miércoles, 15 de abril de 2020

SI ESPAÑA FUERA UNA REPÚBLICA.


SI ESPAÑA FUERA UNA REPÚBLICA.


Si España fuera una república, la monarquía y la extrema derecha se diluirían en la nada por arte de birlibirloque. Qué diablos, no habría derecha en ninguna de las formas posibles. Todo el país querría ser republicano. Y si no, ya se encargaría la república de que lo fueran. Con mucho amor, por supuesto.
Los partidos de izquierdas en todo su espectro, los anarquistas, los liberales, los independentistas y las organizaciones sindicales obreras y agrarias, se cogerían de la mano y bailarían juntos el kumbaya entre arcoíris y manadas de unicornios. Aprobarían decretos sociales gracias a la capacidad de diálogo y el desprendimiento que les caracteriza, esa capacidad de renunciar a parte de su ideología, y de las cuotas de poder, por el bienestar del pueblo soberano.
Los presidentes de la república y sus ministros, estarían tocados por la mano de Buda. No tendrían la tentación de robar. Dejarían sus casoplones y se irían a vivir a los barrios obreros con la gente de a pie, porque serían preciosos barrios con todas las comodidades. La gente bailaría bajo la lluvia, cual Fred Astaire, sin pillar una pulmonía.
Los perros se atarían con longanizas. Qué coño, los perros comerían longanizas, y los gatos, bogavantes. Los niños y las niñas,  nacerían con un pan debajo de un brazo, y la bandera republicana debajo del otro.
No habría ejércitos, ni policía, pues todo se basaría en el orden natural de las ideologías progresistas chachi piruli de “to er mundo es güeno y güena”, en las que no se contemplan las disputas, las guerras, los robos, los crímenes, ni las luchas de poder.
Habría marisquerías proletarias. En los parques, crecerían fresones, mangos, naranjas ya peladas, y botellines de cerveza, para que ellas puedan llegar solas y borrachas a sus casas, y ellos, palmar de un coma etílico. Y sobre cada banco del parque, un libro de Paulo Coelho, o del tío Marx.
Las industrias y los comercios estarían en manos de las cooperativas. Las jornadas serían de 20 horas semanales, contando con los descansos y las horas para asuntos propios. Los beneficios se repartirían por igual entre los trabajadores, y la jubilación sería a los 55, que tiene premio.
Si España fuera republicana, dejaría en bragas a Disneylandia, con  esa bandera tricolor tan chachi, la panacea de todos los problemas de las Españas y de sus primas catalanas y vascas. Como si una jauría de perros rabiosos se fuera a comportar de otro modo cambiándole el color del collar.
Me remito a lo bien que fue la II República, y a los posteriores 40 años de glorioso fascismo sanguinario. Pobres ilusos, en muchos casos, por indocumentados. Como quienes portan banderas republicanas de la mano de banderas comunistas, que ya hay que estar perdidos, para no saber lo bien que se llevaron entre ellos durante aquella puta guerra. Socialistas moderados, socialistas radicales, comunistas troskistas, comunistas estalinistas, anarquistas, sindicalistas y demás, dándose de puñaladas por la espalda, mientras avanzaban los fascistas. Y en medio, como carne de cañón, el pueblo ignorante, pagando el pato de los unos y de los otros. Qué maravilla de república.
Así que, si alguien se declara republicano, primero que se defina ideológicamente, si es que lo tiene claro y no confunde churras con merinas. Después, que tenga cuidado con quien comparte bandera, no sea que se lleve una sorpresa, pero de las chungas.




miércoles, 8 de abril de 2020

CUENTO BREVE; LA LIMPIADORA.


CUENTO BREVE; LA LIMPIADORA.

Érase una vez, una comunidad de vecinos descuidada, en lo que a las zonas comunes se refería. A demás, bastante tacaña. Tanto, que ni por un momento, contemplaron la necesidad de contratar a alguien para que realizase las labores de mantenimiento necesarias, para que las zonas comunes de la finca estuviesen medio decentes.
Con el paso de los años, la mugre se fue acumulando hasta alcanzar niveles insoportables, tanto para la vista, como para el olfato. Así que, no tuvieron más remedio que convocar una junta extraordinaria para resolver el problema. Decidieron por unanimidad, contratar los servicios de una limpiadora para que realizara un trabajo puntual, de un día de duración. Encontraron a una que cobraba poco, por circunstancias de la dichosa coyuntura de la oferta y la demanda.
La comunidad no esperaba gran cosa de ella. Por el precio  irrisorio que iban a pagarle, se conformaban con que diera un repaso por encima. Pero la limpiadora barata, era cumplidora y se tomó en serio su trabajo. Además, tenía la esperanza de que le hicieran un contrato, si no fijo, más continuado.
Llegado el día, aprovechando que la mayor parte de los vecinos habían salido a la calle, la limpiadora se empleó a fondo con la mugrienta finca, hasta dejarla literalmente como los chorros del oro. Tal fue su empeño, que al llegar los vecinos, los cuales, por circunstancias de este cuento, llegaron todos a la vez, no daban crédito a lo que estaban viendo.
El suelo del hall estaba aún mojado, luciendo el mármol que anteriormente, debido a la mugre, pasaba desapercibido. La limpiadora escurría por última vez la fregona, cuando de pronto, los vecinos, todos a una, empezaron a aplaudir con entusiasmo. Fueron cinco minutos de aplausos que ya hubiera querido para sí el tal Carreras. La limpiadora se sonrojó y se sintió moralmente recompensada, y esperanzada con que sería contratada de nuevo, y en breve. Pero breve fue la gloria.
Finalizados los aplausos, los vecinos entraron en tropel a la finca, cada cual centrándose ya en sus asuntos personales. Cuando desaparecieron, quedaron las sucias pisadas en el suelo recién fregado, pues ni esperaron a que se secara, ni fueron por utilizar el felpudo de la entrada. El último en pasar fue el presidente. Le entregó el dinero acordado, que en nada hacía justicia al trabajo realizado, y le dijo a la limpiadora que quizá para otra ocasión, volverían a contar con ella. Tal vez cuando la mugre se comiera de nuevo las zonas comunes del edificio. Después, el presidente desapareció escaleras arriba, dejando atrás sus mugrientas huellas, huellas de barro, pues venía del campo. Y colorín colorado…
La moraleja os la dejo a vosotros.


sábado, 28 de marzo de 2020

DE PERRITOS Y CUARENTENAS.


