con h.
La segunda, que en muchas obras escritas en el pasado, descubro que la historia se repite, que sus textos siguen estando vigentes, señal de que la condición humana varía poco o nada con el paso de los siglos. En el caso de la obra del ilustre paisano de Moguer, me remito a un fragmento del capítulo VIII titulado Judas.
“Ahora las campanas dicen, Platero, que el velo del altar mayor se ha roto. No creo que haya quedado escopeta en el pueblo sin disparar a Judas. Hasta aquí llega el olor a pólvora. ¡Otro tiro! ¡Otro!... Sólo que Judas hoy, Platero, es el diputado, o la maestra, o el forense, o el recaudador, o el alcalde, o la comadrona; y cada hombre descarga su escopeta cobarde, hecho niño esta mañana de Sábado Santo, contra el que tiene su odio, en una suposición de vagos y absurdos simulacros primaverales”
Juan Ramón Jiménez.
Bien podría referirse a lo que sucede en estos tiempos. Bien podría referirse a las redes sociales, incluida ésta en la que me dirijo a ustedes, reconozco que con la puta escopeta cargada.

jueves, 28 de mayo de 2020

BUSCANDO EL GOLPE.


BUSCANDO EL GOLPE.

A mí me da, que el que está deseando un golpe de estado es él. El de la cara de roedor. Quizá con la esperanza de dar un contragolpe y poder justificar un modelo de gobierno a la altura de sus expectativas. Ahí anda el tío, metiendo el dedito en el ojo, a ver si provoca el intento de alzamiento. Si después no lo lograra detener, ya saldría por patas para establecer su casoplón frente a Bahía Cochinos.
Decía el roedor, en tiempos de la tuerca, que venían a reventar a la casta desde dentro. Y en ese peligroso juego están, aun siendo casta también. Pero como él mismo ha dicho, sabe que los otros no se atreven, igual que tampoco se atreve él. Entre cobardes anda el pulso de los de las manos lacias.
Pero ¿Y si cuela? ¿Y si saltara la chispa? Lo mismo es un intento desesperado de reconducir el follón que están organizando, y del que no saben cómo salir. Se avecinan malos tiempos. Puede haber revueltas sociales, así que hay que crear imperiosamente un enemigo al que echarle el muerto, para que el populacho pierda la perspectiva y se lance a la caza, en este caso del fascista. Tal como está el patio, fascista puede ser cualquiera que no esté de acuerdo con los desmanes que está cometiendo el gobierno ¿Progresista?
Qué pena que ya no se estilen los duelos a la antigua usanza. Aquellos tiempos en el que el ofendido le atizaba un guantazo al ofensor pidiendo satisfacción a la ofensa. Y después se batían a pistola o espada, civilizadamente, con reglas y padrinos. Pero nada de a primera sangre, duelo a muerte. En vez de tablets para jugar al Candypollas cuando se aburren en el hemiciclo, deberían tener un juego de pistolas, y las balas que hagan falta, por si no andan finos de puntería. Las espadas mejor que no, darían un espectáculo bochornoso. Y que se maten entre ellos a tiros si tienen cojones. Y entre ellas si tienen ovarios, que también las hay muy guerreras.
Si eso fuese así, seguro que abrirían menos la boca para decirse barbaridades que implican la posibilidad del enfrentamiento de una nación contra sí misma, como ya sucedió más una vez. En el fondo es lo que anhelan tipos como cara de roedor, porque siempre estarán tras la barrera, y de un modo u otro saldrán ganando.
La que pierde es la masa boba que los sigue enardecidos, y acaban matándose entre ellos. En el mejor de los casos, los líderes de los vencedores crearán un estado a la altura de sus expectativas y escribirán la historia, y en el peor, los líderes de los perdedores vivirán un dorado exilio en alguna playa tropical, y la historia ya la escribirán a toro pasado. Y el pueblo que apechugue con las consecuencias, que sean ellos los que cierren la puerta. La historia de siempre.

miércoles, 15 de abril de 2020

SI ESPAÑA FUERA UNA REPÚBLICA.


SI ESPAÑA FUERA UNA REPÚBLICA.


