lunes, 5 de enero de 2026

SOBRE VENEZUELA, CONMOCIONES Y TRAICIONES

 Del "Estado de Conmoción" al estado de traición y decepción. La serie tiene giros rápidos, como se espera de una buena serie.

Maduro se ha convertido en el payaso de la county jail, en un tipo popular que se hace fotos con miembros de la DEA levantando los pulgares. Para lo que ha quedado el jaguar de Caracas.

Delcy Eloína Rodríguez -la maletines- toma el relevo, cambiando el rol de revolucionaria bolivariana por el de títere de Trump, esto es; take the oil baby o te doy trastrás in the ass. Y Delcy, sumisa, lo invita a “trabajar juntos”, el gobierno USA encima y el bolivariano debajo mirando pa Cuenca. En otras palabras, la Eloína, que no la heroína bolivariana, traiciona al payaso de Maduro pero sobre todo a los pobres desgraciados que, por una paguita miserable, lo aclaman a los cuatro vientos.

Entre tanto, Corina se queda con el corazón partío con cara de esto qué e lo que e, heartbroken que diría uno de Arkansas, mientras sus seguidores, aún afectados por lo vertiginoso de la acción, bailan el joropo creyendo que la cosa se ha hecho para devolverles la libertad, pobres ilusos.

El panorama internacional, ya se sabe. Abierto el melón, aunque en realidad ya se abrió con la invasión de Ucrania, Rusia y China se frotan las manos, tiburones que acuden a la sangre vertida en aguas del Caribe.

Y en nuestro país qué. Pues nada, el gobierno protesta con la boquita pequeña, sin pasarse, porque como la cosa salpique más de la cuenta, van a tener que constituir un juzgado exclusivo para abordar todas las causas que tienen abiertas.

Las derechas, entusiastas del trumpismo, también con la boquita pequeña en lo que al entusiasmo se refiere, porque a ver cómo explican a Corina que la que se queda en Venezuela es Eloína y que después del petróleo venezolano tocará rebañar el petróleo de Groenlandia, que es de Dinamarca, que es Europa.

Y las izquierdas izquierdosas, histriónicas y contradictorias que te rilas, pidiendo la cabeza de Trump… con qué armas. ¿Van a amedrentarlo tapando las ojivas nucleares con rosas, al estilo de la revolución lusa? O van a hostigar a la Casa Blanca con una oleada de batucadas.

Y yo qué… Constatando que el mundo está regido por trileros sin escrúpulos, hace tiempo que me ocupo exclusivamente de proteger mi metro cuadrado vital y el de mis seres queridos. Ni tengo edad para revoluciones, y si la tuviera, pasaría de ellas, pues tantas que hubo y aquí seguimos, con la puñetera casa sin barrer. Cuando suenen tambores de guerra, calaré la bayoneta y defenderé como pueda ese metro cuadrado, con mi piel por bandera. Entre tanto, a ver qué nos depara esta serie al más puro estilo latinoamericano sobre conmociones, traiciones, decepciones, payasos, abusadores.

 

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