DE PERRITOS Y CUARENTENAS.

Me asomo a la ventana regularmente para fotografiar pájaros, para que me dé el sol, o simplemente, porque la tengo delante y al levantar la vista, veo la calle. Es rara la vez que no vea pasar a alguien. Casi siempre llevan uno o varios perros, aunque los he visto de paseo con niños pequeños, pese a la que está cayendo.
Centrándome en los que pasean perros, son vecinos de la urbanización, pero sus casas distan más de 50 metros de la mía. Compruebo en muchos casos, que lo que hacen es dar la vuelta completa a la urbanización. Esto es, que con la excusa de sacar a los perritos, se dan un paseo de mil metros largos, pasándose el confinamiento por el arco del triunfo. Les importan más los perros, o quizá no, que el hecho de que haya en estos momentos, miles de personas sacrificando sus vidas en un intento de frenar esta espantosa pandemia.
Por tanto propongo, que todo el que tenga perro y no lo ponga a cagar en su balcón o en su jardín, sea confinado en un estadio o similar con sus puñeteras mascotas. Dos meses quizá. Ya que consideran que sus perros tienen más derechos que las personas, que los saquen a pasear en un recinto cerrado, y que se contaminen entre ellos. El resto, que lo haga la selección natural, porque esta gentuza insolidaria con su propia especie, no merecería atención médica. Si aman a sus perros por encima de la humanidad, que se sacrifiquen por ellos, pero que no obliguen a los demás a sacrificarse en vano.
Ya sé que todo el que tiene un perro, no tiene que ser un irresponsable, pero, qué leches, hay que pagar justos por pecadores. Por esa misma razón estamos confinados todos. Pero si el grado de confinamiento actual no es suficiente, lo mismo hay que recurrir a otros confinamientos, dentro del confinamiento. Si no están de acuerdo, que se hubieran decantado por los gatos. Los gatos son unos hijoputas, en la mayoría de los casos, no atenderán a las neuras de sus amos, pero al menos no tienen que sacarlos de paseo como si fueran gilipollas.
En cuanto a mí, ni tengo perro, ni tengo gato, ni falta que me hace. Soy como un animal salvaje. No me va eso de tener animales en cautividad, porque no me gustaría que hicieran lo mismo conmigo. Me tocaría los cojones tener que bailar al son que marquen los humanos, y perder mis instintos naturales. Si fuera gato, se iba a cagar la perra, y el dueño de la perra. Si fuera perro, sería un dingo.


viernes, 27 de marzo de 2020

LA HISTORIA SE REPITE.


LA HISTORIA SE REPITE.


Me Estoy acordando del accidente del Yak-42 de mayo del 2003. Un gobierno sin escrúpulos, contrató los servicios de un vuelo chárter, para trasladar a aquellos militares al mismísimo infierno en un todo por la pasta. Después, de manera apresurada y chapucera, devolvieron los cuerpos a sus familias, en forma de macabra macedonia de miembros desmembrados con diferentes ADN.
Ahora estamos en la primavera de 2020. No parece que la forma de hacer las cosas haya cambiado mucho. Sólo ha cambiado el gobierno. En este caso, después de haber desoído las recomendaciones de las autoridades sanitarias sobre los riesgos del COVID-19, dando prioridad a iniciativas de carácter político-propagandístico, cuando se ha liado parda, han actuado tarde y mal, con graves consecuencias para la salud de una nación entera.
Esto es, llegan tarde a las taquillas de las farmacéuticas para adquirir equipos vitales necesarios para resistir el embate del coronavirus, y por no volver con las manos vacías y justificarse de cualquier manera, compran el material al primer reventas que ven en los alrededores, y los estafan.

Moraleja; son el mismo perro con distinto collar, y no hay más ciego que el que no quiere ver. Porque ciegos están quienes justifican a los unos y a los otros, en su cortedad de criterio. Masas bobas adoctrinadas, merecemos la extinción.



miércoles, 18 de marzo de 2020

ESCRIBID UN DIARIO.


ESCRIBID UN DIARIO.


A los buenos días del 4º de los últimos  tiempos del nos vamos al carajo. Bromas aparte, desde mi adolescencia tengo la costumbre de escribir un diario. Os puedo asegurar que resulta muy constructivo, y que ayuda a recordar cosas del pasado, sin que el paso del tiempo las distorsione demasiado. Lo digo por eso de aprender de nuestros errores, y por qué no, de enorgullecernos de nuestros aciertos.
Muchas personas me han dicho que les encantaría hacerlo, pero que no tienen tiempo, una excusa poco consistente. Yo no he dejado de escribirlo y me he pasado muchos años con jornadas de trabajo maratonianas, en las que además, era fundamental hacer un parte laboral riguroso para que las circunstancias no me pillaran con el paso cambiado.
Estos días parece que hay muchas personas, que ante esta situación de reclusión forzada, no saben qué hacer para rellenar el tiempo muerto. Pues creo que sería un buen comienzo para escribir ese diario y describir la rutina por simple que resulte, y sobre todo para expresar y dar salida a lo que nos pasa por la cabeza; los miedos, las esperanzas, los presentimientos, lo que pensamos del gilipollas del 2º D al que le ha dado por tocar la flauta y no sale del do-re-mí. 
Cuando pase el tiempo y leáis esos apuntes, aprenderéis de vuestros errores, relativizaréis la gravedad de ciertas situaciones, os enorgulleceréis de vuestras gestas, y descubriréis faltas de ortografía que os avergonzarán, señal de que ya no las cometéis. Así que os animo a escribir vuestro cuaderno de bitácora particular. Os aseguro que puede ser muy edificante, e incluso divertido.




miércoles, 4 de marzo de 2020

CRÍA CUERVOS…


CRÍA CUERVOS…

Estando el “modesto reformista”, conferenciando en su antigua universidad, le saltaron a los ojos, los cuervos que crió. Vende obreros le dijeron los ingratos. La madre que los parió.
Y es que, como reza el dicho, donde las dan las toman, y al ex escrachista se las han dado todas, en la misma cancha donde las dio él a los demás.
Lo mismo resulta que eran machistas de ultraderecha infiltrados, aunque a fin de cuentas, montan tanto, tanto montan. Los mismos perros con distinto collar.
Pobre “modesto reformista”, lo han venido a llamar la bien pagá… bien pagá, porque tus besos cobré y a mí te supiste dar, por un puñado de parné… bien pagá.