Si España fuera una república, la monarquía y la extrema derecha se diluirían en la nada por arte de birlibirloque. Qué diablos, no habría derecha en ninguna de las formas posibles. Todo el país querría ser republicano. Y si no, ya se encargaría la república de que lo fueran. Con mucho amor, por supuesto.
Los partidos de izquierdas en todo su espectro, los anarquistas, los liberales, los independentistas y las organizaciones sindicales obreras y agrarias, se cogerían de la mano y bailarían juntos el kumbaya entre arcoíris y manadas de unicornios. Aprobarían decretos sociales gracias a la capacidad de diálogo y el desprendimiento que les caracteriza, esa capacidad de renunciar a parte de su ideología, y de las cuotas de poder, por el bienestar del pueblo soberano.
Los presidentes de la república y sus ministros, estarían tocados por la mano de Buda. No tendrían la tentación de robar. Dejarían sus casoplones y se irían a vivir a los barrios obreros con la gente de a pie, porque serían preciosos barrios con todas las comodidades. La gente bailaría bajo la lluvia, cual Fred Astaire, sin pillar una pulmonía.
Los perros se atarían con longanizas. Qué coño, los perros comerían longanizas, y los gatos, bogavantes. Los niños y las niñas,  nacerían con un pan debajo de un brazo, y la bandera republicana debajo del otro.
No habría ejércitos, ni policía, pues todo se basaría en el orden natural de las ideologías progresistas chachi piruli de “to er mundo es güeno y güena”, en las que no se contemplan las disputas, las guerras, los robos, los crímenes, ni las luchas de poder.
Habría marisquerías proletarias. En los parques, crecerían fresones, mangos, naranjas ya peladas, y botellines de cerveza, para que ellas puedan llegar solas y borrachas a sus casas, y ellos, palmar de un coma etílico. Y sobre cada banco del parque, un libro de Paulo Coelho, o del tío Marx.
Las industrias y los comercios estarían en manos de las cooperativas. Las jornadas serían de 20 horas semanales, contando con los descansos y las horas para asuntos propios. Los beneficios se repartirían por igual entre los trabajadores, y la jubilación sería a los 55, que tiene premio.
Si España fuera republicana, dejaría en bragas a Disneylandia, con  esa bandera tricolor tan chachi, la panacea de todos los problemas de las Españas y de sus primas catalanas y vascas. Como si una jauría de perros rabiosos se fuera a comportar de otro modo cambiándole el color del collar.
Me remito a lo bien que fue la II República, y a los posteriores 40 años de glorioso fascismo sanguinario. Pobres ilusos, en muchos casos, por indocumentados. Como quienes portan banderas republicanas de la mano de banderas comunistas, que ya hay que estar perdidos, para no saber lo bien que se llevaron entre ellos durante aquella puta guerra. Socialistas moderados, socialistas radicales, comunistas troskistas, comunistas estalinistas, anarquistas, sindicalistas y demás, dándose de puñaladas por la espalda, mientras avanzaban los fascistas. Y en medio, como carne de cañón, el pueblo ignorante, pagando el pato de los unos y de los otros. Qué maravilla de república.
Así que, si alguien se declara republicano, primero que se defina ideológicamente, si es que lo tiene claro y no confunde churras con merinas. Después, que tenga cuidado con quien comparte bandera, no sea que se lleve una sorpresa, pero de las chungas.




miércoles, 8 de abril de 2020

CUENTO BREVE; LA LIMPIADORA.


CUENTO BREVE; LA LIMPIADORA.

