sábado, 21 de febrero de 2026

IRIS

Jueves 11 diciembre de 2025, 12:08 h. Playa de Cortadura, Cádiz. Olas del W/SW cercanas a los dos metros de altura, avanzadilla de la borrasca Emilia, a su vez, vanguardia del tren de borrascas que asoló la provincia.

Dos figuras llamaron mi atención; un hombre que portaba dos tablas y una niña que le iba a la zaga. A ojo de abuelo, seis o siete años le eché a la chiquilla del casco amarillo. Estoy hecho a la mar y me costó calibrar la situación; tan pequeña pero allá que se adentraba, eso sí, bajo la supervisión del que intuí como su padre y a la vez instructor.

Me pillaron a contraluz, qué pena, pero les seguí la trazada sin salir de mi asombro. Las olas batían fuerte, pero allá iba la pequeña, unida desde el principio al cordón umbilical de la tabla que portaba su padre.

Superada la rompiente, se produjo la suelta, el vuela libre pequeña que la mar es tuya. La que al principio consideré como un ser vulnerable frente a un océano cabreado, se tornó en un torpedo humano con la ojiva amarilla, que cortaba las olas como mantequilla. Quedaba lejos para la focal del objetivo y el enfoque automático se volvía loco con las partículas de agua en suspensión, pero le seguí la traza como pude. Alrededor, surfistas como trinquetes eran volteados por el oleaje. Quedé fascinado con la destreza de la pequeña y con esa expresión de sublime satisfacción por formar parte intrínseca del elemento con el que fluía.

Hoy 20 de febrero del corriente, al descargar las fotos, pregunté a Carlos #slowescueladesurf para interesarme por estas dos figuras y me puso al tanto. El torpedo de ojiva amarilla se llama Iris Peñalver, campeona de facto que a todas luces dará que hablar. Su padre e instructor, Tony Peñalver #tonypsurfcoach, al que felicito por su buen hacer. Esta sociedad necesita referentes; la pequeña Iris y sus padres por dirigirla por esa senda, sin duda lo son. En cuanto a los surfistas como trinquetes, con todos mis respetos y admiración, espabilad, que os alcanza por popa un pequeño torpedo con la ojiva amarilla, el relevo generacional que necesita el país.

 

 






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