AUTOCOÑOCIMIENTO


AUTOCOÑOCIMIENTO

“Taller de autoCOÑOcimiento” en el Ayuntamiento de Cádiz. “Solo para personas con vulva. Tráete una esterilla, cojín y un espejo”.
No me dan tregua, y no salgo de mi asombro. A poco que me descuido, esta peña me vuelve a sorprender.
La cosa va del auto-reconocimiento del aparato genital femenino. Incluye aspectos como la higiene, la identificación de enfermedades venéreas, y aprender a tocar el arpa a dos manos, para que suene el Allegro brillante Op.19. Aunque me sorprende que a estas alturas las mujeres tengan que asistir a un taller de estas características, habiendo toda la información que hay en todas partes, puedo entender lo del taller, pero no la grosería del título. Porque va a resultar, que además de normalizar que las mujeres puedan llegar borrachas a sus casas, vamos a tener que ser también groseros...y groseras.
A ver, yo suelto las mías, lenguaje portuario que se llama, pero lo hago a nivel coloquial, y depende de dónde y con quien, por eso de la educación que mamé de pequeño y a mucha honra. No se me ocurriría redactar un informe profesional y decir, por ejemplo, que inspeccionada la compuerta nº 4 del pantano del Tranco de Beas, se ha detectado una fuga de cojones, con un Delta P que se va a cagar la perra.
Si como pedagogo, tuviera que dar una charla de cara al público sobre la autoexploración sexual del género masculino, no se me ocurriría ponerle el título de “Taller de Carajointrospección”. Y vámonos que nos vamos, a tocarnos el palo mayor y los cojones en grupo.
Pero está visto que lo de esta peña consiste en dar la nota, pues en el fondo no dan para mucho más. La han dado a nivel institucional con lo de “Sola y borracha, quiero llegar a casa” y ahora a nivel consistorial con esto del “Taller de Autocoñocimiento”. Así que no me extrañaría que la próxima asamblea podemita, en vez de llamarse “Vista Alegre III” acabe llamándose “Coño Alegre III”.

Y es que da la impresión de que para estos, y sobre todo, estas, lo que representa a las mujeres es su aparato excretor/reproductor y no su inteligencia. Qué equivocadas están, y qué poco se valoran a sí mismas, y al resto de las mujeres que no representan en absoluto. Porque eso no es feminismo, eso es una ordinariez.


 

martes, 3 de marzo de 2020

SOLA Y BORRACHA…


SOLA Y BORRACHA…

Y para rizar el rizo, el Ministerio de Igualdad, Despropósitos y Cogorzas, quiere dar repercusión al grito de “sola y borracha, quiero llegar a casa”. Es lo suyo. Que un ministerio fomente el derecho  de las mujeres, a llegar borrachas a casa. Digo yo que también borrachos, en el caso de los hombres. Porque el alcoholismo y la drogadicción, en la sociedad, no es un problema. Pegarle al botellón, al porro y a la coca, es progresista, un acto social aceptado,  un pilar fundamental para crear una sociedad más sana y con futuro.
Además, la borrachera hace calibrar mejor las situaciones de riesgo, y los borrachos controlan mejor sus ansias de violar, se vuelven más dóciles, por los cojones. Porque supongo que no solo beberán ellas, pues se trata de emborracharse en igualdad.
Feminismo es borrachera. Podría ser otro eslogan, al menos tal como lo plantea el ministerio de marras. Hay mujeres partiéndose la cara por alcanzar dignamente, sobrias, y con esfuerzo, los puestos relevantes que merecen, y resulta que el eslogan que las puede representar en un momento dado, según el ministerio de marras, va a ser “Sola y borracha, quiero llegar a casa”.
Es un eslogan pionero, a la altura de las frases de Clara Campoamor, como esa que dice: “Es imposible imaginar a una mujer de los tiempos modernos que, como principio básico de individualidad, no aspire a la libertad”. Quizá le faltó a Clara rematar la frase con, “borracha”, para adecuarla  a estos “tiempos modernos”.
Compadezco a los padres y a las madres que tengan adolescentes, criaturas que no han completado aún, el desarrollo del encéfalo. Porque cuando sus hijas e hijos lleguen con una pea marinera a sus casas, y les echen una reprimenda, puede que respondan desafiantes eso de “Sola (o solo) borracha (o borracho) quiero llegar a casa” Y no me repliques, que lo dice el Ministerio de Igualdad.
Si Clara Campoamor levantara la cabeza…



SÍ ES SÍ, PERO NO SIEMPRE PUEDE SER.


SÍ ES SÍ, PERO NO SIEMPRE PUEDE SER.

La Ministra de Igualdad y Pionerismo Feminista, Irene Montero, asegura que con el proyecto de ley que propone a salto de mata, se acabará con la violencia machista, las violaciones grupales, y los feminicidios. Con los infanticidios y el resto de crímenes quizá no, pero con los de las mujeres en particular, sí. Esto es, los hijos de puta que ataquen a las mujeres, se diluirán en la nada gracias a la implementación de esa ley, pese a ser catalogada de chapuza, incluso por el sector feminista del PSOE.
Según Irene, con este proyecto de ley “pionero” -porque ella y sus cumple amigas son muy pioneras, mucho más que Virginia Woolf, Madame Curie, o el movimiento sufragista del siglo XIX- se acabará con los problemas de seguridad de las mujeres. Así que, queridas amigas, a partir de ahora podéis estar tranquilas. Podréis caminar solas por callejones oscuros, ligeras de ropa o con bragas de cuello vuelto, el atuendo es lo de menos, porque con esa ley de la criptonita feminista de Irene, seréis intocables. No habrá depredador que ose agrediros en cualquiera de las formas posibles, incluso aunque sea con el pensamiento. Si alguien -vuestros padres, amigos, la policía, o cualquier machista de mierda- os recomienda que no lo hagáis, denunciadlos por alarmistas y pertenencia al heteropatriarcado. Irene y su ley omnipotente del sí es sí, os garantizarán la seguridad. Incluso en el caso de los asesinos y violadores reincidentes, que por no estar condenados a cadena perpetua, vuelven a las calles. Esos especímenes, serán reeducados en las  buenas prácticas del feminismo, y acabarán siendo más feministas que nadie.