Érase una vez, una comunidad de vecinos descuidada, en lo que a las zonas comunes se refería. A demás, bastante tacaña. Tanto, que ni por un momento, contemplaron la necesidad de contratar a alguien para que realizase las labores de mantenimiento necesarias, para que las zonas comunes de la finca estuviesen medio decentes.
Con el paso de los años, la mugre se fue acumulando hasta alcanzar niveles insoportables, tanto para la vista, como para el olfato. Así que, no tuvieron más remedio que convocar una junta extraordinaria para resolver el problema. Decidieron por unanimidad, contratar los servicios de una limpiadora para que realizara un trabajo puntual, de un día de duración. Encontraron a una que cobraba poco, por circunstancias de la dichosa coyuntura de la oferta y la demanda.
La comunidad no esperaba gran cosa de ella. Por el precio  irrisorio que iban a pagarle, se conformaban con que diera un repaso por encima. Pero la limpiadora barata, era cumplidora y se tomó en serio su trabajo. Además, tenía la esperanza de que le hicieran un contrato, si no fijo, más continuado.
Llegado el día, aprovechando que la mayor parte de los vecinos habían salido a la calle, la limpiadora se empleó a fondo con la mugrienta finca, hasta dejarla literalmente como los chorros del oro. Tal fue su empeño, que al llegar los vecinos, los cuales, por circunstancias de este cuento, llegaron todos a la vez, no daban crédito a lo que estaban viendo.
El suelo del hall estaba aún mojado, luciendo el mármol que anteriormente, debido a la mugre, pasaba desapercibido. La limpiadora escurría por última vez la fregona, cuando de pronto, los vecinos, todos a una, empezaron a aplaudir con entusiasmo. Fueron cinco minutos de aplausos que ya hubiera querido para sí el tal Carreras. La limpiadora se sonrojó y se sintió moralmente recompensada, y esperanzada con que sería contratada de nuevo, y en breve. Pero breve fue la gloria.
Finalizados los aplausos, los vecinos entraron en tropel a la finca, cada cual centrándose ya en sus asuntos personales. Cuando desaparecieron, quedaron las sucias pisadas en el suelo recién fregado, pues ni esperaron a que se secara, ni fueron por utilizar el felpudo de la entrada. El último en pasar fue el presidente. Le entregó el dinero acordado, que en nada hacía justicia al trabajo realizado, y le dijo a la limpiadora que quizá para otra ocasión, volverían a contar con ella. Tal vez cuando la mugre se comiera de nuevo las zonas comunes del edificio. Después, el presidente desapareció escaleras arriba, dejando atrás sus mugrientas huellas, huellas de barro, pues venía del campo. Y colorín colorado…
La moraleja os la dejo a vosotros.


sábado, 28 de marzo de 2020

DE PERRITOS Y CUARENTENAS.


DE PERRITOS Y CUARENTENAS.

Me asomo a la ventana regularmente para fotografiar pájaros, para que me dé el sol, o simplemente, porque la tengo delante y al levantar la vista, veo la calle. Es rara la vez que no vea pasar a alguien. Casi siempre llevan uno o varios perros, aunque los he visto de paseo con niños pequeños, pese a la que está cayendo.
Centrándome en los que pasean perros, son vecinos de la urbanización, pero sus casas distan más de 50 metros de la mía. Compruebo en muchos casos, que lo que hacen es dar la vuelta completa a la urbanización. Esto es, que con la excusa de sacar a los perritos, se dan un paseo de mil metros largos, pasándose el confinamiento por el arco del triunfo. Les importan más los perros, o quizá no, que el hecho de que haya en estos momentos, miles de personas sacrificando sus vidas en un intento de frenar esta espantosa pandemia.
Por tanto propongo, que todo el que tenga perro y no lo ponga a cagar en su balcón o en su jardín, sea confinado en un estadio o similar con sus puñeteras mascotas. Dos meses quizá. Ya que consideran que sus perros tienen más derechos que las personas, que los saquen a pasear en un recinto cerrado, y que se contaminen entre ellos. El resto, que lo haga la selección natural, porque esta gentuza insolidaria con su propia especie, no merecería atención médica. Si aman a sus perros por encima de la humanidad, que se sacrifiquen por ellos, pero que no obliguen a los demás a sacrificarse en vano.
Ya sé que todo el que tiene un perro, no tiene que ser un irresponsable, pero, qué leches, hay que pagar justos por pecadores. Por esa misma razón estamos confinados todos. Pero si el grado de confinamiento actual no es suficiente, lo mismo hay que recurrir a otros confinamientos, dentro del confinamiento. Si no están de acuerdo, que se hubieran decantado por los gatos. Los gatos son unos hijoputas, en la mayoría de los casos, no atenderán a las neuras de sus amos, pero al menos no tienen que sacarlos de paseo como si fueran gilipollas.
En cuanto a mí, ni tengo perro, ni tengo gato, ni falta que me hace. Soy como un animal salvaje. No me va eso de tener animales en cautividad, porque no me gustaría que hicieran lo mismo conmigo. Me tocaría los cojones tener que bailar al son que marquen los humanos, y perder mis instintos naturales. Si fuera gato, se iba a cagar la perra, y el dueño de la perra. Si fuera perro, sería un dingo.


viernes, 27 de marzo de 2020

LA HISTORIA SE REPITE.


LA HISTORIA SE REPITE.


