Me recordó aquella escena de Los Simpson (temporada 8, capítulo 10: El expediente Springfield) en la que el malvado señor Burns aparecía de noche por el campo, drogado, desorientado y brillando en la oscuridad por la radiación mientras decía aquello de: «Os traigo amor». Entre la multitud asustada que presenciaba la escena tomando a Burns por un extraterrestre, se oyó decir: «Nos trae amor… ¡no lo dejéis escapar! ¡Rompámosle las piernas!».
Escuchar a Óscar Puente hablar de
la «política del amor» ya es de traca; el mismo que días atrás calificó de rata
a un oponente político. Si deshumanizar a una persona calificándola de rata
—como hicieron los nazis con los judíos— es la política del amor, ¡apaga y
vámonos! Con todo, frente a este despliegue de populismo al más puro estilo
kirchnerista, que ante la falta de argumentos apela a las emociones primarias,
habrá quienes caigan como moscas en esos brazos amorosos sin percatarse de que
hay amores que matan o que, cuanto menos, llevan a un país a la quiebra
institucional. A lo mejor es necesario que todo se vaya a la mierda para partir
de cero con la lección aprendida.

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