Por la misma regla de tres, y extendiendo esa “ley pionera” a otros ámbitos, lo mismo se acaba también con los robos y los asesinatos de otra índole, o con la conducción temeraria, o con el maltrato animal. Cualquiera podrá pasearse tranquilamente por un barrio chungo luciendo un Rolex de oro, porque está en su derecho de no ser asaltado, sobre todo si luce un brazalete morado. Incluso quien quiera bañarse con una hemorragia de nariz, en un acuario lleno de tiburones hambrientos, también estaría protegido por las leyes, de un frenesí sangriento de escualos machistas. Tenemos derecho a bañarnos donde queramos, chorreando sangre por la napia, sin que nos coman por los pies. Los mundos de Yupi, o de la venida a la casta de Irene Montero.

Pues sintiéndolo mucho, yo seguiré alertando a mis hijas, a mi amada esposa, a mi santa madre y hermana, y a mis amigas del alma, para que tengan cuidado en los callejones oscuros, porque de esos callejones oscuros tenemos que cuidarnos todos, con independencia del sexo que tengamos. Mi amada esposa siempre me dice que ande con cuidado, según donde me meto, y no veo por qué no puede ser al revés.
Ellas tienen derecho a ir por donde quieran, como quieran y cuando quieran, pero seguirá habiendo hijos de puta al acecho, así que no queda otra que calibrar los riesgos. Y yo también tengo derecho a transitar por un barrio conflictivo con mi teleobjetivo al cuello, pero podrían intentar arrebatármelo y recibir una puñalada si no me dejo, así que no me queda otra que calibrar los riesgos, por mucho que me asista el derecho.
El mundo no es Disneylandia, el mundo es una puta selva y todo bicho viviente tiene que mantenerse alerta. No hay más que ver lo que está pasando con el virus y las mascarillas.  Que nos vendan la moto de que gracias a una ley, propuesta por una ministra bisoña y analfabeta, vamos a poder atar a los perros con longanizas, es una absoluta falta de responsabilidad. De otro modo, a ver por qué la señora ministra tiene escolta. ¿A caso renunciará a ella en el caso de que se apruebe su propuesta de ley? ¿A caso es machismo, recomendarle escolta a la señora ministra, por si las moscas?
Va a ser que el sí es sí, no siempre puede ser por mucho que queramos.  A la escolta de Montero me remito. Recomiendo con carácter general, que no bajemos la guardia. A falta de escolta, mejor un buen adiestramiento en defensa personal, que estas propuestas de ley chapuceras, para que una política del tres al cuarto justifique su ministerio. O lo mismo intenta trascender a toda costa en los anales de la historia, como si fuese la versión blanca de Rosa Parks, pero sentada en el butacón de su casoplón de Galapagar, en vez de en el asiento de un autobús lleno de supremacistas blancos.


lunes, 2 de marzo de 2020

LA RATA ALFA


LA RATA ALFA

Ya sé que no voy a ser original, y que todo sospechoso de ser facha está sacando a colación el asunto, pero me la trae al pairo. Me refiero al último movimiento de cartas de Pablo Iglesias, dejando una más boca arriba.
Se dieron prisa para que subieran por ley el salario mínimo, con la finalidad de que el placebo surtiera su efecto en el momento oportuno, es decir, cuanto antes mejor. Y digo placebo, porque en la práctica, la subida de salarios se queda en agua de borrajas, gracias a las múltiples artimañas que se gastan los pagadores, empezando por los entes públicos, y no supone esfuerzo alguno para el Estado. Así cualquiera.
Calmados los tontos con el efecto placebo, procedieron al siguiente movimiento. Como “todo el mundo va a tener garantizado un sueldo mínimo digno”, ya no es necesario que los diputados y diputadas de Podemos donen lo que exceda de tres salarios mínimos. Si es que los donaban. Por tanto, se acabaron los topes salariales de los cargos podemitas. Total, ya no hay paro, y el que menos en España, va a ganar 950 euros, que dan para vivir de puta madre, sobre todo si se trata de una familia.
No contentos con esa jugada de trileros, también eliminan el límite de mandatos que se autoimpusieron para embelesar a los ingenuos votantes, pues hay que mantener los casoplones, y no es plan que se queden con lo justito para ir al Mercadona de Vallecas.
El caso es, que el señor vicepresidente y su amada esposa, la ministra de Igualdad y Pifias Sobre el Feminismo, han pasado de odiar a la casta, a abrazarse a ella como si no hubiera un mañana. Se abrazan hasta tal punto, que el señor Iglesias no disimula un ápice sus ansias de convertirse en la rata alfa de las cloacas del Estado, cloacas que tantas veces repudió. Así pues, la coleta no era más que una metáfora de la enorme cola de una rata parda de una libra de peso.
Cómo se las gastan los de la superioridad moral del progresismo bocachancla. El único ápice de coherencia lo ha tenido la paisana Teresa Rodríguez, que se ha desvinculado de la corriente de los del casoplón. Qué menos, porque para insultar tanto a la inteligencia de las personas, hay que valer, hay que ser una auténtica rata alfa de las cloacas.

viernes, 21 de febrero de 2020

LA DECONSTRUCCIÓN DE LA TORTILLA.


LA DECONSTRUCCIÓN DE LA TORTILLA.

Me intrigaba el asunto de las deconstrucciones culinarias, tan de moda hoy día, en particular la de la tortilla, y lo primero que he hecho es investigar sobre la etimología de la palabra. Deconstrucción me sonaba a deshacer un proceso, deshacer un concepto, desmontar algo. A groso modo iba encaminado, pero el significado de la palabra es algo más complejo, y por esa razón no lograba encajar el asunto de la tortilla. En mi simplismo conceptual, me parecía físicamente imposible desmontar una tortilla para que volviese a recuperar la forma de huevo. Burro que es uno, y como soy consciente de ello, procuro documentarme para salir de la inopia.
El caso es que la idea de deconstrucción, nada en las aguas de la filosofía y de la teoría literaria. En esos territorios, deconstruir consiste en desmontar un concepto mediante un análisis intelectual. Es algo así como analizar con mala leche una teoría y dejarla en evidencia, exponiendo sus puntos débiles y sus contradicciones. En el ámbito literario, deconstruir un texto tendría como objetivo demostrar sus múltiples lecturas posibles.
Pero seguía yo sin entender lo de la tortilla, hasta que el artículo que he leído, lo sacó a colación. Resulta que los cocineros modernos se han vuelto muy snobs, y han querido darle un aire intelectual a su actividad, jodiendo la marrana. Además de vestir con pijamas de colorines, autodenominarse chef en vez de cocineros, y hacer programas de televisión, han dado un paso más. Han invadido el espacio de la filosofía, con el objeto de convertir la actividad de cocinillas en algo cultural y exclusivo, con el objetivo final de sacar los cuartos a los imbéciles que entran al trapo, por eso de que resulta muy cool. De ahí, a deconstrucción de la tortilla.
En el ámbito culinario, deconstruir consiste en presentar las recetas tradicionales, conservando sus ingredientes originales, pero dándoles un aspecto muy distinto, tanto, que no las conoce ni la madre que las parió.
Un ejemplo de deconstrucción, en este caso creado por un tal Marc Singla, consiste en la “copa de tres texturas” la cual puede confundirse con un postre o un cóctel, pero que  en definitiva, sabe a tortilla de patatas. El pincho de tortilla de patatas en Casa Manolo te sale a 1.50 €. Te quita el hambre y el sentío. La puñetera deconstrucción del restaurante Asotavento, te sale por un ojo de la cara a elegir. Te quedas tuerto, esmayao y con una úlcera en el monedero. Pero de cara a los chachi piruli cool que te cagas, quedas guai que te rilas, o sea.
Dicho de otro modo, en el mundo de los cocinillas de diseño, una deconstrucción es como si en automoción, un mecánico deconstruyera un SEAT 600 D para darle aspecto de un Lancia Delta Evoluzione y cobrártelo como tal, solo que el coche, objeto de la deconstrucción, seguirá sin pasar de 90 km/h y recalentándose como un brasero, cuando sube al Puerto de las Palomas. Así es la tontuna.