Me Estoy acordando del accidente del Yak-42 de mayo del 2003. Un gobierno sin escrúpulos, contrató los servicios de un vuelo chárter, para trasladar a aquellos militares al mismísimo infierno en un todo por la pasta. Después, de manera apresurada y chapucera, devolvieron los cuerpos a sus familias, en forma de macabra macedonia de miembros desmembrados con diferentes ADN.
Ahora estamos en la primavera de 2020. No parece que la forma de hacer las cosas haya cambiado mucho. Sólo ha cambiado el gobierno. En este caso, después de haber desoído las recomendaciones de las autoridades sanitarias sobre los riesgos del COVID-19, dando prioridad a iniciativas de carácter político-propagandístico, cuando se ha liado parda, han actuado tarde y mal, con graves consecuencias para la salud de una nación entera.
Esto es, llegan tarde a las taquillas de las farmacéuticas para adquirir equipos vitales necesarios para resistir el embate del coronavirus, y por no volver con las manos vacías y justificarse de cualquier manera, compran el material al primer reventas que ven en los alrededores, y los estafan.

Moraleja; son el mismo perro con distinto collar, y no hay más ciego que el que no quiere ver. Porque ciegos están quienes justifican a los unos y a los otros, en su cortedad de criterio. Masas bobas adoctrinadas, merecemos la extinción.



miércoles, 18 de marzo de 2020

ESCRIBID UN DIARIO.


ESCRIBID UN DIARIO.


A los buenos días del 4º de los últimos  tiempos del nos vamos al carajo. Bromas aparte, desde mi adolescencia tengo la costumbre de escribir un diario. Os puedo asegurar que resulta muy constructivo, y que ayuda a recordar cosas del pasado, sin que el paso del tiempo las distorsione demasiado. Lo digo por eso de aprender de nuestros errores, y por qué no, de enorgullecernos de nuestros aciertos.
Muchas personas me han dicho que les encantaría hacerlo, pero que no tienen tiempo, una excusa poco consistente. Yo no he dejado de escribirlo y me he pasado muchos años con jornadas de trabajo maratonianas, en las que además, era fundamental hacer un parte laboral riguroso para que las circunstancias no me pillaran con el paso cambiado.
Estos días parece que hay muchas personas, que ante esta situación de reclusión forzada, no saben qué hacer para rellenar el tiempo muerto. Pues creo que sería un buen comienzo para escribir ese diario y describir la rutina por simple que resulte, y sobre todo para expresar y dar salida a lo que nos pasa por la cabeza; los miedos, las esperanzas, los presentimientos, lo que pensamos del gilipollas del 2º D al que le ha dado por tocar la flauta y no sale del do-re-mí. 
Cuando pase el tiempo y leáis esos apuntes, aprenderéis de vuestros errores, relativizaréis la gravedad de ciertas situaciones, os enorgulleceréis de vuestras gestas, y descubriréis faltas de ortografía que os avergonzarán, señal de que ya no las cometéis. Así que os animo a escribir vuestro cuaderno de bitácora particular. Os aseguro que puede ser muy edificante, e incluso divertido.




miércoles, 4 de marzo de 2020

CRÍA CUERVOS…


CRÍA CUERVOS…

Estando el “modesto reformista”, conferenciando en su antigua universidad, le saltaron a los ojos, los cuervos que crió. Vende obreros le dijeron los ingratos. La madre que los parió.
Y es que, como reza el dicho, donde las dan las toman, y al ex escrachista se las han dado todas, en la misma cancha donde las dio él a los demás.
Lo mismo resulta que eran machistas de ultraderecha infiltrados, aunque a fin de cuentas, montan tanto, tanto montan. Los mismos perros con distinto collar.
Pobre “modesto reformista”, lo han venido a llamar la bien pagá… bien pagá, porque tus besos cobré y a mí te supiste dar, por un puñado de parné… bien pagá.

