Las consignas que lanzan los líderes políticos para movilizar a las masas bobas son como las onomatopeyas de arreo que vocean los ganaderos para dirigir los rebaños. Las batucadas son el equivalente al cencerro que tiene la finalidad de que el ganado siga la senda marcada por el pastor con ayuda de sus perros fieles.
Si el pastor pierde el norte y se
precipita por un abismo, el ganado y los perros seguirán tras él, condicionados
por la fe ciega en el líder supremo.
Barrunto que, más pronto que
tarde, se verá movimiento de ganado; pero no por las cañadas, sino por las
avenidas de las ciudades.
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