jueves, 13 de febrero de 2020

ME QUEDO CON ALSINA, DE AQUÍ A CONSTANTINA.

ME QUEDO CON ALSINA, DE AQUÍ A CONSTANTINA.

Dos estilos, una misma cadena de radio.
Carlos Alsina. Hace buena radio, la de toda la vida. Crítica serena, sutil ironía, pero sin aires de superioridad moral. Da la palabra a diestro y siniestro, sin hacer juicios de valor, al menos en lo personal. Radio de entretenimiento bien elaborada, amena, de humor inteligente. Lo escucho relajado, incluso esbozando una sonrisa. Aunque cuando entra en escena el tal Josemi, empiezo a blasfemar en arameo y tengo que apagar la radio, o cambiar de emisora.Julia Otero. Hace la radio que se estila hoy día, que se aproxima más a la televisión que se hace ahora, la telebasura. Crítica agresiva, toque amarillista, aunque desmarcándose en plan, conste que yo no soy de esas. Haciendo gala de una presunta superioridad moral, marca el territorio. Notable resquemor hacia determinados sectores, en base a la ideología y al sexo de las personas. Como le huela a macho, malo. Lo mismo sucede con sus tertulianos/anas, muy determinados/adas, por su ideología, que tira hacia el feminismo recalcitrante y la izquierda populista. Son fines a la jefa, o dispuestos a rendir pleitesía a la susodicha Otero, para que no se note demasiado su disconformidad ideológica o de opinión con ella. No hay sección que toque en la que no aflore su ideología, ideología que mete con calzador aunque no venga a cuento. La escucho tenso, y acabo apagando la radio o cambiando de emisora, salvo cuando entrevista a alguien que merece la pena, generalmente del ámbito científico.Me quedo con Alsina de aquí a Constantina.

lunes, 3 de febrero de 2020

A VUELTAS CON LA BICICLETA. INSOLIDARIOS.


A VUELTAS CON LA BICICLETA. INSOLIDARIOS.

Pues resulta que salí a pedalear, y qué casualidad, al igual que le pasó al avión de Air Canadá esta misma tarde, me reventó una rueda, algo que por otra parte intuí que pasaría. La diferencia es que el avión disponía de otras nueve ruedas, y yo me quedé con una, la delantera. Fui a cambiar la cámara, pero la cubierta también se rajó, y reemplazar la cámara era para nada.
El reventón se produjo a 8,4 km de casa, en el parque de los Toruños, a unos 500 metros del puente que cruza el Río San Pedro, junto a la venta El Macka. Así que lancé un mayday a Lobita para arrancarla de su sofale y que viniera al rescate, al punto de extracción acordado, porque caminar 8 km con una bicicleta pinchada es un coñazo.
El caso es, que estando en el punto de espera, con las ruedas ya desmontadas, pasaron hasta diez ciclistas por mi lado, y a ninguno le dio por pararse y preguntarme si necesitaba ayuda. Eso sí, todos ellos extraordinariamente equipados, con unas bicis del copón, vestidos de pez payaso y luciendo tatuaje y gafas de diseño. Ni falta hacía que pararan, y poco o nada podrían haber hecho, pero qué menos que mostrar interés por mera cortesía.
En los últimos seis meses, el que suscribe ayudó a tres ciclistas en apuros, pues es lo correcto. Qué menos que intentar echar un capote prestando un bombín, un parche, una cámara o una llave Allen, ofrecer un trago de agua, ofrecerse, aunque sea para nada. Pero corren tiempos en  que todo se reduce al postureo y a la moda, gente que no tiene hábitos adquiridos, que de pronto se meten a ciclistas, a montañeros o a marineros, sin tener noción de lo que es la camaradería, la deportividad y los buenos modales. Gentuza sin oficio, que solo busca su propio beneficio.


LOS ENTRENADORES CORONAVÍRICOS.


LOS ENTRENADORES CORONAVÍRICOS.