AUTOCOÑOCIMIENTO


AUTOCOÑOCIMIENTO

“Taller de autoCOÑOcimiento” en el Ayuntamiento de Cádiz. “Solo para personas con vulva. Tráete una esterilla, cojín y un espejo”.
No me dan tregua, y no salgo de mi asombro. A poco que me descuido, esta peña me vuelve a sorprender.
La cosa va del auto-reconocimiento del aparato genital femenino. Incluye aspectos como la higiene, la identificación de enfermedades venéreas, y aprender a tocar el arpa a dos manos, para que suene el Allegro brillante Op.19. Aunque me sorprende que a estas alturas las mujeres tengan que asistir a un taller de estas características, habiendo toda la información que hay en todas partes, puedo entender lo del taller, pero no la grosería del título. Porque va a resultar, que además de normalizar que las mujeres puedan llegar borrachas a sus casas, vamos a tener que ser también groseros...y groseras.
A ver, yo suelto las mías, lenguaje portuario que se llama, pero lo hago a nivel coloquial, y depende de dónde y con quien, por eso de la educación que mamé de pequeño y a mucha honra. No se me ocurriría redactar un informe profesional y decir, por ejemplo, que inspeccionada la compuerta nº 4 del pantano del Tranco de Beas, se ha detectado una fuga de cojones, con un Delta P que se va a cagar la perra.
Si como pedagogo, tuviera que dar una charla de cara al público sobre la autoexploración sexual del género masculino, no se me ocurriría ponerle el título de “Taller de Carajointrospección”. Y vámonos que nos vamos, a tocarnos el palo mayor y los cojones en grupo.
Pero está visto que lo de esta peña consiste en dar la nota, pues en el fondo no dan para mucho más. La han dado a nivel institucional con lo de “Sola y borracha, quiero llegar a casa” y ahora a nivel consistorial con esto del “Taller de Autocoñocimiento”. Así que no me extrañaría que la próxima asamblea podemita, en vez de llamarse “Vista Alegre III” acabe llamándose “Coño Alegre III”.

Y es que da la impresión de que para estos, y sobre todo, estas, lo que representa a las mujeres es su aparato excretor/reproductor y no su inteligencia. Qué equivocadas están, y qué poco se valoran a sí mismas, y al resto de las mujeres que no representan en absoluto. Porque eso no es feminismo, eso es una ordinariez.


 

martes, 3 de marzo de 2020

SOLA Y BORRACHA…


SOLA Y BORRACHA…

Y para rizar el rizo, el Ministerio de Igualdad, Despropósitos y Cogorzas, quiere dar repercusión al grito de “sola y borracha, quiero llegar a casa”. Es lo suyo. Que un ministerio fomente el derecho  de las mujeres, a llegar borrachas a casa. Digo yo que también borrachos, en el caso de los hombres. Porque el alcoholismo y la drogadicción, en la sociedad, no es un problema. Pegarle al botellón, al porro y a la coca, es progresista, un acto social aceptado,  un pilar fundamental para crear una sociedad más sana y con futuro.
Además, la borrachera hace calibrar mejor las situaciones de riesgo, y los borrachos controlan mejor sus ansias de violar, se vuelven más dóciles, por los cojones. Porque supongo que no solo beberán ellas, pues se trata de emborracharse en igualdad.
Feminismo es borrachera. Podría ser otro eslogan, al menos tal como lo plantea el ministerio de marras. Hay mujeres partiéndose la cara por alcanzar dignamente, sobrias, y con esfuerzo, los puestos relevantes que merecen, y resulta que el eslogan que las puede representar en un momento dado, según el ministerio de marras, va a ser “Sola y borracha, quiero llegar a casa”.
Es un eslogan pionero, a la altura de las frases de Clara Campoamor, como esa que dice: “Es imposible imaginar a una mujer de los tiempos modernos que, como principio básico de individualidad, no aspire a la libertad”. Quizá le faltó a Clara rematar la frase con, “borracha”, para adecuarla  a estos “tiempos modernos”.
Compadezco a los padres y a las madres que tengan adolescentes, criaturas que no han completado aún, el desarrollo del encéfalo. Porque cuando sus hijas e hijos lleguen con una pea marinera a sus casas, y les echen una reprimenda, puede que respondan desafiantes eso de “Sola (o solo) borracha (o borracho) quiero llegar a casa” Y no me repliques, que lo dice el Ministerio de Igualdad.
Si Clara Campoamor levantara la cabeza…



SÍ ES SÍ, PERO NO SIEMPRE PUEDE SER.


SÍ ES SÍ, PERO NO SIEMPRE PUEDE SER.

La Ministra de Igualdad y Pionerismo Feminista, Irene Montero, asegura que con el proyecto de ley que propone a salto de mata, se acabará con la violencia machista, las violaciones grupales, y los feminicidios. Con los infanticidios y el resto de crímenes quizá no, pero con los de las mujeres en particular, sí. Esto es, los hijos de puta que ataquen a las mujeres, se diluirán en la nada gracias a la implementación de esa ley, pese a ser catalogada de chapuza, incluso por el sector feminista del PSOE.
Según Irene, con este proyecto de ley “pionero” -porque ella y sus cumple amigas son muy pioneras, mucho más que Virginia Woolf, Madame Curie, o el movimiento sufragista del siglo XIX- se acabará con los problemas de seguridad de las mujeres. Así que, queridas amigas, a partir de ahora podéis estar tranquilas. Podréis caminar solas por callejones oscuros, ligeras de ropa o con bragas de cuello vuelto, el atuendo es lo de menos, porque con esa ley de la criptonita feminista de Irene, seréis intocables. No habrá depredador que ose agrediros en cualquiera de las formas posibles, incluso aunque sea con el pensamiento. Si alguien -vuestros padres, amigos, la policía, o cualquier machista de mierda- os recomienda que no lo hagáis, denunciadlos por alarmistas y pertenencia al heteropatriarcado. Irene y su ley omnipotente del sí es sí, os garantizarán la seguridad. Incluso en el caso de los asesinos y violadores reincidentes, que por no estar condenados a cadena perpetua, vuelven a las calles. Esos especímenes, serán reeducados en las  buenas prácticas del feminismo, y acabarán siendo más feministas que nadie.

Por la misma regla de tres, y extendiendo esa “ley pionera” a otros ámbitos, lo mismo se acaba también con los robos y los asesinatos de otra índole, o con la conducción temeraria, o con el maltrato animal. Cualquiera podrá pasearse tranquilamente por un barrio chungo luciendo un Rolex de oro, porque está en su derecho de no ser asaltado, sobre todo si luce un brazalete morado. Incluso quien quiera bañarse con una hemorragia de nariz, en un acuario lleno de tiburones hambrientos, también estaría protegido por las leyes, de un frenesí sangriento de escualos machistas. Tenemos derecho a bañarnos donde queramos, chorreando sangre por la napia, sin que nos coman por los pies. Los mundos de Yupi, o de la venida a la casta de Irene Montero.

Pues sintiéndolo mucho, yo seguiré alertando a mis hijas, a mi amada esposa, a mi santa madre y hermana, y a mis amigas del alma, para que tengan cuidado en los callejones oscuros, porque de esos callejones oscuros tenemos que cuidarnos todos, con independencia del sexo que tengamos. Mi amada esposa siempre me dice que ande con cuidado, según donde me meto, y no veo por qué no puede ser al revés.
Ellas tienen derecho a ir por donde quieran, como quieran y cuando quieran, pero seguirá habiendo hijos de puta al acecho, así que no queda otra que calibrar los riesgos. Y yo también tengo derecho a transitar por un barrio conflictivo con mi teleobjetivo al cuello, pero podrían intentar arrebatármelo y recibir una puñalada si no me dejo, así que no me queda otra que calibrar los riesgos, por mucho que me asista el derecho.
El mundo no es Disneylandia, el mundo es una puta selva y todo bicho viviente tiene que mantenerse alerta. No hay más que ver lo que está pasando con el virus y las mascarillas.  Que nos vendan la moto de que gracias a una ley, propuesta por una ministra bisoña y analfabeta, vamos a poder atar a los perros con longanizas, es una absoluta falta de responsabilidad. De otro modo, a ver por qué la señora ministra tiene escolta. ¿A caso renunciará a ella en el caso de que se apruebe su propuesta de ley? ¿A caso es machismo, recomendarle escolta a la señora ministra, por si las moscas?
Va a ser que el sí es sí, no siempre puede ser por mucho que queramos.  A la escolta de Montero me remito. Recomiendo con carácter general, que no bajemos la guardia. A falta de escolta, mejor un buen adiestramiento en defensa personal, que estas propuestas de ley chapuceras, para que una política del tres al cuarto justifique su ministerio. O lo mismo intenta trascender a toda costa en los anales de la historia, como si fuese la versión blanca de Rosa Parks, pero sentada en el butacón de su casoplón de Galapagar, en vez de en el asiento de un autobús lleno de supremacistas blancos.