¿De verdad es necesario que los medios de comunicación relaten el periplo del viaje Wuhan-Madrid como si fuera la reentrada en la tierra del Apolo XII? Me refiero a los entrenadores españoles que describen a los medios hasta lo que comen.
Esto es; “Llevamos tres o cuatro días <>. No estamos seguros del día que es hoy (los móviles con los que retransmiten, al parecer no tienen calendario). Hemos comido un tentempié de chacina española antes de salir, y Paco acaba de entrar en el servicio. ¡Paco! ¡Date prisa, que no puedo más! No se alarmen, no es el coronavirus, es un apretón ordinario. Acabamos de entrar en el bus, veremos si pasamos el siguiente control. Ya estamos en la puerta del avión. Ya estamos en el avión, asiento 23B. Acabo de salir del servicio del avión; otro apretón. Son los nervios. Hemos aterrizado en Torrejón, no sentimos las piernas. Nos escoltan con luces y sirenas para no generar alarma. Estamos aislados en el hospital  militar de Madrid. Van a ser muy duros estos 14 días sin sondas metidas por el culo, sin catéteres, sin suturas, sin postoperatorios, sin la dieta de mierda reglamentaria tras una operación… Pero se hace lo que se puede. Hemos visto el derbi comiendo jamón 5 jotas, queso payoyo y unas botellitas  de Alberte Riveiro para celebrarlo. Todo un sacrificio. Paco de nuevo copando el servicio, y yo con otro apretón, pero no se alarmen, soy de tripa suelta”
Pues no sé hasta qué punto debería interesarnos el periplo de esta gente, más a allá de que están bien, y han podido regresar al país sin síntomas de alarma, de lo cual me alegro enormemente. Quizá los medios deberían explicarnos mejor cómo los chinos han conseguido construir un hospital en 10 días para poder atender a 1000 personas, y en cambio en España tenemos listas de espera de más de seis meses para personas con dolencias graves.
Puestos a contar historias interesantes, podrían relatarnos el día a día de los pescadores que faenan en Terranova, esos que desayunan con olas de 15 metros y se tiran seis meses en alta mar, sin ver a sus familias.
Esto es; “Latitud 53º55´ N, longitud 49º58´ W. Nortazo del copón, olas de 20 metros, 15 grados bajo cero. No alcanzo a atrapar la taza de café, que se pasea de un extremo a otro de la mesa, como poseída por el diablo. Paco está en el tigre echando la pota. Es el nuevo. Lleva una semana largando por esa boquita. En los seis meses siguientes, se habrá adaptado por la cuenta que le trae. Ayer evacuaron a Quilala en helicóptero, una odisea con este maretón. Un palé mal estibado, cargado de fletán, le atrapó una pierna, y pinta mal. Quilala es filipino. Lleva un año sin ver a su familia por fuerza mayor. Como le amputen la pierna, amputarán también la subsistencia de su familia. Puta vida.”   

miércoles, 29 de enero de 2020

TONTOS DEL PEDAL.


TONTOS DEL PEDAL.

Madrugué para acercarme a la Laguna de Medina con la idea de fotografiar pájaros. Cuando llegué al observatorio habilitado en la zona sur del humedal, había un chaval de unos veinte y pocos, con una cara de erasmus que no podía con ella. Tenía montada una pequeña tienda de campaña dentro de la casamata, y tomaba notas en una libreta, supongo que de las observaciones de aves que estaba haciendo, a juzgar por la tienda, desde el día anterior.
El probable estudiante de biología me saludó tímidamente en inglés. Yo le correspondí en el mismo idioma, casi susurrando, como si estuviéramos en misa. A partir de ahí, nos dedicamos a lo nuestro en completo silencio, él haciendo anotaciones, y yo disparando fotos en modo tiro a tiro, para no formar demasiada escandalera.
Lo único que se escuchaba en la zona eran los sonidos que emitía la impresionante variedad avícola que albergaba la laguna; flamencos rosados y comunes, fochas, patos de cabeza roja, patos de otra variedad, cigüeñuelas, avefrías… Un espectáculo. Disfrutábamos de aquello en completo silencio, absortos, cada cual a lo suyo y a su modo. Hasta que por el oeste, un grupo de ánades que nadaba plácidamente, pegó un voletío en modo estampida. Algo les asustó.
Al poco, supimos cuál fue la causa de la estampida. Un frenazo de bicicleta, un derrape en la grava, unas voces, unos pasos ruidosos por la pasarela de madera, cloc, cloc, cloc… Dos tontos del pedal, vestidos de pez payaso, irrumpieron en el puesto de observación, pisando fuerte con sus zapatos de ciclista, de esos con enganches automáticos, cloc, cloc, cloc…
Buenos días dijo el primero, como si se dirigiera a la audiencia de un concierto de Estopa. Con el vozarrón, y delatando su posición con el maillot de colores chillones, generó otra estampida de las aves que estaban en las inmediaciones del observatorio. Buenos días le respondí en voz deliberadamente baja, mirándolo de arriba abajo para que se diese cuenta de que estaba jodiendo la marrana. El tipo tenía una prominente panza que amenazaba con reventar la malla. Daba una imagen grotesca, la antítesis de un deportista, una auténtica caricatura.
El segundo era más delgado, pero tenía pinta de beberse incluso gasolina del coche… otro “referente” de deportista. Éste reparó en la estampida que provocaron y en la consiguiente putada que nos hicieron con su irrupción, y sin modular la voz, le dijo al colega; “Pisha, hemo espantao a lo pájaro, hay que ve cohone...” Y los pocos pájaros que quedaban en los alrededores, se fueron también.
No pude resistirme, os lo juro por mis muertos. Aunque esbozando una sonrisa, tirando a cínica, eso sí, les dije que a algunos ciclistas habría que cortarles los huevos. El panzón se echó a reír y apuntilló, “cortarle lo huevo por la cabesa”. Por lo menos, respondí.
El erasmus no entendía nada, salvo que tenía que dar por concluidas sus observaciones. Lo miré condescendiente como diciéndole, this is Spain, phisa, aunque no sé si lo captó. Los tontos del pedal se fueron enseguida, cloc, cloc, cloc. Total, lo que había que ver lo habían espantado. El chaval desmontó la tienda, recogió sus tiestos, los acopló a su bicicleta, y tras despedirse de mí con un educado “good day” se marchó resignado.
Opté por quedarme un rato más, aunque fuera por disfrutar del silencio. Me pregunté si no había campo suficiente, o carriles de sobra, como para que los tontos del pedal pudieran circular sin incordiar a los demás. Se han propagado como la peste. Son peores que el coronavirus de los cojones. Están en las carreteras, en los carriles, en las aceras, campo a través, e incluso en los puestos de observación de los humedales… ya no tenemos dónde escondernos de ellos. Eso sí, que les respeten el metro y medio, pobrecitos.
Finalmente, reestablecida la calma, se acercaron unas cigüeñuelas, algunos flamencos, y una preciosa avefría europea, de los que pude dar buena cuenta con la cámara. La foto que adjunto, es la cara de cabrón que se me quedó tras la irrupción de los tontos del pedal. La madre que los parió.



lunes, 27 de enero de 2020


HOLOCAUSTOS EN PLURAL.

Un 40% de la juventud alemana desconoce qué fue aquello del holocausto. En los Estados Unidos, el porcentaje alcanza el 60%. En España, me temo lo peor, pues en las entrevistas a pie de micrófono, había jóvenes que desconocían el significado del término holocausto. Incluso hay hijos de puta rapados al cero y con botas Dr. Martens, que lo niegan.  Mientras más lo desconozcan, y más selfies frívolos se hagan en las vías de Auschwitz, más cerca estarán de experimentar algo parecido.