lunes, 2 de marzo de 2020

LA RATA ALFA


LA RATA ALFA

Ya sé que no voy a ser original, y que todo sospechoso de ser facha está sacando a colación el asunto, pero me la trae al pairo. Me refiero al último movimiento de cartas de Pablo Iglesias, dejando una más boca arriba.
Se dieron prisa para que subieran por ley el salario mínimo, con la finalidad de que el placebo surtiera su efecto en el momento oportuno, es decir, cuanto antes mejor. Y digo placebo, porque en la práctica, la subida de salarios se queda en agua de borrajas, gracias a las múltiples artimañas que se gastan los pagadores, empezando por los entes públicos, y no supone esfuerzo alguno para el Estado. Así cualquiera.
Calmados los tontos con el efecto placebo, procedieron al siguiente movimiento. Como “todo el mundo va a tener garantizado un sueldo mínimo digno”, ya no es necesario que los diputados y diputadas de Podemos donen lo que exceda de tres salarios mínimos. Si es que los donaban. Por tanto, se acabaron los topes salariales de los cargos podemitas. Total, ya no hay paro, y el que menos en España, va a ganar 950 euros, que dan para vivir de puta madre, sobre todo si se trata de una familia.
No contentos con esa jugada de trileros, también eliminan el límite de mandatos que se autoimpusieron para embelesar a los ingenuos votantes, pues hay que mantener los casoplones, y no es plan que se queden con lo justito para ir al Mercadona de Vallecas.
El caso es, que el señor vicepresidente y su amada esposa, la ministra de Igualdad y Pifias Sobre el Feminismo, han pasado de odiar a la casta, a abrazarse a ella como si no hubiera un mañana. Se abrazan hasta tal punto, que el señor Iglesias no disimula un ápice sus ansias de convertirse en la rata alfa de las cloacas del Estado, cloacas que tantas veces repudió. Así pues, la coleta no era más que una metáfora de la enorme cola de una rata parda de una libra de peso.
Cómo se las gastan los de la superioridad moral del progresismo bocachancla. El único ápice de coherencia lo ha tenido la paisana Teresa Rodríguez, que se ha desvinculado de la corriente de los del casoplón. Qué menos, porque para insultar tanto a la inteligencia de las personas, hay que valer, hay que ser una auténtica rata alfa de las cloacas.

viernes, 21 de febrero de 2020

LA DECONSTRUCCIÓN DE LA TORTILLA.


LA DECONSTRUCCIÓN DE LA TORTILLA.

Me intrigaba el asunto de las deconstrucciones culinarias, tan de moda hoy día, en particular la de la tortilla, y lo primero que he hecho es investigar sobre la etimología de la palabra. Deconstrucción me sonaba a deshacer un proceso, deshacer un concepto, desmontar algo. A groso modo iba encaminado, pero el significado de la palabra es algo más complejo, y por esa razón no lograba encajar el asunto de la tortilla. En mi simplismo conceptual, me parecía físicamente imposible desmontar una tortilla para que volviese a recuperar la forma de huevo. Burro que es uno, y como soy consciente de ello, procuro documentarme para salir de la inopia.
El caso es que la idea de deconstrucción, nada en las aguas de la filosofía y de la teoría literaria. En esos territorios, deconstruir consiste en desmontar un concepto mediante un análisis intelectual. Es algo así como analizar con mala leche una teoría y dejarla en evidencia, exponiendo sus puntos débiles y sus contradicciones. En el ámbito literario, deconstruir un texto tendría como objetivo demostrar sus múltiples lecturas posibles.
Pero seguía yo sin entender lo de la tortilla, hasta que el artículo que he leído, lo sacó a colación. Resulta que los cocineros modernos se han vuelto muy snobs, y han querido darle un aire intelectual a su actividad, jodiendo la marrana. Además de vestir con pijamas de colorines, autodenominarse chef en vez de cocineros, y hacer programas de televisión, han dado un paso más. Han invadido el espacio de la filosofía, con el objeto de convertir la actividad de cocinillas en algo cultural y exclusivo, con el objetivo final de sacar los cuartos a los imbéciles que entran al trapo, por eso de que resulta muy cool. De ahí, a deconstrucción de la tortilla.
En el ámbito culinario, deconstruir consiste en presentar las recetas tradicionales, conservando sus ingredientes originales, pero dándoles un aspecto muy distinto, tanto, que no las conoce ni la madre que las parió.
Un ejemplo de deconstrucción, en este caso creado por un tal Marc Singla, consiste en la “copa de tres texturas” la cual puede confundirse con un postre o un cóctel, pero que  en definitiva, sabe a tortilla de patatas. El pincho de tortilla de patatas en Casa Manolo te sale a 1.50 €. Te quita el hambre y el sentío. La puñetera deconstrucción del restaurante Asotavento, te sale por un ojo de la cara a elegir. Te quedas tuerto, esmayao y con una úlcera en el monedero. Pero de cara a los chachi piruli cool que te cagas, quedas guai que te rilas, o sea.
Dicho de otro modo, en el mundo de los cocinillas de diseño, una deconstrucción es como si en automoción, un mecánico deconstruyera un SEAT 600 D para darle aspecto de un Lancia Delta Evoluzione y cobrártelo como tal, solo que el coche, objeto de la deconstrucción, seguirá sin pasar de 90 km/h y recalentándose como un brasero, cuando sube al Puerto de las Palomas. Así es la tontuna.


jueves, 13 de febrero de 2020

ME QUEDO CON ALSINA, DE AQUÍ A CONSTANTINA.

ME QUEDO CON ALSINA, DE AQUÍ A CONSTANTINA.

Dos estilos, una misma cadena de radio.
Carlos Alsina. Hace buena radio, la de toda la vida. Crítica serena, sutil ironía, pero sin aires de superioridad moral. Da la palabra a diestro y siniestro, sin hacer juicios de valor, al menos en lo personal. Radio de entretenimiento bien elaborada, amena, de humor inteligente. Lo escucho relajado, incluso esbozando una sonrisa. Aunque cuando entra en escena el tal Josemi, empiezo a blasfemar en arameo y tengo que apagar la radio, o cambiar de emisora.Julia Otero. Hace la radio que se estila hoy día, que se aproxima más a la televisión que se hace ahora, la telebasura. Crítica agresiva, toque amarillista, aunque desmarcándose en plan, conste que yo no soy de esas. Haciendo gala de una presunta superioridad moral, marca el territorio. Notable resquemor hacia determinados sectores, en base a la ideología y al sexo de las personas. Como le huela a macho, malo. Lo mismo sucede con sus tertulianos/anas, muy determinados/adas, por su ideología, que tira hacia el feminismo recalcitrante y la izquierda populista. Son fines a la jefa, o dispuestos a rendir pleitesía a la susodicha Otero, para que no se note demasiado su disconformidad ideológica o de opinión con ella. No hay sección que toque en la que no aflore su ideología, ideología que mete con calzador aunque no venga a cuento. La escucho tenso, y acabo apagando la radio o cambiando de emisora, salvo cuando entrevista a alguien que merece la pena, generalmente del ámbito científico.Me quedo con Alsina de aquí a Constantina.

lunes, 3 de febrero de 2020

A VUELTAS CON LA BICICLETA. INSOLIDARIOS.


A VUELTAS CON LA BICICLETA. INSOLIDARIOS.

Pues resulta que salí a pedalear, y qué casualidad, al igual que le pasó al avión de Air Canadá esta misma tarde, me reventó una rueda, algo que por otra parte intuí que pasaría. La diferencia es que el avión disponía de otras nueve ruedas, y yo me quedé con una, la delantera. Fui a cambiar la cámara, pero la cubierta también se rajó, y reemplazar la cámara era para nada.
El reventón se produjo a 8,4 km de casa, en el parque de los Toruños, a unos 500 metros del puente que cruza el Río San Pedro, junto a la venta El Macka. Así que lancé un mayday a Lobita para arrancarla de su sofale y que viniera al rescate, al punto de extracción acordado, porque caminar 8 km con una bicicleta pinchada es un coñazo.
El caso es, que estando en el punto de espera, con las ruedas ya desmontadas, pasaron hasta diez ciclistas por mi lado, y a ninguno le dio por pararse y preguntarme si necesitaba ayuda. Eso sí, todos ellos extraordinariamente equipados, con unas bicis del copón, vestidos de pez payaso y luciendo tatuaje y gafas de diseño. Ni falta hacía que pararan, y poco o nada podrían haber hecho, pero qué menos que mostrar interés por mera cortesía.
En los últimos seis meses, el que suscribe ayudó a tres ciclistas en apuros, pues es lo correcto. Qué menos que intentar echar un capote prestando un bombín, un parche, una cámara o una llave Allen, ofrecer un trago de agua, ofrecerse, aunque sea para nada. Pero corren tiempos en  que todo se reduce al postureo y a la moda, gente que no tiene hábitos adquiridos, que de pronto se meten a ciclistas, a montañeros o a marineros, sin tener noción de lo que es la camaradería, la deportividad y los buenos modales. Gentuza sin oficio, que solo busca su propio beneficio.