Por cierto, para cuando rememorar los crímenes cometidos por los soviéticos. Según las investigaciones realizadas por el británico  Robert Conquest, la cosa rondó entre los 13 y los 15 millones de asesinados. Algunos investigadores elevan las cifras hasta cerca de los 50 millones, desde la revolución, hasta finales de los años cincuenta. Kazajos, ucranianos, gitanos, homosexuales, prisioneros de guerra alemanes y españoles. Y no me refiero solo a prisioneros de la División Azul, también a republicanos, que tras finalizar la guerra luchando para los soviéticos, intentaron salir del país, y por ese intento, fueron acusados de espionaje y deportados a Siberia. Los españoles deportados oscilaron entre  los 4.500 republicanos y 460 "nacionales", de cuyo total falleció un 15%... Más republicanos que fascistas, qué cosas.

Ya sé que rememorar los crímenes cometidos en nombre del comunismo es políticamente incorrecto, sobre todo en España. Es lo que conlleva la ignorancia de los hechos, como sucede con el holocausto nazi. Mola mucho la hoz y el martillo. Reconozco que a mí me sedujo en mi adolescencia. Pero hay que madurar, informarse y recordar la historia, resistiéndonos a eso de la pertenencia al grupo, para caer en la cuenta de que los holocaustos son horribles, sean bajo la esvástica, o sean bajo la hoz y el martillo. Hay que tener criterio propio, un valor escaso que es fundamental para evitar muchos males, entre ellos los holocaustos.
Y para rematar, en vez de conmemorar tanto los lanzamientos de las bombas atómicas, para cuando recordar a las víctimas del genocidio cometido por los japoneses en China.


CUANDO LAS VICEPRESIDENTES LEVITAN.

Podemos dormir tranquilos. Ábalos ha evitado un conflicto diplomático, de paso que iba al aeropuerto de madrugada para ver a un colega. Es como si un policía quedara  de madrugada  para tomar café con un colega que va a hacer transbordo en la estación de El Puerto, lo llamara su jefe y le dijera, poyaque vas, pásate por el barrio de los Milagros y haz una redada, que están moviendo material. En España lo del poyaque, es de lo más normal.
Lo que me inquieta es eso de que la vicepresidenta venezolana, la que tiene prohibido pisar territorio comunitario, pasara de un avión a otro sin tocar suelo español. Quizá hayan utilizado un finger avión/avión, o exista un pasillo en la explanada del aeropuerto, considerado como tierra de nadie. Lo que sería acojonante es que los bolivarianos  tuviesen la cualidad de levitar. A lo mejor de ahí viene lo de la aparición de Chávez ante Maduro, en forma de pajarillo, piturrí, piturrí… Madrequeparió, a que va a ser verdad.
Pero casi me inquieta más Ábalos cuando afirma, que él ha venido a la política para quedarse y que de ahí no lo echa nadie. Esto es, que las decisiones que tomemos los ciudadanos en un momento dado, le importan un carajo, él se queda y punto. Cómo mola la democracia y las libertades que nos vende esta peña.
Es como si le hubiera traicionado el subconsciente con ese sesgo autoritario, mira por dónde, tan propio de la derecha más mezquina, sesgo que replican otros vicepresidentes y vicepresidentas de este gobierno, que enmiendan la plana a los periodistas cuando les hacen preguntas incómodas. Quizá, el mejor servicio a la patria que puede hacer Ábalos, que lleva toda la vida mamando de la teta de la política, es renunciar a ella y que se busque la vida por libre, a ser posible sin puertas giratorias. Pero va a ser que no. Ábalos la tiene de hormigón armado… la jeta.



jueves, 23 de enero de 2020


LA ZANAHORIA DE LOS 950 EUROS.
(Va por los autónomos que comparten FB conmigo)

Habrá ingenuos, o personas que solo se basan en su propia realidad, que nada tiene que ver con la de los demás, que estarán tirando cohetes por la subida  de 50 euros del sueldo mínimo. En muchos casos, no porque les afecte a ellos, sino porque se aferran a un dato “positivo” para justificarse por lo que han votado.
Pero lo único que se va a cumplir de manera efectiva, es la subida de los sueldos de quienes integran el gobierno, mil y pico de euros más para que les llegue para el Mercadona. Es el Estado quien asume el coste, y como los que gobiernan reparten, se llevan la mejor parte. En cierto modo se ha cumplido el milagro de la multiplicación de los peces, porque siendo más numeroso el gobierno, caben a más, y no a menos, a pesar de los comunistas.
Pero volviendo a la zanahoria de los 950 euros. Está claro que los costes de ese salario mínimo no los asume el Estado, los tienen que asumir los empresarios. Si España fuese un país poderosamente industrializado, con multinacionales fuertes, y la mayor parte de los puestos de trabajo dependieran de esos sectores, podríamos estar de enhorabuena. Pero va a ser que no.
La mayor parte de los puestos de trabajo provienen de pequeñas empresas gestionadas por autónomos. Está muy bien, y resulta muy sencillo de palabra, exigirles que cumplan con la referida subida. Lo que no está tan bien, es que el Estado los exprima para asegurar su propia supervivencia económica, incrementándoles los costes. Esto es, las cuotas de la Seguridad Social propias y de los empleados, gestoría, IVA, abono por adelantado del IVA de facturas sin cobrar, IBI, gasoil, gas, teléfono, luz…
El caso es, que la mayoría de los autónomos no pueden replicar el milagro del auto-aumento de los sueldos de los ministros y ministras, y en muchos casos, se verán obligados a despedir personal, o a cerrar la empresa directamente. Y ya no me voy a referir a los autónomos que tienen empleados a cargo, me voy a referir a los que trabajan para sí mismos, de los que seguramente todos conocemos a alguien.
Qué pasa con los 950 euros de salario mínimo de esos autónomos, al que no llegan por la presión fiscal, pese a trabajar por encima de la media, y sin permitirse bajas por enfermedad. Dónde cojones está el Estado, para esa gran mayoría de TRABAJADORES autónomos. ¿Esa es la recompensa por el auto empleo? ¿Eso es un gobierno entregado a la causa de la justicia social?

Si no fuera por esos autónomos, se iba a cagar la perra del Estado asumiendo el problemón de los parados. A lo mejor esa es la clave para que quienes manejan el poder tan frívolamente, se den cuenta de que están jugando con fuego. Que todos los autónomos se den de baja de su actividad y se apunten al paro, provocando el caos para dejar en evidencia a esos bastardos. No habría prestaciones para todos, cesaría la producción quedando desabastecido el país, incluso en sectores estratégicos, y se produciría una revuelta de padre y señor mío, ríase usted de los chalecos amarillos, de esas que a ciertos vicepresidentes les ponía tanto cuando estaban en la oposición. Sería lo suyo.

Mi admiración por los autónomos. Yo lo fui a la fuerza por un año, pero no tuve huevos para seguir siéndolo, porque me desbordaba el papeleo. No voy a etiquetar a autónomos que tengo como contactos en este espacio, porque soy muy respetuoso con la intimidad de los demás, pero ya sabéis quienes sois, vosotros y vosotras, para que no quede duda y sin que sirva de precedente lo de la estupidez del lenguaje inclusivo, pues así refuerzo el hecho, no lo banalizo como pretende esta gentuza.

miércoles, 22 de enero de 2020


EL SEÑUELO DEL PIN-PON.

El asunto no es PIN sí o PIN no, qué gilipollez. Lo del PIN es una invención absurda de la derecha boba, que los del PON han aprovechado para marear la perdiz. Esto es, sigue la pelotita, pin-pon, y nosotros mirando a un lado y a otro como carajotes, mientras unos y otros nos aligeran la saca.
Deberíamos dejarnos de gilipolleces y preguntarnos, qué fue de esa asignatura llamada ética, que nunca se tomó en serio, y por qué desterraron la filosofía, que por otra parte, pocos profesores supieron explicar bien. Yo por desgracia no tuve ninguno que mereciera la pena.
Porque esa es otra. El sistema educativo español deja mucho que desear, y así nos va. Ha ido de mal en peor, entre otras cosas, porque la carrera de magisterio  ha sido considerada como carrera para salir del paso para aquellos, que metidos en la vorágine de la titulitis, no tenían claro qué estudiar. Al ser la nota de corte tirando a baja, y ser de corta duración, los que querían salir pronto del paso para contentar a sus padres, se apuntaban. Además ha sido objeto de la politización, y ya sabemos lo que pasa con todo cuando la política española mete sus zarpas en la cubertería de plata.
Si quieren arreglar algo, deberían de dejarse de pines, de talleres y de pseudo-formadores, y empezar por subsanar el problema de la educación, aumentando la nota de corte de magisterio para que accedan los mejores, incentivando la profesión con mejores sueldos, para que compense el sacrificio, y consensuando un modelo lo más parecido al que tienen los países más avanzados. Un modelo educativo, no político.
Si el modelo español actual no garantiza un nivel de comprensión de lectura aceptable, qué cojones van a conseguir mejorar la calidad moral de los alumnos con talleres y experimentos sociales que no se creen ni ellos.
Además, diré algo que puede chirriar a quienes vivan en los mundos de Yupi, allá ellos. Ningún modelo educativo, por avanzado que sea, acabará con el problema de la violencia de género, ni de cualquier otra índole. De hecho, en los países más avanzados en materia educativa, ese problema es incluso más grave que en España. A todos se nos enseña en las familias de bien, que no procede asesinar, violar o robar, y sin embargo se sigue asesinando y se sigue robando. Seguirá habiendo asesinatos, violaciones, guerras, atracos, abusos, y seguirá habiendo todo lo contrario.
Es la condición del género humano y  no la va a rectificar el primer gilipollas que monte un taller pseudo-formativo. Si caso, algo podrá hacer un profesorado con buena formación, integrado en un sistema educativo eficiente, y las familias que aun conserven valores elementales. Pero la garantía nunca será absoluta, porque la dinámica universal está basada en el caos, funciona con las diferencias de potencial, con el “bien y el mal” concepción humana, que a la dinámica universal se la trae al pairo. No seamos ingenuos.



martes, 21 de enero de 2020


LA CHIQUI PORTAVOZ.

Por favor, que alguien le diga a la portavoz del gobierno que se decante por el seseo, o por la dicción correcta del castellano, lengua oficial de este país, pero que no mezcle churras con merinas, que suena raro. No hay por qué avergonzarse del acento que se tenga, porque en este país todo dios tiene acento de alguna parte. Aunque a los portavoces del gobierno, habría que exigirles una buena dicción por eso de que se tienen que dirigir a todo el país. Qué menos, cuando al común de los mortales nos exigen un C-2 de british hasta para recoger patatas en Sanlúcar de Barrameda.
Pero lo que más me raya es que un paisano pretenda enmascarar el acento sin éxito, algo así como le sucede a la chiqui. Peor aún, cuando se trata del ceceo que se estila en mi tierra. Es preferible hablar tal cual habla uno en su barrio, que pretender sin éxito, parecer del barrio de Salamanca. No puedo con los que, en un quiero y no puedo, se las quieren dar de fisnos y hablan permutando las S por las C sin ton ni son… ya zabeis los que quiero desír. Además insisto, en ciertos niveles académicos y profesionales, debería exigirse una buena dicción del idioma, sea castellano, o chino mandarín.

Si bien la chiqui por ser sevillana sesea, le sucede que pretendiendo no sesear, se forma el taco con la pronunciación. Escuchándola al mediodía en su papel de portavoz, le pillé al vuelo expresiones como “consiliación” respetando una c y la otra no, “sentro” que alternaba con centro, “sero” que alternaba con cero, o catorce con “catorse”. Y luego estaban “derivao” “estao” “aprobao” o “autorisao”… esa manía de comerse la d de dedo, que no de deo. En eso también incurren mucho los de más al norte, incluido Rajoy, Zapatero, etc. En cualquier caso, di cero, o di “sero”, di conciliación, o di “consiliasión”, no te quedes a medias diciendo “cosiliación”. Desídete chiqui.
Se trata de una portavoz del gobierno, y tiene que tener cierto nivel. Si la supera el seseo, que lo mantenga en todo el discurso y se deje de híbridos malsonantes como “consiliación”. Los diputados canarios no se acomplejan de su seseo, y da gusto escucharles hablar. Tampoco chirrían los sevillanos si se mantienen en su estado natural, evitando imposturas. Ya que se preocupan tanto de la educación y del lenguaje, que empiecen predicando con el ejemplo con lo más elemental, y más adelante, que experimenten con el lenguaje “inclucivos” Chiqui.